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La Llamada (Cartagena).Ayer fue un día muy importante, entrañable y lleno de regusto tradicional en Cartagena. Podría decirse que ayer dio comienzo nuestra Semana Grande, nuestra Semana Santa internacionalmente reconocida.
Y es que ayer fue el día en que tuvo lugar La Llamada, un acto tradicional y popular, en el que el Gobierno municipal y los Hermanos Mayores de las cuatro Cofradías cartageneras (Marrajos, Californios, del Resucitado y del Socorro) salen al balcón del Palacio Consistorial a anunciar que han decidido que este nuevo año también salgan las procesiones de Semana Santa. En primer lugar y a media tarde, las cuatro cofradías se reúnen en Cabildo General en sus respectivas sedes. Cuando terminan, van saliendo a la calle. La primera que lo hace es la del Resucitado desde la Calle Palas. Ésta marcha por la ciudad dirigiéndose a la Calle Jara para recoger a los Marrajos. Ambas continúan su camino hasta encontrarse con los Californios y los del Socorro en sus sedes de la Calle del Aire. Y, así, todos juntos, se dirigen al Ayuntamiento, próximo al Puerto.
Llegan al Palacio Consistorial y, desde su balcón principal, se anuncia a todos los cartageneros el deseo de la Junta de Cofradías de que salgan las procesiones un año más. Por su parte, la Alcaldía les da permiso para hacerlo, les hace entrega de un cheque en concepto de ayuda económica para el buen desarrollo de las fiestas y, además, emite el llamado “Bando de Fachadas”. Con él se conceden automáticamente todas las licencias pertinentes, sin necesidad de tener que superar los engorrosos trámites administrativos que requiere el arreglo de la fachada de un edificio, para todas las obras de embellecimiento y limpieza de edificios del término municipal de Cartagena que se lleven a cabo desde hoy hasta el comienzo de la Semana Santa propiamente dicha. Así se facilita que la ciudad se vaya preparando y poniendo guapa, dentro de lo que cabe, para el evento.
El acto se cierra con el “Música y a la calle”, cuyo objetivo no es otro que el de que la Alcaldía y las cuatro Cofradías recorran las calles de la ciudad anunciando la decisión recién tomada. Ponen rumbo al centro urbano, para visitar a la Patrona y Alcaldesa Perpetua de nuestra ciudad. Y allí acaba todo. Todos volverán a reunirse allí mismo el próximo Viernes de Dolores, torno a la Patrona, para celebrar su día y el comienzo de la nueva Semana Santa.
El caso es que ayer mismo leí este artículo de Luís Linares Botella en La Verdad.es. Se sea creyente o no, para un cartagenero, la Semana Santa, quizá por lo tradicional y la belleza de sus pasos o porque sencillamente lo llevamos mamando de generación en generación desde los tiempos de los mastienos, es posiblemente la mayor de las fiestas del año. Es el momento en que todos se echan a la calle para ver cómo la ciudad brilla con todo su esplendor, ante procesiones rebosantes de marcialidad militar, orden y curiosidades por doquier. De forma que, cuando a un cartagenero le hablan de su Semana Santa, puede decirse que le tocan la fibra sensible. Y a mí, como buen cartagenero, me pasa igual, aunque lo mío vaya más allá de la Semana Santa y siempre me interese por cualquier chorrada que haya ocurrido allí. Transcribo el texto, que bien podría pasar por un manifiesto “semanasantero”:
LAS PROCESIONES, A LA CALLE
Con grandes dificultades económicas, las cofradías y sus agrupaciones han llegado al siempre entrañable Miércoles de Ceniza, en cuyos cabildos generales se decide si se celebran o no las procesiones de la próxima Semana Santa. Este año, debido a la crisis económica, cofradías y agrupaciones también sufrirán las consecuencias de esta ya tan prolongada inquietud. Los cartageneros y amantes de nuestras tradiciones más acendradas no podemos olvidar que echar las procesiones a la calles es muy costoso. No obstante, confiamos en que nuestras cofradías y sus agrupaciones serán suficientemente ayudadas en sus mermadas economías con el fin de que nuevamente por las típicas y legendarias calles contemplemos