Qart's profileDESDE MI PERISCOPIOPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
Cumpleaños de mi padreHoy, 30 de Abril, es el cumpleaños de mi padre. Hoy hace, pues, cincuenta y tres años que vino al mundo en Cartagena, en un barrio viejo que apenas existe ya.
Muchas veces he hablado de mis padres en este blog. Casi los conocéis de sobra. Sabéis que son una señora por un lado -mi madre- y un caballero por otro -mi padre-. Y con esos referentes he tenido la suerte de ir creciendo. Dios quiera que, en un futuro, yo los pueda imitar siendo un caballero con una señora a mi lado, aunque a día de hoy tal hipotética señora no exista. Creo que, imitarlos, sería mi mejor homenaje y reconocimiento hacia ellos.
Es mi padre quien nos trae el jornal a casa, un jornal con el que podemos vivir, tener una casa, un coche, vacaciones y algún que otro capricho. Es mi padre quien, con una paciencia infinita, me leía tantas veces los mismos cuentos cuando yo era pequeño. Tanto me los leyó, que hasta me aprendí de memoria el que más me gustaba: el de La Ratita Presumida. Es mi padre de quien heredé el gusto por los coches, aunque no por el fútbol -algo que quizá fue, en un momento, un fracaso personal importante pues ni con pelota, ni con balón de reglamento, ni con la equitación del Real Madrid, supo aficionarme al fútbol-. Es mi padre quien me llevaba a veranear al lado de mi abuela, sabiendo lo feliz que yo era en esos momentos. Es mi padre quien me ha insistido siempre en estudiar y estudiar, para poder llegar a ser más que él y poder luchar por un futuro bueno para mí. Es mi padre quien me ha enseñado a luchar calladamente por salir adelante y sacar adelante a una familia entera. Es mi padre quien me ha enseñado a ser discreto, a no meterme donde no me llaman, e incluso a perdonar y no guardar rencor a alguna que otra persona que no se ha portado bien conmigo o con algún familiar muy querido -aunque en esto último el fracaso ha sido evidente también, pues soy de los que les cuesta olvidar-.
Es responsable de que yo, hoy, esté delante de esta pantalla escribiendo esta entrada, dedicándosela a él, pues él -y mi madre- me dieron la vida, me la regalaron generosamente y, desde entonces, asumieron la responsabilidad de cuidar y sacar adelante a esa criatura que aquel 16 de Junio de hace casi veinticuatro años les llegó, afianzando y siendo muestra al mismo tiempo de su unión matrimonial ocurrida once meses antes.
Además, me supieron inculcar amor a mi tierra, a mi ciudad natal, a mis orígenes y a mis mayores, especialmente a mi abuela, que ha sido en la práctica la única representante, para mí, de la generación de mis abuelos. Ellos y mi abuela me enseñaron a amar a mis abuelos, a esas personas a quienes me habría encantado conocer personalmente y que me conocieran.
Y, haciendo balance de mi historia personal vivida hasta hoy, he de decir que he tenido mucha suerte. Me han tocado unos padres maravillosos. Que me han dado todo, me han dado lo mejor y, sobre todo, me han hecho inmensamente feliz. Por eso, me cabe el orgullo de decir que mis padres han sido muy buenos padres, excelentes padres.
Muchas felicidades, Papá. Espero que cumplas muchos más en compañía de todos nosotros, que vivas muchos años y que nosotros los podamos ver y disfrutar. Y a ver si yo me esfuerzo en tener más paciencia contigo, con tus olvidos frecuentes y demás despistes que sueles tener y que tanto me sacan de quicio a veces.
Este es mi regalo de cumpleaños. Esta bonita canción que expresa muy bien lo que siento por mi padre. Os dejo la letra para que la disfrutéis mejor. Veréis que es una letra preciosa, que manifiesta muy bien todo lo que un hijo mayor tiene que decirle a un padre.
Te quiero mucho, viejo.
Link de la canción. Click aquí
CUANDO YO QUERÍA SER GRANDE
Vicente Fernández y Alejandro Fernández
Se van perdiendo en el tiempo, mis años se van quedando muy lejos. Ya no me lleva mi padre de la mano, solamente sus consejos.
Viven en mi los recuerdos de niño, cuando una estrella deseaba. Cómo recuerdo a mi padre, que con eso sonreía mientras mi madre miraba.
Años que vienen despacio, primero, con qué lentitud avanzan. Cómo quería ser grande, recuerdo para no quedarme en casa.
Y acompañar a mi padre muy lejos, tal vez hasta el fin del mundo. Porque mi padre era fuerte, era muy inteligente, pero mejor que ninguno.
