Qart's profileDESDE MI PERISCOPIOPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
El primer artículo¿PREPARADOS?
¿LISTOS?
¡¡YA!!
Podríamos definir el día de hoy como uno de los más importantes de mi carrera profesional.
Y es que hoy empezaré a escribir las primeras líneas de mi primer artículo de investigación. Será breve, unas ocho páginas. Pero bueno para empezar a practicar en lo que a la escritura científica se refiere.
Se trata de la ponencia que presentaré el próximo día 5 de septiembre en un congreso del que ya os hablaré cuando esté más cerca la fecha. Un congreso que hemos organizado entre los Doctorandos de nuestro Departamento, que tendrá lugar en nuestra propia Facultad y que reunirá a muchos jóvenes arqueólogos del país los días 3 a 5 de septiembre en Madrid. Una iniciativa pionera, sin duda.
Tengo que escribir ya, pues voy con cierto retraso. Luego prepararé el powerpoint con que “ilustraré” mi exposición y el guión de las cosas que quiero tratar en los quince minutos de que dispongo -para que no se me olviden y la cabeza no me sea infiel en esos momentos de nervios-.
Creo que me dará tiempo, pues llevo muchos meses dándole forma y contenido al artículo en mi cabeza. Y, las veces que lo he intentado, debo confesar que no tengo excesiva dificultad a la hora de redactar con el documento de Word en blanco delante. A ver si de aquí al domingo lo tengo escrito y el lunes y el martes puedo dedicarme en cuerpo y alma al powerpoint y al guión que, para no pasarme de los quince minutos prescritos, deberá tener una extensión de tres folios, calculo yo.
Y el día 5, mi bautismo de fuego en lo que a presentar una ponencia o dar una conferencia se refiere. Será la primera vez. Que Dios me asista.
Ay, mamá, ¡qué nervios!
¿Qué digo nervios? Bien sé yo que la que está allá arriba me va a echar uno de sus cables y será capaz de poner el Cielo patas arriba para que todos los que por allí están con ella vean ese día con cuánta razón se sentía tan orgullosa de su Juanico. Va por ella.
Saludos a todos. Anónimos en mi portal.Yo siempre he dicho que he tenido mucha suerte en la vida, que ésta me ha acompañado todos los días desde que nací y que me viene alumbrando sin separarse de mí desde que me levanto hasta que me acuesto.
Y que me rodeo siempre de la mejor gente, de gente selecta donde las haya, de marqueses y archiduquesas de rancio abolengo, personalidades exquisitas de esas que se comen las naranjas con cuchillo y tenedor, que tienen un Máster en educación y civismo cursado en Oxford y otro Máster de estudios avanzados en convivencia comunitaria obtenido en Cambridge después de muchos años de perfeccionamiento.
Ese es el tipo de gente que me rodea en la urbanización donde vivo, y más concretamente, en mi portal. Gente que sobresale por sus buenas formas, su educación, su respeto a lo que es de todos y su respetuosa forma de saber vivir en comunidad.
Y, claro, cuando la gente que no se mete con nadie y que respeta lo que es de todos -que también los hay-, se cansa de tanto sinvergüenza, entonces surge el problema y comienza la guerra de papelotes anónimos colgados en el portal o dentro del ascensor ciscándose en los difuntos del marrano que se dedica a decorar el portal y sus dependencias comunes rompiendo la propaganda que meten en los buzones y dejando todo el suelo alfombrado con la publicidad del Media Markt, tirando líquidos pegajosos no identificados al suelo, vertiendo agua en las escaleras o dentro del ascensor con el peligro de electrocución que eso conlleva, escupiendo lapos por todos lados, dejando que el perrito se mee por todas partes, etc.
Entonces, como digo, se pone el anónimo y nos quedamos tan felices por la valentía con que hemos realizado la gesta. Y al autor del anónimo, que también se las trae, no se le ocurre asistir a las reuniones de Comunidad para quejarse y que se intente buscar al infractor y llamarle la atención.
No, eso de dar la jeta y de buscarnos posibles enemistades con el vecino de al lado son palabras mayores. No es necesario. En efecto, eso de colgar un anónimo y poner de vuelta y media al supuesto autor de los hechos, es más divertido, da emoción a la vida comunitaria, y nos mantiene entretenidos pensando a qué vecino le saldrá mañana de los ovarios o de los huevos poner un cartel anónimo insultando al personal.