nuestros acompasados e inolvidables desfiles pasionarios. A partir de hoy, cofradías y agrupaciones se esforzarán al límite con el fin de organizar, como todos los años, los majestuosos y brillantes desfiles, orgullo de todos los cartageneros y de cuantos conviven con nosotros en esta bendita y amadísima tierra de la Caridad. Estamos seguros de que, a pesar de la cruel crisis económica por la que atravesamos, serán muchos los cartageneros ausentes que retornarán ansiosos a la tierra que les vio nacer para, además de postrarse ante nuestra queridísima Patrona, la Santísima Virgen de la Caridad, gozar y contemplar después con infinita alegría y cariño los maravillosos desfiles de nuestra sin igual Semana Santa. También esperamos impacientes y con infinito cariño a esos miles de forasteros que atraídos por su renombre, nos honran con su visita y contemplan atraídos la grandiosidad de nuestros tronos y tercios en sus maravillosos, ordenados y religiosos desfiles. Y si cofradías y agrupaciones carecen del suficiente dinero para hacerle frente a los cuantiosos gastos, habría que estudiar si es factible organizar una cuestación pro procesiones por medio de nuestras emisoras de radio, como se hizo en otra ocasión en que peligraba la salida de las procesiones, en la seguridad de que todos los cartageneros de hecho y de derecho prestarían su valiosísima colaboración con arreglo a sus resentidas economías. Cartageneros ausentes: regresad un año más a vuestra patria chica, la tierra que os vio nacer, para pasar unos días felices junto a vuestras familias y amigos, a la par que escuchar un año más nuestras inolvidables y típicas marchas de granaderos y judíos. Y vosotros, forasteros y amigos que no conocéis todavía las maravillas de nuestras procesiones, venid también a Cartagena y nos lo agradeceréis. A todos os esperamos como siempre, de corazón, con los brazos abiertos y con nuestra eterna amistad. Si las cofradías y sus agrupaciones se deciden un año más a echar a la calle sus suntuosas procesiones tras los cabildos de esta tarde, escucharemos con inmensa alegría: ¡Música y a la calle!
Por muy ansioso que yo, cartagenero ausente, pueda estar, mucho me temo que a mí, este año, me van a tener que perdonar y poner falta. Ya nada es igual y yo, en el lugar al que antes iba y donde me encontraba tan bien, pinto ahora francamente poco por no decir nada, por causas ajenas a mi voluntad. Pero, quién sabe, a lo mejor, cuando menos me lo espere, me veo de nuevo con la oportunidad de ir al lugar donde todo empezó. Aunque a veces dude, lo cierto es que cada vez estoy más seguro de que eso será realidad dentro de no mucho tiempo. A ver si es verdad.
Y de regalo, un vídeo. Para que veáis un poco en qué consiste este día tan especial para Cartagena. Como me parece que no se ve, porque siempre tenemos que tener alguna pejiguera, os dejo este link para que podáis ver el dichoso vídeo: Click aquí.
http://www.laverdad.es/murcia/20090225/cartagena/procesiones-calle-20090225.html
http://www.laverdad.es/murcia/20090225/cartagena/junta-cofradias-espera-cheque-20090225.html
Vámonos de caza.¡Qué bien, qué alegría y qué dicha más inmensa! Ya se ha largado el ministro cazador, a quien cazar unos cuantos cervatillos le ha costado un disgusto, sin contar con la multa que le caerá por no tener licencia en ese territorio. Y, por otro lado, metiendo la dichosa montería hasta en la sopa de todos los ciudadanos y presionando por doquier, casi conseguimos cargarnos al juez Garzón de un jamacuco la semana pasada. ¡Divino!, ¡Genial!, ¡Inimitable!, ¡Sublime!
Puede que el acto cinegético más famoso de todos los que se han producido en España, y mira que los ha habido, no fuese precisamente oportuno. No lo sé, pues no entiendo de estrategia política, aunque es simplemente bochornoso tratar de esconder las vergüenzas del partido detrás de una montería, armar esta escandalera y hacerse la víctima de la sociedad.
La montería no debe ser excusa para que a los mismos ciudadanos, que estamos de la misma hasta la peineta, se nos oculten temas más graves.