Hoy ya no quiero que pasen los años porque mi padre ya está viejo. Se le han cubierto de arrugas sus manos y de nieve sus cabellos.
Oh, Señor, detén el tiempo, te pido, porque tu puedes hacerlo. Porque yo en verdad no entiendo, Dios mío, por qué se nos va lo bueno.
Cuando se cansen un día tus pasos yo quiero ser quien los cuide. Mientras tanto dame el brazo y vamos a ver, a ver qué vas a decirme. Premio Blogger Sapiens AwardNuevo premio. Es lo que tiene ser un blogger tan genial y astuto como un servidor…
En este caso ha sido mi admirado Domingo el que me ha concedido el
BLOGGER SAPIENS AWARD,
que espero lo haya hecho valorando el contenido de mis entradas y no la faz del primate que aparece en el premio -a modo de indirecta-…
Yo se lo agradezco en el alma y poco más puedo decirle, pues ya se lo dije todo, o casi todo, en la entrada anterior cuando le otorgué a él el Premio Brillante Weblog 2008.
Solo espero que este nuevo premio me sirva para darme más ánimos; para no abandonar esta querida criatura a la que tan unido me sentía hace apenas un mes; para demostrarme que detrás de vuestras pantallas estáis vosotros esperando a leer lo que yo escriba en cada caso y, sobre todo, que me haga ver la cantidad de buenísima gente que se encuentra en torno a mí gracias a este modesto blog.
Teóricamente, ahora yo tengo que conceder el premio a otros tantos bloggers. Y se lo voy a conceder a una maravillosa mujer que siempre anda por aquí, que siempre me comenta, a quien olvidé hacerle entrega del premio anterior. Le pido disculpas públicamente, pues ella también lo merecía. Pero, no pasa nada, pues ahora este premio va a ser para ella. Porque se lo merece, porque siempre está ahí, porque tiene un blog que me gusta y en el que me lo paso divinamente; y por los comentarios y mensajes -tan especiales- que me ha enviado desde que mi abuela se marchó.
Y el premio es para…
Felicidades. Que lo disfrutes, pues lo mereces. Y, sobre todo, muchas gracias por estar permanentemente ahí, sin que yo te llame, siempre ahí, siempre ayudando, siempre con las palabras justas y necesarias. Muchas gracias por todo.
Y feliz y caluroso domingo a todos. Como siga este calor, ¿qué vamos a dejar para julio? Premio Brillante Weblog 2008Después de año y medio de existencia, este blog recibía ayer -24 de abril de 2008- su primer premio. Anda que no os habéis hecho de rogar, hermosos míos…
Y la que me lo ha concedido ha sido nuestra maña querida, Sol -Entrar al blog de Sol-. A ella le agradezco el gesto que ha tenido concediéndome este premio y, por supuesto, las breves pero bonitas y profundas palabras con las que justifica la entrega del premio a mi blog y, en el fondo, a mi persona.
Y es que se trata del
PREMIO BRILLANTE WEBLOG 2008
No se imagina Sol lo mucho que me emocioné ayer cuando vi el comentario en que me comunicaba la noticia. Porque, claro, todo esto se incardina en un momento en que no me encuentro muy bien, en que apenas tengo ganas de escribir en mi espacio pues pasan los días y no me salen las palabras para hacer alguna entrada por pequeña que sea.
Esto me sirve para darme más fuerza, para demostrarme que hay mucha gente que me aprecia y que quiere que me reponga cuanto antes, que se acuerda de mí aunque ahora pase menos por sus blogs, etc. Y sobre todo me recuerda que hay gente maravillosa, atenta y buena y que este espacio se honra con la presencia de todos vosotros, entrada tras entrada, pues sois absolutamente excepcionales. Ha sido un placer toparme con vosotros, y quiera Dios que este contacto, que esta incipiente y curiosa amistad, no se pierda por mucho tiempo, que siempre os tenga aquí haciéndome crecer humanamente.
Pero ahora me toca a mí conceder, al menos, 7 premios y comunicárselo a cada amigo/a seleccionado/a.
Pues bien, los elegidos, ordenados según los fui conociendo, son los siguientes:
1º. – Amara
Fue la primera persona que, fuera de mi originario núcleo de amigos y vecinos de Nueva Bucarest, entró en mi blog con un bonito comentario que me dejó hace varios meses. Ella se creyó que yo era una chica -mal comienzo- y su comentario sirvió para que empezáramos a visitarnos mutuamente. Gracias a ello he podido descubrir a una gran mujer, a una buena amiga y, sobre todo, una excelente consejera.