Reproduzco el cartel, sensible, comedido y respetuoso donde los haya, que algún vecino colgó ayer noche en el portal y dentro del ascensor. Tiene razón en las quejas pero, querido/a amigo/a, éstas no son las formas. Es más, lo único que demuestra esto es el buen uso y aplicación que hace usted de los insultos y de las palabras “mierda”, “puta madre” y “cabronazo”. Se nota, como digo, que usted ha estudiado en Cambridge y que la Beca de Excelencia que le otorgaron ha sido muy bien aprovechada.
Asco de gente.
Saludos a todos. Edificio Luz-Mar, Torrevieja.Este es el Edificio Luz-Mar, sito en la Playa del Salaret o de Los Locos de Torrevieja. La foto la he encontrado en www.Panoramio.com
La foto no tiene nada de especial, ni espectacular. Ni esta entrada tiene el mayor intríngulis si no fuera porque, como reza la fecha de la foto, ésta se hizo hace dos años justos.
El 25 de Agosto de 2006. Ese día, que cayó en Sábado, mi abuela y yo estábamos allí. El apartamento está abierto. Y, de hecho, al ver la foto recordé que aquel año cerramos el 4 de Septiembre, día en que mi abuela y yo nos fuimos a Cartagena porque ella tenía que hacerse la analítica del Sintrom y ya no quiso volver.
Todo ello sin saber que ese, el 2006, iba a ser su último verano en Torrevieja. Que el adiós de aquel 4 de Septiembre iba a ser el definitivo. ¡Quién nos lo iba a decir a nosotros!
No os podéis imaginar lo feliz que yo he sido aquí, en esta playa, en esta casa, en este rincón de Torrevieja. He vivido situaciones que son para olvidar -y que me temo que no las conseguiré olvidar-, pero reencontrarse allí con la familia -la abuela, las primas y los tíos- y haber vivido tantas cosas con ellos, especialmente con mi abuela, vencerá a los malos recuerdos.
A ella y a mí nos gustaba mucho estar en Torrevieja. No os imagináis lo bien que se está. Ella, antes de veranear aquí, lo hacía en unas casas de pescadores que había -y sigue habiendo- a la altura de la Playa del Cura.
El último año que veranearon en esas casas, mi abuelo fue un día a darse una vuelta con el coche por Torrevieja. Iba acompañado de su hijo mayor. La siguiente playa a la del Cura es, precisamente, la de Los Locos. Así que el paso era obligado. Y, con el coche, pasaron por la carretera que está a la izquierda de la foto pero que no se llega a ver en esta instantánea. Al pasar, vieron que se estaba terminando de construir este edificio y preguntaron en las oficinas.
Ni corto, ni perezoso, aquel día de finales de julio de 1970, mi abuelo compró uno de estos apartamentos, pues le encantó el sitio en que se encuentra y la cercanía a la playa, lo cual era ideal para que sus cuatro hijos bajaran a la playa cuando quisieran y estuvieran bien controlados desde la terraza de la casa. Mi abuela no sabía nada de ello.
Cuando llegaron de vuelta, mi abuelo le dijo que había comprado un apartamento, que ya no tendrían que ir más de alquiler a Torrevieja. Mi abuela, al principio, se llevó un buen disgusto pues no habían contado con ella y suponía decirle a la casera -una muy buena mujer- que ya no les guardara la casa para el año que viene.
Pero cuando ella conoció el edificio se quedó encantada y, por su forma de ser, enseguida hizo amigos allí. El primer verano que pasaron allí fue el de 1971. Y, desde entonces, mi abuela fue una de las habituales de todos los veranos. No dejó de ir ningún verano, ni cuando falleció el abuelo, ni cuando lo hizo su hijo.