El ministro cazador ya ha dado cuenta de su acto de caza. Ahora son otros los que tienen que darnos cuenta de la particular caza de brujas que, supuestamente, ha habido en el interior de su partido, los cobros de comisiones, los espías, los contraespías, los informes, el dinerito con el que se pagaba toda esta estructura detectivesca, etc. ¿Qué les parece la idea?, ¿Buena, eh? Limpien, limpien bien. Que no quede suciedad alguna, ni tumor maligno por extirpar. Si se limpia bien, quizá haya quien lo agradezca; no quiero señalar a nadie pero puede que su apellido empiece por R y acabe por Y, o sea compuesto y también empiece por R y acabe con la letra N. Limpiar. En un sistema democrático es lo menos que se merecen quienes les han votado y quienes, sin haberles votado, respetan el resultado de las pasadas elecciones. O sea, lo que viene entendiéndose como un ejercicio de salud, higiene y calidad democrática.
Y, ahora, como muestra de nuestra más absoluta admiración por nuestra gobernanta y en la esperanza de que sabrá y luchará por aclararnos todas estas dudas, imploremos:
¡Oh, excelsa Esperanza Aguirre, Dios te salve, pues toda una máquina de privatizar impulsivamente se recrea en tan grandiosa belleza. Los hijos de los Madriles y los emigrantes de tierras extrañas a ti imploramos pidiendo tu bendición, sé benigna con nosotros y, si no te importa, quédate en Madrid haciéndonos compañía, no pienses en irte a La Moncloa pues de lo contrario lo llevaremos claro, presidenta gloriosa y bendita!
PD: Creo que se me nota demasiado. Pido disculpas por ello. En efecto, me cae fetén. El tiempo sigue pasando...Y lo hace volando. Tanto es así que, a veces, no nos damos cuenta de la velocidad con la que los días y la propia vida se nos van yendo poco a poco. Vivimos siempre preocupados por disfrutar la vida pero, curiosamente, la disfrutamos poco, así como a las personas que nos rodean, que es lo peor. Y cuando nos queremos dar cuenta, ellos ya son mayores, tienen mil achaques, no podemos disfrutar de ellos como cuando eran jóvenes y, en menos de nada, se nos han ido.
Yo estos días estoy echando de menos muchas cosas. Echo de menos aquellas calles continuamente mojadas por efecto de la humedad; ese olor a mar que impregna todo el ambiente; esa bofetada de aire espeso y cargado de humedad al bajar del autobús, recién llegado; esas calles anchas, abiertas y luminosas del Ensanche y sus edificios de más de diez pisos; la belleza de cada resto o monumento histórico; a Pedro el frutero; a Benito el carnicero; a Juan el de los Hermanos Madrid; a las chicas y al pescadero del Qué!; a los pescateros de la calle Wsell de Guimbarda; a su doctora de cabecera y amiga Mª Teresa Palacios; al bueno de Don Juan, su cardiólogo, al que acudíamos sin necesidad de pedir cita, pues siempre nos atendía con mucho cariño y dejando lo que estuviese haciendo en ese momento para ponerse a nuestra disposición; a Margarita Portí que, cuando me veía en la cola para recoger sus resultados del Sintrom a las 14:00 horas de la tarde, me daba los resultados con rapidez para que me fuese a comer a casa lo antes posible.
También me acuerdo mucho de los roscos y dulces que Fina siempre me compraba a propósito; de los bizcochos que Loli nos subía; de los panecillos de leche que Paco, puntualmente cada cinco días, nos llevaba a casa; de las historietas y anécdotas de Refinería y del poblado de Escombreras que me contaban Juan Serigot y Luisa cada vez que nos cruzábamos; de las atenciones de Pepe y su tensiómetro, siempre dispuesto para tomarle la tensión a cualquier hora; de la fruta y las hortalizas que Carmen nos traía de vez en cuando de las tierras que tiene en San Javier; de las tardes que pasaban Fina, Clara, Carmen y ella; de los detalles que tenían con ella, ayudándole a cualquier cosa en casa, llevándola o acompañándola al hospital o simplemente haciéndole compañía. Cómo olvidarse de Cinta y alguna que otra acompañante que, todas las mañanas dominicales, subían a darle la comunión; de Pepe Nicolás, su párroco, siempre atento en todo; de Conchita Navarro, una continua ayuda para ella; de las tardes al fresco en un banco del Paseo Alfonso XIII o en el Muelle del Puerto tomándonos un helado de cucurucho mientras hablábamos de cualquier cosa mirando al mar.