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2º.- Amelia
Ella fue la segunda. Y, en este caso, la descubrí gracias a un comentario que le dejó a Amara. Me sorprendió la espontaneidad y naturalidad con la que escribía y decidí visitar su casa. Me enganché a su blog y aun no me he desenganchado, es adictivo. Me encanta su forma de ser, su personalidad, su alegría y su espontaneidad. No cambies nunca, sigue siendo una mujer combativa y luchadora y una muy buena consejera, consejera desde la dura experiencia que nos toca vivir en este calvario que es la vida.
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3º.- Marcos
A este granadino le conocí por culpa suya. En uno de mis juegos fotográficos me dejó un comentario y, desde entonces, he descubierto a una buena persona, atento, muy romántico y sensible, cualidades que me gusta apreciar en todas las personas, pero que sobre todo han de tener los hombres de verdad como para ser merecedores de dicho calificativo.
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4º.- Roser
A ella la conocí yo, gracias al espacio de Amara. Es otra barcelonesa. Me sorprendieron su alegría, su optimismo y, sobre todo, el hecho de que me dedique hermosas y bonitas palabras cada vez que me escribe, sin apenas conocerme de nada, sin apenas saber quién y/o cómo soy. Eso es lo que me sorprende de ella, su extrema confianza y su enorme generosidad.
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5º.- Rosa
Mi dicharachera malagueña. Me parece que ella es también del grupo de las de Amara, jaja. A la pobre Amara le he robado muchos amigos… Rosa me sorprende por su alegría. Además, cada vez que visito su espacio me lo paso bomba, es un blog digno de cualquier terapia anti-depresiva. También me parece una gran mujer, defensora de las maltratadas desde ese maravilloso Evento, que nos quiere ver a todos tan felices como lombrices.
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6º.- Pepi
La pobre Amara me va a poner a caldo un día de estos, pues Pepi también fue un descubrimiento gracias a su espacio. Pepi es una gran mujer que, además, lo está pasando mal últimamente. Me solidarizo con ella pues ahora comprendo perfectamente parte del sufrimiento por el que ella ha atravesado hace poco tiempo. A ver si este premio le sirve de revulsivo para sacar fuerzas de donde no haya, levantar cabeza y volver a ser una Pepi feliz y radiante.
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7º.- Domingo
Un hombre muy sabio, muy culto, medio español, medio venezolano. Conocido a través del espacio de Amelia, en este caso. Sus comentarios suelen ser muy profundos, me gusta leerlos y aprender de él. Creo que también es un gran hombre, sabio y sensible, como Dios manda. Además, como todos, siempre está ahí.
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8º.- Merce
¡Mi Merceditas, la medio alemana, medio española! Me gusta su blog, pues también me lo paso pipa con sus aventuras. Escribe muy bien, irradia juventud y felicidad y, aunque la descubrí hace poco, creo que es otra gran mujer. Muchas gracias por tus comentarios, pues ella siempre está ahí, en casi todas las entradas, riendo, llorando o lamentándose, sabiendo lo que hay que hacer en cada momento para darme ánimos, ayudarme o simplemente pasárselo bien en mi blog.
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Pues nada más. Estos han sido los elegidos. En cualquier caso, gracias a todos por distinguirme con vuestra amistad y vuestro cariño, pues eso es lo más importante y lo que queda de vuestro paso por aquí. Sois personas excepcionales. Seguid así. Muchas gracias por todo. Un abrazo muy fuerte para todos vosotros. Será un placer seguir disfrutando de este espacio mío y vuestro.
Ahora, los premiados, si quieren, tienen que elaborar una entrada diciendo que han recibido este premio y quién se lo ha otorgado. Además, tendrán que elegir, al menos, un mínimo de SIETE blogs que sean merecedores de semejante distinción. Y si no quieren, imagino que tampoco pasará nada... Un mes
AL CUMPLIRSE EL PRIMER MES DE SU PARTIDA HACIA LA CASA DEL PADRE,
ROGAD A DIOS EN CARIDAD POR EL ALMA DE
DÑA. FABIANA BARCELONA PADILLA
QUE FALLECIÓ EN CARTAGENA EL PASADO 20 DE MARZO DE 2008, JUEVES SANTO, A LOS 76 AÑOS DE EDAD,
HABIENDO RECIBIDO LOS SANTOS SACRAMENTOS, DESPUÉS DE UNA VIDA SACRIFICADA Y ENTREGADA A LOS SUYOS Y A LOS DEMÁS, Y CONFORTADA EN LA GRAN ESPERANZA DE LA RESURECCIÓN Y DE LA VIDA PERDURABLE.