Le gustaba mucho estar allí porque no pasaba calor, estaba fresca. Se bañaba por las mañanas temprano, desayunaba después y, luego, a hacer la comida. A todo esto, disfrutaba de la compañía de sus nietos y sus hijas y yernos. Antes de comer y después de cenar bajaba a ver a su amiga Matilde, la del 1º/1, la misma que nos acompañó en el Tanatorio y en el funeral y que le compró una preciosa corona de flores. Y, después de dormir la siesta y reposar la comida, salía al rellano con su sillón a pasar la tarde con los vecinos de al lado y con Eloísa, la de Granada, la misma que, al enterarse de su fallecimiento, encargó por ella una misa en Granada. ¡Cuánto la echan de menos ahora!
Cuando ella estaba bien, llegó a ir sola varias veces, incluso en invierno. Así pagaba los recibos de la comunidad y se obligaba a darle vuelta a la casa y no tenerla tan cerrada. Pero cuando se puso peor, solo iba los veranos y siempre y cuando fuera yo con ella, para no estar sola por si ocurría alguna urgencia.
Así que, durante varios años, fuimos nosotros los que más estuvimos en Torrevieja, los que abríamos la casa y los que nos gustaba disfrutar de ella. Yo lo hacía por ella, porque sabía que a ella le gustaba mucho pasar los veranos allí, disfrutar de sus amigas, descansar de tantos ingresos hospitalarios, respirar mejor y, sobre todo, recordar una y otra vez la curiosa forma en la que el abuelo le compró la casa. Y se la compró para que la disfrutaran sus hijos y sus nietos. Él no pudo ver a sus nietos disfrutando de la casa, pero yo no estaba dispuesto a privar a mi abuela de vernos disfrutar de la playa y de la casa. Así que hice el esfuerzo y pasé con ella muchos veranos, la mayor parte del tiempo solos, pero tranquilos.
Sin que nadie la molestara y dándole un poquito de paz, cariño y compañía, que es lo que ella más necesitaba.
Hay que ver lo terribles que son los recuerdos.
Saludos a todos. Encefalograma plano.DIAGNÓSTICO:
ENCEFALOGRAMA PLANO
No puedo más.
Ya me he exprimido bastante los sesos escribiendo idioteces a lo largo y ancho de nueve páginas de un documento Word; para que luego no me hagan ni puñetero caso y pasen de mí como de la mismísima mierda.
Tengo el cuello casi rígido con un dolor del infierno y la muñeca de la mano derecha me duele al moverla.
Los ojos me los he dejado pegados en la pantalla de mi ordenador. Están más secos que la pipa de un indio.
No aguanto más esta silla del demonio que, combinada horriblemente con el calor que despide el dichoso portátil, me están haciendo sudar como un pollo.
Así que, que le den al ordenador, a la silla y a la reclamación.
Ya no soy capaz de dar más de mí, de escribir una sola palabra más, de seguir estrujándome los sesos buscando la mejor palabra para no resultar incorrecto o malsonante a la autoridad académica que revise de nuevo mi solicitud.
Diagnóstico: el que señalo más arriba.
Encefalograma plano.
El que esto escribe se va descansar con el permiso de ustedes y, además, no piensa encender este cacharro, ni corregir la reclamación -que por fin está acabada-, hasta mañana, Domingo, Día del Señor, que espero que me ilumine más que hoy.
Y mañana se la mandaré por correo a mi profesor a ver qué le parece.
Espero que le parezca bien desde el principio y que no me tenga con esta asquerosa reclamación más tiempo del que sería conveniente por el bien de mi salud mental y de mi integridad física.
Saludos a todos. Feliz sábado noche. Burocracia.Bueno, pues hoy toca hacer un poco el imbécil, que hay que diversificarse. No siempre puede andar uno haciendo cosas útiles.
Y para que eso no ocurra, lo de enfrascarse en hacer y hacer tantas cosas de utilidad que hasta se nos olvide descansar o expansionarnos, ya se encargan los del Ministerio, con su bendita burocracia.
Hoy, desde que me levanté, estoy escribiendo la reclamación que, ante una evaluación a todas luces injusta y arbitraria de mi solicitud de beca, presentaré para patalear y, al menos, intentar demostrar que una de esas becas debía haber sido mía. Que me hagan caso ya es otra cosa, de hecho, no tengo ninguna esperanza. Las becas ya están dadas y no creo que vayan a quitársela a otra persona para dármela a mí. Dirán que me espere a la próxima convocatoria y que, entonces, vuelva a probar suerte. Pero, como ya dije en una entrada de hace algunas semanas, mis dos consejeros delegados y yo, aunque nos quedemos sin beca y tengamos que perder el tiempo escribiendo imbecilidades en un documento Word o yendo al Ministerio a entregar la reclamación, vamos a dar el coñazo cuanto nos sea posible.