Recuerdo su olor, el de su habitación y su armario, un olor a limpio muy característico. Recuerdo el despacho, donde yo pasaba las horas muertas curioseando entre las estanterías de libros o los cajones, rebuscando entre mil sobres y encontrando mil y un papeles o cosas por las que luego le preguntaba a ella. Disfrutaba escuchando sus anécdotas y el por qué de todas esas cosas. Recuerdo cada libro y la posición que cada uno de ellos tenía en su estantería correspondiente y el olor de sus cajones, como si estuviera allí ahora mismo.
Recuerdos los cuadros de su casa, paisajes rurales y marinos, pues todos me encantan, sin distinción. Lo mismo me ocurre con sus muebles, especialmente los del salón, un regalo de bodas, hechos a mano, fuertes, robustos, resistentes. Me acuerdo de cada uno de los enredos que tenía por casa: el mamotreto de la máquina de coser, los portarretratos con fotos de sus nietos e hijos repartidos por toda la casa, la imagen de la Milagrosa, todo tipo de estampas del Día de los Enfermos, de la Pastoral de la Salud y de mil y un santos, vírgenes o salmos; juegos de café y de cristal; ramos de flores de plástico; la vajilla de porcelana de su ajuar y las sábanas que bordó su madre.
Y cómo olvidarse de aquella voz quebrada, pero mansa y bondadosa, que desprendía tanta paz; de las llamadas por teléfono o de las conversaciones en la terraza o en la mesa a la hora de comer o cenar; de lo mucho que disfrutaba cuando le llevaba los sábados para merendar un pastelico de la confitería Marín; de todo lo que presumía de nieto delante de todo el mundo; de aquel gesto y expresión de inagotable paciencia y amor; de aquel carácter sacrificado que todo lo aceptaba según viniera; y de aquellas ganas de vivir, a pesar de los pesares.
Pues de todo ello hace hoy nada menos que once meses. Y me sigue pareciendo increíble que esté a punto de cumplirse el año. Hay momentos en que me cuesta creer que ella, siempre presente en mi vida desde chiquillo, ya no lo esté, se haya esfumado de repente. Que el resto de la gente siga, pero ella no.Casi un año de recuerdos. Eso es lo que ha motivado esta entrada. Recuerdos que solo hacen daño y que no sirven más que para lamentarse y dolerse, o sea, para nada. Pero como sé que no solo recuerdo yo, sino mucha gente, así recordamos todos juntos y le dedicamos el día y el pensamiento a ella. Que bien lo merece. Preguntas sin respuesta.Ante tanto asesinato, tanta barbarie y el continuo goteo de muertes, sobre todo de muertas, me gustaría saber qué le lleva a un hombre a matar a cenicerazo limpio a su novia, exnovia o amiga y qué siente cuando se cerciora de que le ha quitado algo que solo era suyo y de lo que él, por tanto, no podía disponer: la vida. Y no contento con eso, la arroja a un río, la despeña o la descuartiza y la entierra aquí y allá para hacer desaparecer pruebas del delito. Qué actitud tomará cuando piense que, por su culpa, una persona no podrá vivir más: ¿Arrepentimiento verdadero? ¿Arrepentimiento falso para hacer el teatro patético y tragicómico al que tan acostumbrados estamos enfrente del tribunal correspondiente? ¿Alegará consumo de drogas, alcohol, inestabilidad psicológica, enfermedades sin cuento y hasta la costumbre de desayunar choco-tripis por las mañanas? ¿Demostrando una gran valentía, implicará en el asesinato a todos los cómplices posibles, para sentir que no se va en solitario a la cárcel y, de paso, todos los insultos de la gente que espera fuera de los Juzgados no se dirijan solo contra él? Y mientras la arroja a un río o la descuartiza, ¿qué siente? ¿Odio? ¿Miedo? ¿Venganza? ¿Triunfo al haberse impuesto a su novia o mujer y lograr así imponer siempre su santísima voluntad? Y cuando todo ha pasado y se cruza con los familiares de la chica por el barrio o incluso les ayuda en las tareas de búsqueda de la desaparecida, ¿en qué piensa? ¿En el dolor de esa madre desconsolada que no sabe si su hija estará muerta o viva y, si lo está, en qué estado? ¿En la reacción inesperada que provocará en ellos y en los amigos de la joven cuando se destape la verdad? ¿O solo le preocupará, como forma de evadir posibles sospechas, en demostrar lo bueno que es, que pasa noches en vela por querer ayudar a buscar? ¿Cómo se puede hacer ese teatro? ¿Y cuáles son sus sentimientos al volver con la Policía al lugar de los hechos para explicar (y recordar) cómo cometió la salvajada?