D. E. P.
SUS HIJOS Y NIETOS, AL PARTICIPAR A SUS AMISTADES TAN SENSIBLE PÉRDIDA, RUEGAN UNA ORACIÓN POR EL ETERNO DESCANSO DE SU ALMA.
Las imágenes de esta entrada han sido extraídas de la siguiente página Web:
http://www.santarrufina.com/index.asp
Santarrufina, Compañía Española de Artículos Religiosos.
Se trata de una imagen de Cristo Resucitado y de otra imagen de La Milagrosa. El primero ha sido elegido porque, como he dicho en alguna ocasión, creo en la vida perdurable, creo que ella sigue conmigo y, al mismo tiempo, con los que ya se fueron, y porque yo también vivo en la esperanza de la Resurrección. No quería colocar un Cristo muerto y con expresión de dolor, pues ella no ha muerto, sino un Cristo vivo, pues ella ha vencido a la muerte y ahora disfruta de la alegría celestial que tiene bien merecida.
Y La Milagrosa porque ella, al igual que mi abuelo, era Hija de María de la Medalla Milagrosa y tenía una especial devoción a esta advocación de la Virgen. De hecho, una imagen de esta Virgen presidió el salón de su casa desde que se casaron allá por 1957. Ahora, yo tengo el inmenso gozo de conservar esa talla en mi casa, de disfrutarla y cuidarla como oro en paño, y de acordarme de mi abuela cada vez que la veo y, así, rogar por ella y hablar con ella.
Para que la luz de sus rayos y su infinita bondad la lleven a mi abuela directamente a la presencia del Señor haciéndole disfrutar de la alegría de la Resurección y, por otro lado, nos ayuden a los que nos hemos quedado aquí a seguir en este camino de rosas y espinas que es la vida. Conversación argandeñaEstaba yo en un kiosco. Además del dependiente o kioskero, se encontraban allí dos señoras. Una con un perro y la otra sin perro. Las dos debían conocerse, pues hablaban amistosamente.
Hablaban del perro. Al parecer, el perro debía estar enfermo pues, según su dueña, éste no comía nada.
La amiga de la dueña, preocupada, atendía con gran interés al rollo perruno que le estaba soltando la otra.
Al final, la dueña del perro concluye diciendo:
-Pues sí, mira. Está tan mal que le han tenido que poner hierro y asteroides.
Y olé. Saludos a todos. Feliz fin de semana. Un/a ofuscado/aHoy he recibido un mensaje privado de un ser muy inteligente y, además, muy bien educado. Se trata de una persona que vive en Arganda, no sé si hombre o mujer, que está ofuscado/a porque ha debido encontrarse con mis entradas dedicadas a Arganda, que escribí hace tiempo.
Esto es lo que me ha escrito, resumido y explicado en primicia para vosotros:
No le gusta que critique a los habitantes de Nueva Bucarest en este blog y, ante ello, me recomienda que me vaya a Cartagena o "donde coño quieras". Me dice que a él/ella no le he ofendido, porque también es de fuera. Menos mal que no le/la he ofendido... Y acaba enviándome a mi puta casa, que me vaya de Arganda (se ha debido pensar que estoy en Arganda por placer).
Yo no me siento capacitado para responder a tanta inteligencia junta, a tanta verborrea dieciochesca. Solo apuntaré varias cosas.
1º.- Si no te gusta lo que escribo, no lo leas, pues ya son ganas de pasarlo mal y de dedicar tus aburridos días a leer cosas que no te gustan.
2º.- Entrar a un espacio que no te parece correcto y, encima, “regalarnos” esta muestra de verdulería y falta de educación, no me parece lo mejor para una persona que pide respeto para no sé qué y no sé quién.
3º.- Con estos mensajes, vosotros mismos delatáis el carácter argandeño del que tanto presumís.
4º.- Solución: ábrete un blog personal y, así, podrás escribir lo que te de la gana y auto-leerte complacidamente cuantas veces quieras.
5º.- Yo me voy a mi puta casa, pero tú a tomar por donde amargan los pepinos. Y todos contentos y felices, ya verás como sí.
PD: El mensaje que he recibido por correo privado por parte de este/a ser tan inteligente, ha estado todo el día en esta entrada. Pero mi admirado y nunca bien ponderado Luís me ha sugerido que lo quitara, pues no era correcto publicar algo que me envían privadamente. Y, como he comprendido que tenía razón, así he obrado. Y he optado por resumiros el contenido de tan profundo mensaje. Gracias, Luís. Saludos. Morir al lado de mi amorHace un rato me he topado con una canción que no conocía, que no había oído en mi vida -si no recuerdo mal-. La canta Demis Roussos y se titula Morir al lado de mi amor.