Que lean mi reclamación, que revisen de nuevo mis calificaciones, que repasen de nuevo mi solicitud. Igual que yo estoy perdiendo el tiempo, que lo pierdan ellos también. Y que se den cuenta del gustito que eso da. No hay nada como tener, al menos, el derecho al pataleo.
Por mis consejeros delegados.
Buen fin de semana.
Unos ejemplosUn amigo del barrio donde vivo y, a la vez, de un foro que visito siempre que los agobios y las tareas me dejan un rato de descanso, va a iniciar en este curso académico la carrera de Periodismo.
Le gusta el periodismo y lee con gran interés todas las ediciones digitales de los diarios nacionales de mayor tirada, así como las páginas Web de los diarios gratuitos -prensa amarilla como la que más-, aunque éstos solo sirvan en la práctica para comprobar lo bien que estamos destruyendo el planeta a base de talar árboles para repartir periodiquitos a la puerta del Metro y para ver cómo la gente los tira a la basura o al suelo, alfombrando con elevado gusto y aristocrático estilo toda la red de Metro de Madrid.
Como digo, gusta este amigo mío de leer todos los periódicos habidos y por haber, así como analizar el tratamiento informativo que se da a las noticias en los Telediarios de nuestras cadenas de Televisión -públicas y privadas-.
Él está igualmente muy indignado por la barbarie inhumana que se está produciendo en lo que a la información sobre el accidente de ayer en el Aeropuerto de Barajas se refiere, sinrazón e inmoralidad morbosa a la que me refería en la entrada anterior.
Él ha seleccionado algunos titulares o frases destacadas de algunas noticias y nos las ha puesto en el Foro para que todos pudiéramos “disfrutar” de ellas.
Y yo voy a hacer lo mismo. Las voy a copiar y os las voy a poner aquí para que comprobemos, no sin sonrojo, que lo que decíamos en la entrada anterior es la pura verdad de la miserabilidad humana más rampante.
Ahí van las perlas de nuestros periodistas:
De El Mundo.es (20 de Agosto de 2008):
-“El avión estaba lleno de cadáveres carbonizados”.
De El País.es (20 de Agosto de 2008):
-“El avión estaba todo partido, todo estaba lleno de cuerpos”.
-“No queda nada que se parezca a un avión”.
-“No he visto algo así en mi vida”.
-“Es lo más parecido a un infierno que he visto, los cadáveres estaban hirviendo, nos hemos quemado al cogerlos”.
De La Sexta (21 de Agosto de 2008):
-“Lo que parece evidente es que los pasajeros no murieron en el acto. Tuvieron que sufrir un mar de queroseno ardiendo y soportar más de doscientos grados de temperatura mientras sus cuerpos se quemaban poco a poco”.
De Antena 3 (21 de Agosto de 2008):
-“Pues este hombre, en lugar de estar tan contento, debería de pensar también que, gracias a que él perdiera el vuelo, dos personas de la lista de espera han muerto en su lugar” (es lo que increpó, con una gran dosis de delicadeza, uno de los tertulianos al señor que estaban entrevistando en ese momento, el cual había perdido el vuelo siniestrado ayer y, así, salvó la vida).
De La Mirada Crítica de Telecinco (21 de Agosto de 2008):
-“Entre los muertos había un bebé. Nos contabas antes que no querías saber detalles del bebé muerto” (una reportera entrevistando a una señora en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas que, casualmente, llevaba un bebé en brazos y que se disponía a coger un vuelo en ese momento).
Eso sin contar que entre ayer y hoy hemos podido ver mil quinientas veces al mismo señor o señora que llegaba al Hospital en ambulancia y que, al ir mal tapado con una sábana, podían verse las consecuencias del fuego sobre su cuerpo.
No sé, pero seguramente tratemos mejor a los sacos de alfalfa. Eso, alfalfa, es lo que deberían comer algunos a la vista de estas burradas.