O qué se le pasaba por la cabeza a aquel vecino mientras, hace precisamente un año, mataba a cuchillazos a su mujer, una vecina mía. ¿Y cuando la vio muerta, bañada en un charco de sangre en el suelo de la casa en que vivían? ¿Se acordó de cuando se juraron amor eterno, de las cartas de amor y las rosas rojas que le regalaba por San Valentín, de la hija que tenía en común, de tantos años vividos, etc., o no se acordó de nada? Y no solo eso, sino en qué pensará ahora, un año después, sobre lo que ha hecho, si tendrá algún problema de conciencia, si pensará en la hija que tenían en común o en la amarga situación en que tendrá que vivir a partir de ahora su familia, condenando un asesinato cuyo protagonista fue uno de sus seres queridos y sufriendo una fuerte presión popular.
Me gustaría saber por qué alguna madre o algún padre, al poco de nacer un hijo al que no pueden mantener o que han tenido sin querer, no ven más solución que tirarlo a un cubo de basura. ¿No sienten nada, siquiera ternura, por esa criatura inocente que tanto necesita de sus padres? ¿Qué sienten en el momento en que oyen cómo la bolsa en que va envuelto su bebé, cae al interior del cubeto? ¿Piensan en que podría ponerse a llorar, le podrían dar ganas de comer o beber agua, le dará sueño y necesitará dormir, y llegará un momento en que reclamará a sus padres para que le calmen poniéndole el chupete? ¿Les entran ganas en algún momento de volver a por él, de recogerlo de la basura?
Me pregunto también por qué ese padre o esa madre pega tamañas palizas a su bebé hasta dejarlo en coma. ¿Cómo se puede hacer eso, si una criatura de estas solo inspiran bondad, felicidad, inocencia y paz, incitan a hacerles carantoñas, nos devuelven a su edad de alguna manera y nos animan a comérnoslos a besos? Y quisiera saber por qué su pareja no hace nada, se queda como si tal cosa, no denuncia unas agresiones que pueden costarle la vida a su propio hijo o sale corriendo para ponerle a salvo. Incluso, a veces, se anima y toma partido activamente en las palizas. ¿Qué mal les ha hecho el bebé? ¿Por qué pegarle de esa manera?
Y como estas, otras muchas cosas que, cada vez que veo el Telediario, abro un periódico o escucho la radio, me pregunto y no alcanzo a responder. El futuro y la incertidumbre.Que sí, que la vida es una gran aventura bajo el sol, la luna y el cielo estrellado que no solo tenemos que vivir, sino que tenemos que aprender a vivir; que la vida tiene momentos buenos y malos; que lo emocionante de la vida reside precisamente en la incertidumbre que la acompaña y en que no sabemos lo que nos va a pasar mañana; y que en la vida hay que vivir el presente, no el mañana ni el ayer.
Todo lo que ustedes quieran, pero el futuro y esa maldita incertidumbre pueden conmigo. La teoría es, como siempre, muy bonita, perfecta y preciosa. Pero el no saber qué será de mí mañana y, sobre todo, si lo que estoy haciendo ahora servirá de algo para el futuro o si, por el contrario, tendré que verme obligado a cambiar de vida, de actividad o de carrera profesional por falta de suerte, puede conmigo. ¿Quizá esté perdiendo el tiempo ahora y lo siga perdiendo durante los siguientes 4, 5 ó 6 años? Si yo supiera que estoy desperdiciando mi tiempo, podría no ilusionarme a veces en vano y, así, intentar buscarme otra forma de vida desde ya, sin más dilación. Y todo ello me hace pasar días malos, dándole muchas vueltas a la cabeza (no en sentido literal sino figurado, claro, porque no soy el pájaro loco), tener sudores fríos repentinos y una sensación de inseguridad y de agobio constante que no puede ser más desagradable.
Pero supongo que a todo el mundo le pasará o le habrá pasado lo mismo, pues todos deseamos con todas nuestras fuerzas cumplir nuestros sueños y llegar a ser lo que más nos gusta. Así que no es nada del otro mundo.
Y, ya que estamos, una canción que me gusta. A ver si amansa mi agitado y atormentado ánimo.