He escuchado la letra varias veces. Y, de verdad, no me identifico más con ella porque no puedo. Bueno, realmente identifico a mi abuela y a mí mismo o, mejor dicho, al hecho de que yo salí para allá el Miércoles Santo por la mañana para verla morir la tarde del día siguiente.
Por un momento me ha parecido que no la cantaba Demis Roussos, sino mi abuela. Yo sé bien que ella quería morir rodeaba por todos nosotros, aunque siempre vivió sola. Pero si entre nosotros había alguien que tenía que estar allí, asistiéndole en sus últimas horas, ese era yo, su nieto querido, del que estaba tan orgullosa.
Seguramente, ella quería que yo estuviera allí con ella, pues entre nosotros siempre hubo una relación muy estrecha y especial. Y yo sé que todo el amor que le di mientras estuvimos en el Hospital; las palabras que le dije; las veces que le cogía de la mano y le daba ánimos; y mi mirada transida de dolor pero clavada continuamente en ella, etc., le ayudaron a la hora de irse, de dejarnos, de partir al Más Allá.
Y, así, sin miedo y sin dolor, rebosante de amor, nos dijo adiós, sin apenas hacer ruido porque a ella no le gustaba incordiar. Y yo solo espero que ahora que está viviendo en otro lugar, reviva todo el amor que le di cuando, dejando de lado otras apetencias, me iba a Cartagena a pasar con ella algunas temporadas. Espero que reviva esos años y momentos de felicidad plena que vivió a mi lado, pues yo jamás quise darle un disgusto y, de hecho, me desvelé siempre por su bienestar, su comodidad y mejorar en lo posible su calidad de vida.
Acariciada por mi voz que, a su vez, se entrecortaba con mis llantos intermitentes, espero que mi abuela muriese feliz y en paz, al lado de su nieto, y que, ya desde ese preciso instante, comenzara a reencontrarse con los seres queridos que se nos han ido antes que ella. ¡Qué felicidad debió sentir en ese momento, presenciando a su nieto y a los que se habían ido hace ya tanto tiempo!
La distancia que hay entre Cartagena y Madrid es la que nos separaba desgraciada y dolorosamente para ambos. Pero jamás estuvimos separados espiritualmente, pues nos echábamos de menos constantemente. Espero y deseo que todo el tiempo que vivimos juntos no lo olvidemos ni ella, ni yo, y que al final de mis días, cuando me toque rendir la vida, nos vuelva a unir tan fuertemente como lo estábamos en esta Tierra.
Deseo, querida abuela, que mi presencia a tu lado te ayudara a emprender el camino hacia ese lugar bello y feliz en el que estás ahora. Nada me haría más feliz y, consciente de ello, así obré. Lo hice por ti, como tantas otras cosas.
Aquí os dejo el vídeo de YouTube con la canción que os comento y la letra de la misma, para que la apreciéis bien. Ya veréis qué letra, idéntica a la situación que viví hace hoy veinticuatro días. Espero que os guste.
Morir al lado de mi amor
Si tengo que morir, querré que estés ahí. Sé que tanto amor, me ayudará a descender al Más Allá.
Entonces diré adiós sin miedo y sin dolor. En la eternidad, reviviré los años de felicidad.
Para cruzar el umbral no deseo nada más. Acariciado por tu voz, Morir al lado de mi amor. Me dormiré, mirándote.
El tiempo que pasó, jamás nos separó. Él nos unirá en un rincón profundo de la eternidad.
A la hora del final, solo quiero tu mirar. Con tu perfume alrededor, Morir al lado de mi amor. Me dormiré, mirándote.
Para cruzar el umbral, no deseo nada más. Acariciado por tu voz, Morir al lado de mi amor Y dormiré, mirándote.
Demis Roussos. Tres semanasJueves 10 de Abril, 16:30 horas de la tarde. Hace tres semanas justas que te fuiste. Veintiún días nos separan de aquel Jueves Santo horrible e imposible de olvidar en el que te fuiste como un parajico, sin hacer ruido e intentando molestar lo mínimo. Cada vez que me acuerdo, se me parte el alma…
Como sabes, mi dolor es grande, sigue siendo grande. Siento una cosa -no sé cómo llamarla- muy molesta en el pecho. Es como si fuera una aguja que me pincha en el corazón y en los pulmones o como un ladrillo que me los aplasta, que me los oprime, algo que me ahoga y me atosiga. Una aguja o un ladrillo que no se pueden sacar, que están ahí desde hace tres semanas y que ahí, al parecer, van a seguir por mucho tiempo. Creo que seguirán durante toda mi vida pues, como dice la canción, el amor no se puede olvidar. Y menos cuando la persona que me regalaba tanto amor ya no está con nosotros.