No me extrañaría que mañana, en cualquier programa de éstos, se animara a los televidentes a mandar un sms con la palabra BARAJAS al número que aparece en pantalla, seguido de la palabra POLITONO, para descargarse el tono del verano, esto es, el sonido de un motor de avión en el momento de reventar y de la caída del avión al suelo.
Saludos a todos. La inmoralidad elevada a la enésima potencia.La inmoralidad elevada a la enésima potencia. Es que no lo puedo aguantar...
Ese es el espectáculo al que podemos asistir los españoles gracias a la televisión y a la prensa nacional -no sé si ocurrirá también en otros países-, cuando se producen desgracias humanas como las del accidente de ayer en el Aeropuerto Internacional de Barajas (Madrid), los atentados del terrorismo islamista del 11-M o cualquier otra masacre donde haya muertos de por medio.
Es inmoral escuchar o leer no sólo la salvaje cantidad de muertos y heridos graves que se producen en estas situaciones -cosa que entraría dentro de los límites “normales” de lo que podría llamarse “información objetiva”- y que se repite una y otra vez hasta el hastío.
Tenemos que escuchar que el avión iba lleno de cadáveres totalmente carbonizados.
Que los cuerpos de los supervivientes habían salido despedidos del avión hacia una zona en la que, pese a que también se quemaron, se pudieron salvar al estar más lejos de las llamas que las restantes víctimas.
Es inmoral escuchar que del avión no quedó ni la chapa, que todo quedó reducido a añicos, que no hay nada en toda la zona del accidente que se pueda parecer mínimamente a un avión.
Que se insista una y mil veces en que todo el espacio del siniestro, a lo largo de unos cuantos metros, estaba lleno de cuerpos achicharrados e irreconocibles por efecto del fuego.
Que se siga ahondando en la yaga y en el dolor confirmando que había bebés que, en compañía de sus madres o sus padres, han perecido tan injustamente sin tener derecho a seguir viviendo sus vidas.
Que se busque a los familiares de los supervivientes para saber qué es lo que ocurrió concretamente dentro del avión, cuántas explosiones se escucharon, qué pasó cuando el motor reventó, cómo arrancó el avión, qué le pasó al aparato cuando inició el vuelo y si tembló o no antes de estrellarse contra el suelo.
Que se acose a los familiares que están buscando información concreta de sus familiares, viviendo el espanto y el dolor de no saber qué ha pasado en ese avión y si sus seres queridos se cuentan entre los muertos o los supervivientes. Que los saquen llorando desconsoladamente por televisión, hablando con los servicios de información del aeropuerto o llamando a los móviles de los seres queridos que no saben si han muerto o si están camino de un hospital.
Que se nos diga que el avión se convirtió en un pequeño infierno donde los cadáveres estaban hirviendo y los servicios de rescate se quemaban al cogerlos e intentar comprobar si conservaban algo de vida o si habían resultado desgraciadamente muertos.
Que se hable de las labores de reconocimiento y entrega de los fallecidos para su posterior entierro, diciendo que hay algunos cadáveres tan quemados que sus familiares tendrán que afrontar el mal trago de intentar reconocer lo que queda de ellos “cara a cara”.
Es decir, hablamos de muertos como si fueran patatas que se han frito en la sartén o como si fuera el arroz que se ha quedado socarrado -carbonizado- en la base de la paellera. Y lo peor es que nos quedamos tan alegres y tan tranquilos, es decir, nadie se escandaliza por lo bochornoso, inmoral e indignante de semejante espectáculo tétrico y morboso.
Hablamos de sus familiares sin respetar su dolor, ni su derecho a la intimidad y a la privacidad. Y, como no tenemos suficiente con eso, los perseguimos buscando información para alimentar el morbo propio de estas situaciones y nos regodeamos de sacarlos llorando y sufriendo por la televisión y la radio, como si fueran noticias de última hora.
En días como ayer y como hoy da auténtica vergüenza sintonizar la televisión, la radio o leer el periódico y los testimonios morbosos a los que éstos dan pábulo. Da vergüenza ser un ser humano y pertenecer a la misma especie que esta clase de gentuza.