Sin ValentínAyer, en un telediario, mientras comíamos, echaron un reportaje sobre el mecanismo, ciertamente complejo por cierto, del enamoramiento. Yo me quedé con la boca abierta a causa de la complejidad que nos rodea en cada una de las cosas que hacemos o nos pasan. Igual que me parece magia que en un embrión de apenas 3 centímetros de tamaño, una doctora pueda decir cómo late su corazoncito o dónde tiene un ojo.
Pero en fin. El caso es que pasaron ese reportaje. Resulta que todo está en nuestro cerebro y nuestros neurotransmisores. En algunas de sus regiones se emiten unas sustancias (feniletilamina, dopamina, norepinefrina, oxitocina) que son las responsables de todas las sensaciones, alteraciones, respuestas o cambios que experimenta nuestro cuerpo cuando nos enamoramos de alguien. Más o menos vinieron a decir lo que transcribo a continuación, aunque también os pongo el vídeo más abajo por si no queréis leer ya que estamos en sábado y hay que descansar:
Síntomas del Enamoramiento
Pérdida de sueño y apetito; hiperactividad; subida de la presión arterial; aumento de la capacidad muscular, al liberarse grasas y azúcares; y de la cantidad de glóbulos rojos, para mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea, son algunos de los síntomas que sufren los enamorados. La atracción sexual descansa primordialmente en las diferencias sexuales y, aunque no se sabe con certeza, podría tratarse de alguna preferencia inconsciente que se va configurando en los primeres meses de vida: preferencias de temperamento, figura, rostro, etc. de las personas que nos rodean. La química del amor está mediada por una serie de sustancias que nos hacen sucumbir a la pasión amorosa. A través del sistema nervioso, el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas). Química del Amor: Bombardeo Hormonal El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la feniletilamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas. Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer). También segrega norepinefrina y oxitocina (además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche, parece ser además un mensajero químico del deseo sexual), y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado. Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño. Es tan fuerte este impulso que en el momento del enamoramiento somos monógamos, pero al terminar éste, la razón entra en juego ya que biológicamente estamos condenados no sólo a buscar pareja sino también a sentir los incentivos de alrededor. En un estudio demostrado científicamente con estudios de ADN, se comprobó que un 16% de los hijos estudiados en hospitales no eran de los padres legales. Lujuria, Atracción, Unión. La antropóloga Helen Fisher, profesora de investigación de la Rutgers University de New Jersey, identifica en el cerebro humano los tres aspectos del amor: lujuria, atracción y unión. La lujuria, o deseo sexual, es producto de la testosterona, que es la causante del impulso inicial que nos hace buscar pareja. De ahí que los hombres parecen ser más susceptibles a la acción de esta química; ellos se enamoran más rápida y fácilmente que las mujeres. Como anécdota, el 50% de las mujeres entrevistadas para el libro “Por qué necesitan las mujeres del chocolate” confesó que elegiría el chocolate antes que el sexo. Después viene la atracción, que se atribuye en parte a los bajos niveles de serotonina y a la dopamina, un neurotransmisor cerebral que se relaciona con la sensación de bienestar. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz. En este caso son las endorfinas -compuestos químicos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos- los que confieren la sensación común de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. Por ello se sufre tanto al perder al ser querido, dejamos de recibir la dosis diaria de narcóticos. Su actividad perdura de 2 a 3 años, incluso a veces más, pero al final la atracción bioquímica decae. De hecho, el momento en que una pareja tiene mayores probabilidades de divorciarse se ubica en el cuarto año de relación, que es el plazo más habitual del divorcio, tras el matrimonio. Cuando el amor se consolida, el vínculo y la atracción que evolucionan hacia una relación calmada, duradera y segura tienen que ver con la oxitocina y la vasopresina. Varias investigaciones han descubierto que la hormona, que es producida en grandes cantidades por el cerebro durante el parto, la lactancia y cuando hay actividad sexual, es importante para incitar el comportamiento maternal en los animales. La unión es el sentimiento más duradero, mucho más que la lujuria o el enamoramiento, pero también