Todo esto tú lo sabes muy bien, pues hablo contigo todos los días a todas horas. Lo curioso es que tú me respondes, me dices que tengo que seguir adelante, que tengo que seguir trabajando, pues tú estabas muy orgullosa de tu nieto, de sus notas y del Doctorado que estoy haciendo.
Y cuando te pregunto dónde estás -porque me gustaría verte-, me respondes que estás aquí, conmigo, a mi lado.
-¿No me sientes? Me respondes.
Y yo contesto que sí, que te siento. Noto que estás aquí, a mi lado, que me vigilas, que no voy solo cuando salgo a la calle, que tú eres mi ángel de la guarda particular.
-Claro, ¡¡cómo iba yo a abandonar a mi nieto querido!! Me dices.
Entre tanto, yo me resisto a pensar que nuestra vida no tiene sentido, ni destino. Que vivimos para morir. Que después no hay nada.
Si así resulta ser de verdad, si después no hubiera nada, se me antoja que nuestra vida no tiene sentido, pues es un nacer para morir unas cuantas décadas después. Creo en la vida perdurable, en la vida que continúa, en la vida que no acaba aunque se trasforme.
Una vida que sigue, que no tiene sufrimiento, que es plenitud de espíritu y que me hace a mí, que soy quien te recuerda y llora, sentirte muy cerca. Una vida que te permite estar en unión espiritual con los que se fueron y no abandonar a los que nos hemos quedado aquí, sin ti.
Sé, porque tu destino no podía ser diferente, que estás en la plenitud, en la Gloria. Y también sé que, desde allí, velas y rezas por todos nosotros. Sigue disfrutando, pues lo tienes bien merecido. Himno de CartagenaHimno de Cartagena
La leyenda forjaron de tu nombre cuantos héroes tus mármoles custodian, proyectando el pregón de tu hidalguía desde el puerto a los mares de la Historia.
En tus viejas murallas y castillos quedan huellas de hazañas que te honran, que te hicieron la Mártir de la Patria ciñéndole a tu frente dos coronas.
ESTRIBILLO
Cartagena, querida Cartagena, ¡Qué delirio, de Gloria, tu delirio! ¡Qué grandeza, de Historia, tu grandeza! ¡Qué destino, de Reina, tu destino!
De Muy Noble, Leal y Siempre Heroica, el blasón legendario has merecido y la Banda de Firme Capitana de los puertos y mares conocidos.
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Tu Semana Mayor se hace Universo amparada en la Virgen tu Patrona, y revives el drama pasionario junto a Cristo en la Gracia redentora.
Caridad es el timbre de tu escudo que figura en las piedras de tus obras, en tus plazas fundido en cada bronce y ungido en cada letra de tu historia.
ESTRIBILLO
Cartagena, querida Cartagena, ¡Qué delirio, de Gloria, tu delirio! ¡Qué grandeza, de Historia, tu grandeza! ¡Qué destino, de Reina, tu destino!
De Muy Noble, Leal y Siempre Heroica, el blasón legendario has merecido y la Banda de Firme Capitana de los puertos y mares conocidos.
CARTAGENA, MILENARIA, ¡CARTAGENA!
Letra: Ángel Roca Martínez Música: Manuel Díaz Cano
Como ya dije ayer, fue mi abuela quien me enseñó a cantar el Himno de Cartagena. Y lo hizo cuando yo contaba con 5 ó 6 años de edad y estábamos, concretamente, veraneando en el apartamento de Torrevieja. La primera vez que me lo cantó fue de noche, en la terraza que da a la playa de Los Locos, que era el sitio donde a ella le gustaba estar, sentada en su gran mecedora y con los pies apoyados en los barrotes de la barandilla, descansando o, incluso, durmiendo plácidamente todas las noches antes de ir a la cama.
Aquella noche me dijo: -Nene, tráeme un bolsito que hay en aquella mesa, señalando al interior del salón. Y yo se lo traje. Ella sacó un díptico de papel duro, casi cartón, y me preguntó: -¿Conoces el Himno de Cartagena? Al decirle que no, me invitó a que me sentara a su lado, en una silla pequeña, que me lo iba a enseñar.
Me lo cantó varias veces y la letra, más o menos, se me quedó. Lo que sí recuerdo es la sensación de que me había cantado una canción muy bonita. Era, y sigue siendo, un himno muy bonito. ¡Qué bello, dije para mis adentros! Pues en mi caso, con el paso de los años, no he escuchado un Himno que refleje mejor lo que una ciudad es de verdad.