Eso sí, como prueba de la hipocresía que campa en nuestro suelo patrio desde hace siglos y que constituye una de nuestras más acendradas virtudes patrias, exigimos a los chinos que la bandera de España ondee a media asta en los Juegos Olímpicos y que los jugadores salgan con brazaletes negros a competir, ¡¡¡¡¿¿¿¿en señal de duelo y respeto a las víctimas????!!!!
¿Pero qué duelo y qué respeto, por favor, si en España no se está respetando ni a los muertos, ni a los vivos, ni a los familiares, ni a nadie? Aunque, pensándolo bien, no me resultaría difícil pensar que quizá los chinos puedan mostrar más respeto por nuestros muertos que nosotros mismos.
Vaya panda de … (omito el calificativo, para que ustedes pongan el que más les guste y/o el que mejor les parezca que se adapta para definir a esta gentuza).
Descansen en Paz.
Cinco meses
¡Ay, del día triste y fiero que el Monarca justiciero Tierra y mar abrasará! Cuando eterna la balanza de perdón y de venganza, en el justo fiel pondrá.
Ante el solio inquebrantable, de la tromba al espantable, repentino, agudo son, vomitando irá la Tierra los cadáveres que encierra uno y otro panteón.
Con asombro de la muerte removido el pozo inerte que ella suyo juzgó ser, a la voz del Soberano juez se alzará cada humano por su nombre a responder.
Libro abierto en que está escrito su recóndito delito cada cual allí verá; y reparo toda ofensa y todo bien recompensa ya sin término tendrá.
Si aun el justo allí es juzgado, ¿Qué será de mí, cuitado? ¿Cuál amparo buscaré? Rey de Majestad tremenda, pues tu gracia tengo en prenda, premie tu piedad mi fe.
¡Jesús mío, toma en cuenta que a tu muerte y a tu afrenta yo ocasión y causa di! Por mí tu cruz y tus llagas, tanto afán no inútil hagas, por ti, Señor, no por mí.
Antes del final Juicio séme tú, Jesús, propicio, no Juez justo y vengador. De rubor ardiente el rostro, con mi culpa a ti me postro, no desoigas mi clamor.
Si absolviste a Magdalena y al ladrón en justa pena, de ti espero por igual que también a mí, benigno, Tú no arrojes a este indigno en el fuego perennal.
Ponme a par de tus ovejas, no en las brasas que aparejas a la res hedionda y vil. Con vergüenza del precito dame tu lugar bendito a tu diestra, en tu redil.
Heme aquí por tierra el pecho, Heme en lágrimas deshecho, implorando tu piedad. Cuando estalle aterradora, de postrer sentencia la hora, Tú júzgame piadoso, dame, ¡oh, Jesús!, el reposo de feliz eternidad.
Amén.
(Oración por los difuntos atribuida a Tomás de Celano, franciscano del siglo XIII, extraída del siguiente libro:
-VV. AA. (1942): Misal Romano. Edición manual para uso de los fieles, pp. 493-495, Editorial Coculsa, Madrid).
Esta es la hora de la paciencia para los santos, para los que guardan los mandatos de Dios y la fe de Jesús. Del Cielo, alguien me dijo:
“Escribe esto: Felices desde ahora los muertos, si han muerto en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus fatigas, pues sus obras los acompañan”.
Apocalipsis de San Juan, 14: 12-13.
QUE ASÍ SEA.
CINCO MESES
DESCANSA EN PAZ, ABUELITA. Mi amigo RamónRamón vive en las Islas Baleares, concretamente en la de Menorca (en la localidad de Alcudia, creo recordar, para más señas), desde hace ya unos cuantos años.
Estudió en mi misma Facultad e, incluso, llegó a empezar los estudios de Doctorado en Historia Moderna. Los abandonó, pero continuó su gusto por la arqueología y a ella se dedicó durante algunos años dirigiendo, incluso, algunas campañas en distintos yacimientos de Ávila o las Islas.
Yo puedo decir que es un gran arqueólogo y que en la excavación de la necrópolis del castro céltico de Ulaca (Solosancho, Ávila), donde le conocí allá por agosto de 2004, aprendí muchas cosas con él y de él. Era de esas personas que me habría encantado conocer antes, que valen un montón y que humanamente son interesantísimas de conocer.
Esto último, conocer la faceta humana de las personas, es lo que tuve la oportunidad de hacer a través de los correos electrónicos que nos hemos enviado desde entonces hasta hace unos meses. A través de los fríos e impersonales e-mails he podido conocer a un gran hombre, tanto en las buenas situaciones como en las malas o desgraciadas que nos pone la vida por delante.
Aprecio un montón a mi amigo Ramón. Me alegré cuando ganó una oposición a funcionario hace medio año y cuando me dijo que había decidido comprarse un pisito. La última vez que le vi en persona fue en las pasadas navidades. Después de más de tres años sin vernos desde que acabara aquella campaña de excavación en tierras cercanas a la ciudad de Ávila, quedamos en Madrid pues él sigue teniendo familia aquí y, en Navidad, viene a pasar unos días con sus padres y su hermano.
El día que nos vimos yo me alegré mucho. Le vi igual que hace tres años. Cuando nos despedimos quedamos para vernos la próxima vez que él viniera a Madrid, seguramente en las siguientes fiestas de Navidad. No obstante, nos comprometimos a mantener el contacto entre nosotros vía correo electrónico.
Y así fue, hasta que un día dejó de contestarme a los correos electrónicos que le mando. Ya llevo, más o menos, cuatro meses sin saber de él. De hecho, la última vez que me escribió fue para darme el pésame por el fallecimiento de mi abuela. Y de eso hace ya casi cinco meses.
Yo quiero pensar que estará muy ocupado con el trabajo o, quizá, con el arreglo del piso que se compró.
Pero me gustaría que, algún día de estos, me encontrara con un correo suyo en mi bandeja de entrada de MSN. Sería una gran alegría.
Ayer fue su cumpleaños. Le felicité pero no me ha respondido. Te felicito desde aquí otra vez y, de paso, te digo que como sigas desaparecido tendré que recurrir a la ayuda de nuestro gran amigo Paco Lobatón -aunque él también está desaparecido ahora-. Que ya está bien, hombre, contesta ya.
¿Dónde estás, Ramón?
Saludos a todos. La reina del cafetal.La muchacha del café, -aquella divina reina del cafetal ¿recordáis?-, ni se inmuta. El café, de hecho, está ya más amargo que de costumbre. Tan frío está que haría resucitar a un difunto con solo tocarlo y, por supuesto, ha perdido todo su sabor.
Nueva intentona. Ayer. Un inocente envío de un simple e inofensivo correo electrónico a esa mujer caprichosamente perfecta, a ese par de zafiros que porta por ojos y que ruborizan al más pintado.
Nada de nada. Sin respuesta. Igual que hace unas semanas.
Quizá esté de vacaciones, piensa mi mente que todo lo intenta excusar y disculpar. O quizá no. Eso de buscar excusas y disculpas para todo, me viene de familia: la pobre de mi abuela era igual.
Y, encima, me llamo Juan. De hecho, hace tres semanas recogí mi Título de Licenciado en el que me otorgan el tratamiento de Don Juan. Les faltó añadir de pacotilla.
No obstante, refugiémonos en la música que amansa a las fieras y calma todas las ansiedades. Recurramos a Moncho, “el Gitano del Bolero”, concretamente a la inmejorable versión que cantó del bonito bolero Algo contigo.
Saludos a todos. De vuelta.Pues nada, ya estoy en casa, en la casa de Madrid, habiendo disfrutado durante estas dos semanas del tercio del apartamento de Torrevieja que nos corresponde por legítima herencia. En realidad le corresponde a mi madre pero, como soy más chulo que nadie, me he declarado heredero de la heredera y que venga alguien a decirme lo contrario o a echarme de allí.
Allí he podido disfrutar de vistas como las que os enseño más abajo cuando dormía, cuando comía, cuando hacía la comida o las camas, cuando leía, cuando dejaba de leer por las noches y salía a la terraza, etc., en definitiva cuando hacía cualquier cosa o sencillamente cuando no hacía nada. Siempre el mar, tanto cuando estaba en calma, como cuando se picaba por efecto del Levante o del Lebeche. Me gusta ver el mar enfurecido, que haga viento, que las olas rompan contra el acantilado o los espigones de la playa y que salte su espuma blanca. Ver el mar en calma como una balsa de aceite también es un placer o, incluso, lo es más cuando amanece tranquilo y, a mediodía, se pica y se monta la ventolera en cuestión de minutos.