Ahora, ese díptico lo tengo yo en mi casa. Y, al verlo, me he acordado de aquella noche tan “patriótica” que pasamos mi abuela y yo en la terraza de la casa de la playa. ¡Qué tiempos aquellos!
Y me he acordado de que, gracias a ella, aprendí la letra del Himno de mi ciudad natal. Y, por supuesto, gracias a ella empecé a comprender que había tenido la suerte de nacer en un sitio muy especial, muy importante. Y esa fue una sensación inicial que, con el paso del tiempo, se ha ido consolidando, pues conocido es el orgullo que siento de saberme cartagenero desde muchas generaciones atrás.
Como forma de recordar a mi abuela, he puesto en este blog el Himno, para que lo escuchéis. Ahí tenéis la letra, para que lo disfrutéis más y mejor, para que corroboréis la belleza de la música y de la letra de la que os vengo hablando.
Y es que fue mi abuela quien, de pequeño, me hablaba de mi ciudad, del lugar en que había nacido y de su importancia histórica desde que la ciudad existe.
Ella, que no tenía estudios, fue capaz de hablarme de los cartagineses y de los romanos, de las muchas destrucciones que había sufrido nuestra ciudad, de la Catedral Vieja y sus ruinas, de las ruinas romanas, de Isaac Peral y su famoso submarino, de escritores como Arturo Pérez-Reverte (de cuya madre era muy amiga), del Cantón de Cartagena, del Palacio Consistorial, del Puerto, del Arsenal, de Alfonso XIII y su salida al exilio por Cartagena cuando apenas quedaba un mes para que ella naciera.
Me hablaba de la Guerra Civil, de los refugios, de las sirenas que sonaban anunciando la proximidad de alguno de los muchos bombardeos aéreos que sufrió Cartagena, de las minas de La Unión, de la Refinería y su Poblado, de las huelgas de principios de los años `80 y los encierros que algunos obreros protagonizaron en nuestra Parroquia de Santa Florentina.
Ella, que nunca salió de Cartagena, puso la semilla de mi actual orgullo cartagenero. Ella estaba muy orgullosa de nuestra ciudad, quizá porque había nacido en el barrio más populoso y castizo de toda Cartagena: el barrio de San Antón, donde fue bautizada en 1931, donde fue a la escuela, donde pasó la Guerra Civil, donde contrajo matrimonio con mi abuelo en 1957, y en cuyo Camposanto se encuentra ahora descansando tal y como ella lo ordenó en su Testamento.
Ella fue la que se preocupó de que yo nunca olvidara mis orígenes. Y quizá, quién sabe, sea a ella a quien debo también mi gusto por la Historia y por el trabajo al que quisiera dedicar toda mi vida.
Os dejo con el Himno, cuya letra fue escrita por Don Ángel Roca Martínez, amigo que fue de mis abuelos maternos. No sé si seguirá viviendo, pero sí sé que si conociera la noticia del fallecimiento de mi abuela se entristecería tanto como cuando se enteró de la de mi abuelo allá por 1980.
PD: Este Himno podéis escucharlo aquí gracias a que Don Zacarías Conesa, amigo del Foro del Poblado del Valle de Escombreras (Cartagena), tuvo la gentileza de enviarlo cuando yo así se lo pedí. Muchas gracias, Zacarías. El amor, inolvidable¡Cuánta razón tiene la letra de esta canción cantada por Lucía y Joaquín (Pimpinela)!
El amor no se puede olvidar (Pimpinela)
El título lo dice todo. El amor no se puede olvidar. Desde luego que no, sobre todo, si ha sido un amor puro, verdadero y tan intenso como el que mi abuela me ofreció desde que yo, su único nieto varón, nací a esta ingrata vida hace veintitrés años.
Conmigo mi abuela fue generosa, amable, paciente y, sobre todo, me dio mucho amor. Me dio amor cuando me enseñó a rezar el Padrenuestro antes de dormir, cuando me daba la cena -trozos de carne acompañados con pizcas de pan- mientras que yo iba y venía de acá para allá por el apartamento de Torrevieja. Me dio amor cuando me regalaba cosas; cuando me daba dinero "para que te compres lo que necesites" sin yo pedírselo; cuando me insistía una y otra vez en que mis cosas y obligaciones estaban en Madrid, igual que mis padres y que, por mucho que me doliese, mi sitio estaba en Madrid, no en Cartagena con ella.