El mar y yo, nunca mejor dicho, pues mi abuela, a la que le gustaba tanto pasar allí los veranos, ya no volverá. Muchos la han echado de menos y todos los vecinos me han dado muestras continuas de pésame: nuestros vecinos de al lado con los que salía todas las tardes a hablar al rellano de la escalera mientras tomaban el fresco, ahora están aquejados de un aburrimiento mortal, no tienen con quién hablar. Sus amigas de la playa, las vecinas con las que jugaba al parchís, tomaba chocolate o barbacoa en las fiestas del edificio. Y, sobre todo, su mejor amiga, Matilde, la murciana del primero, con la que se bañaba todas las mañanas temprano y a cuya casa bajaba todas las noches después de cenar y de haber tirado la basura, a pasar el rato y a distraerse un poco antes de acostarse. Una pena.
-Por la terraza delantera, que da a la playa, puedo ver esto:
-Y por la terraza trasera, la de los tendederos y el rellano de la escalera, esto otro:
Una maravilla poder oxigenarse en un lugar como este, tan limpio y sin pasar ni chispa de calor. La pena, porque todo tiene que tener su pega, es que el Apartamento está para apuntalarlo y/o entrar con casco de obra e ir equipado con una canoa no vaya a ser que algún grifo reviente... Se nota que desde hace dos años la abuela no porta por allí, pues ella sí sabía cómo tratar los grifos, cómo enchufar y quitar la lavadora, qué enchufes son los mejores, cómo dejar el frigorífico, etc., etc., y la casa se conservaba más o menos. No entraré en detalles, pero lo cierto es que ya está viejo y necesita un lavado de cara general.
Pero ahora, teniendo en cuenta que siempre me pongo de mal humor cuando me toca volver a Madrid, a las obligaciones y a las narices taponadas por efecto del clima -yo pensaba que esta “depresión” no me ocurriría cuando mi abuela faltase-, solo resuenan en mi interior la letra y los acordes de esta bonita canción de Gloria Estefan.
No es que Torrevieja sea “mi tierra” propiamente dicha, pero da igual pues allí he pasado todos los veranos de mi vida y los recuerdos de tantas cosas vividas, buenas y malas, quedarán en mi mente por siempre y, por ello, de alguna manera, Torrevieja es y será en mi biografía un hito importante. Un lugar donde he sido inmensamente feliz en compañía de mis padres, mi hermana, mi abuela, mis primas y sus padres. Por eso la añoro también, igual que recuerdo momentos y veranos que ya no volverán jamás, pero he sido muy feliz cuando he estado allí pues sé que a mi abuela le gustaba mucho su casa de la playa y sé que yo hice, verano tras verano, que ella se sintiera bien allí, sanara de todos sus males, se apartara del energúmeno, tuviera ganas de ir, de hacer las maletas y de pasar todo el verano sin mover un dedo, sin agobios y sin los chillidos del energúmeno.
Saludos a todos. Hola a todos.Hola a todos.
Os saludo desde Torrevieja, la blanca de sal y morena de soles.
Muchas gracias por vuestros comentarios y buenos deseos, pero ya se acabó "lo bueno".
Mañana vuelvo a Madrid, pues tengo cosas que hacer. Entre otras, escribir un breve artículo este fin de semana, redactar otro en estas dos últimas semanas de agosto y, al mismo tiempo, elaborar la reclamación de la beca FPU que pedí y que no me concedieron.
Estas casi tres semanas en Torrevieja no me han venido ni bien, ni mal. Estuve con mis padres la primera semana y, después, me quedé solo dos semanas con mis recuerdos. No me he dado ningún baño, solo he descansado y no he pasado calor ya que la casa está a la orilla del agua del mar. Pero se acabó ya.
Llegó la hora de volver a casa y de tener la cabeza más distraida y/o ocupada. Tanto que las tres semanas que me esperan, hasta que se celebren las I Jornadas de Jóvenes en Investigación Arqueológica que hemos organizado en nuestro Departamento para principios de Septiembre, van a ser muy agobiantes.
Me despido de vosotros hasta mañana.
Un saludo para todos. |
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