Me daba cariño cuando me enseñó la letra y la música del Himno de Cartagena y la de la Habanera de nuestra ciudad; cuando me enseñó a estar orgulloso de mis orígenes y de mi ciudad, así como de mis familiares difuntos; y cuando me llevaba de acá para allá, cogida de mi brazo, presumiendo de nieto estudioso, inteligente y atento.
Y yo, inocente de mí, quise devolverle todo ese amor que ella me había dado cada vez que podía escaparme a pasar alguna temporadica con ella. La atendía con apremio y con la dulzura que otros le negaban, no dejaba que hiciera nada en casa, la acompañaba a todas partes, no me despegaba de ella un segundo para que los dos disfrutáramos de nuestra compañía mutua. Y, cuando comenzó con sus problemas pulmonares y con la máquina del oxígeno en casa, los cuidados y mimos fueron continuos. Desde por la mañana temprano hasta que la dejaba acostada en la cama y le daba tantos besos como si de mi novia (que no tengo, por cierto) se tratara. Como si fuera la última noche que iba a estar con ella.
En el fondo, me dolía verla así. Pensaba que no se lo merecía. No entendía, y sigo sin entender, por qué la vida se hace tan difícil para algunas personas. Consideraba que ya había sufrido bastante y que ya era hora de que descansara, tranquilica, en su casa y con sus amistades y su Parroquia.
Y yo, pretendiendo engañarla, le decía que aquello iba a tener solución. Que solo era una mala racha, que iba a pasar. Que el oxígeno se lo llevarían y que ella podría volver a hacer la vida normal de antes. Pero yo sabía que eso no iba a ser así. Y ella, seguramente, también lo sabía pero, por no hacerme sufrir, me daba la razón y nunca perdió la esperanza de que esta mala rachica pasaría y quedaría en nuestra memoria como un mal recuerdo.
Ella, cuando llegó el momento de mi regreso a Madrid, las pasadas Navidades, me dijo:
-Toma, 50 euros para que te pagues el viaje. -Abuelita, no es necesario que me pagues el viaje. Yo vengo porque quiero y punto, alegué. -Toma, cógelos porque lo que tu me das, Juanico (así me llamaba), es mucho. Solo espero que Dios te tenga preparado un buen futuro, una buena colocación y que te premie por todo esto que estás haciendo conmigo.
Aquello me sonó a despedida. Fue la pasada Navidad, a principios de enero. Y ahora sé que, en efecto, fue su forma de despedirse de su nieto pues, en este último viaje a Cartagena, no llegué a tiempo como para poder hablar con ella o que, por lo menos, viera que yo estaba junto a ella, sin despegarme de ella incluso en el duro trance de su partida, asistiéndola en todo lo que fue necesario.
Y, como me sonó a despedida, lloré en aquella ocasión. Lloré igual que lo estoy haciendo ahora, al recordar aquellos momentos en que ella estaba viva y yo, inocente de mí, pensaba que la fortaleza y las ganas de vivir que siempre han caracterizado a mi abuela, vencerían sobre todas las cosas y me permitirían disfrutar de ella durante algunos años más.
Ahora solo me queda el recuerdo. El recuerdo de un amor que, como dice la canción, no se puede olvidar. Claro que no se puede olvidar pero, diantres, es un recuerdo que machaca mi cabeza una y otra vez. Un recuerdo que me la trae a la memoria continuamente pero que, al mismo tiempo, me hace comprender que ella ya no me va a poder dar más amor, ni yo le voy a poder hacer más llevaderos sus problemas. ¡Qué va a ser de mí sin tanto amor!
Porque sencillamente ella ya no está. Y yo, de alguna manera, he muerto con ella. O, al menos, así siento que ha ocurrido con una parte de mí, con la parte que ella hizo madurar en mí. Y que, sin duda, era mi mejor parte. Música para este momento...No sé si es el aire, no sé si es la luz, pero cuando miro sé que me faltas tú...
...Ahora y en silencio, quiero llorar mi llanto.
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No lloréis, yo voy al Señor, voy a esperaros en la Gloria.
Yo muero, pero el amor a mi familia y amigos no muere.
Os amaré en el Cielo como os he amado en la Tierra.
SAN AGUSTÍN
Que así sea. Espéranos en el Cielo, entre nubes de algodón, vete preparando nuestro sitio allá, te lo pido por favor, como dice la canción...
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Espérame en el Cielo, que si Dios te ha llevado, fiel te juro ser yo...
Si no fuese pecado, segaría mi vida y así estar a tu lado junto a tu corazón...
Espérame en el Cielo, rogando por mi adiós, para que pronto estemos juntos allí los dos...
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