puede menguar o quedar relegado por otros sentimientos. Para mantenerlo es necesario buscar mecanismos socioculturales (grata convivencia, costumbre, intereses mutuos, etc.) que sustituyan al bombardeo químico. Un estudio alemán ha analizado las consecuencias del beso matutino, ése que se dan los cónyuges al despedirse cuando se van a trabajar. Los hombres que besan a sus esposas por la mañana pierden menos días de trabajo por enfermedad, tienen menos accidentes de tráfico, ganan de un 20% a un 30% más y viven unos ¡cinco años más! En el enamoramiento también influyen otros factores como el olor. Los humanos desprendemos feromonas que resultan atractivas para los demás. Hay pruebas científicas de que la atracción de feromonas existe en todo el reino animal y en los insectos. Hacia el año l997, los estudios de Wedekind mostraron que la axila es un sitio importante para la selección sexual, ya que la selección de individuos según el olor implicaba las variaciones genéticas más amplias entre los individuos, lo que promovía variaciones genéticas en el sistema inmune de la descendencia… http://www.cienciapopular.com/n/Medicina_y_Salud/El_Enamoramiento/El_Enamoramiento.php Después de haber visto el vídeo y leído el documento, he tomado una decisión, hoy precisamente día de San Valentín en el que no tengo nada que celebrar porque no tengo con quién: pedir hora para hacerme un escáner. No por nada, sino porque me da en la nariz que debo tener severamente atrofiadas las zonas del cerebro encargadas de la emisión de estas sustancias amorosas. Si no, no me lo explico. Jolines, ¡que son ya casi 25 años! Trata de YouTube - La química del amor Va de música.Hoy esto va de música. Hace tiempo que no pongo nada relacionado con ella y ya me va apeteciendo. Sigo empeñado en que nos relajemos y nos olvidemos de la crisis...
Hace poco tiempo descubrí un disco, lanzando al mercado muy recientemente, de Moncho, el bolerista más grande que ha dado España. El CD en cuestión, su último trabajo (y ya van 56), se titula: El tío Moncho. El arte del bolero. Yo, cuando escucho a Moncho, siempre pienso que es la voz de la afinación, pues siempre da el tono justo, ni más alto ni más bajo, siempre el tono más adecuado. Me encanta su voz y, cómo no, su estilo único en la interpretación de estas canciones de amor o de desamor.
En este trabajo nos presenta 13 boleros, algunos nuevos, otros antiguos, cantados en solitario o bien con sus sobrinos: Lolita Flores, Josemi Carmona, Niña Pastori, Diego El Cigala, Montse Cortés, Tomatito, las hermanas Tere y Ángela Bautista. Y creo que no me dejo a nadie en el tintero.
Cada canción es una delicia, un homenaje a la música en sí misma. Y el disco entero es de los mejores que he escuchado dentro de su género, de esos que te agrada tener en tu colección de música personal.
Desgraciadamente, no están todas las canciones en vídeos de YouTube. Pero yo os pongo algunas, quizá las mejores, para que las escuchéis si queréis y las disfrutéis.
Si a veces hablo de ti.
Que no se te olvide.
La noche de mi amor.
Me muero, me muero.
Amor fugaz. Bravo No. Para relajarnos, por favor.En vista del rotundo éxito de comentarios cosechado en mi anterior entrada, he pensado que debéis estar muy ocupados/as con vuestras obligaciones, muy centrados/as en vuestros respectivos trabajos y en el pago de las letras de la hipoteca y del coche, ahora que estamos en tiempos de crisis y que ésta nos puede llevar por delante en menos de lo que canta un gallo.
Pero yo, queriendo hacer propósito de enmienda y aun siendo consciente del difícil contexto en que nos encontramos y de lo mucho que os agobian el Down Jones y los alquileres, los tipos de interés y las acciones de Telefónica, el precio del barril de crudo y el del kilo de pollo, voy a intentar que nos relajemos, que pasemos un buen rato cuando entremos aquí y que, sobre todo, no pensemos ni nos calentemos la cabeza. Que bastante nos la calientan ya en otros sitios.
Por eso, os propongo un juego muy divertido: un pinta y colorea. A ver si tiene más aceptación que la entrada anterior.
Os dejo dos plantillas para que coloreéis. Elegid la que más os guste. Por supuesto, los colores y los efectos que queráis darle a vuestras composiciones son a estilo libre. Si eso, otro día, hacemos una exposición de pinta y colorea y elegimos, de entre todas, la mejor de vuestras obras.
PD: Todo sea por relajarnos y olvidar las malas vibraciones que a nuestro karma trae la crisis, mientras la combatimos a brazo partido. Como parece ser que no veis las fotos, no sé por qué, os dejo el enlace a la página de donde las saqué. Esto es mejor, porque aquí tenéis más surtido. Elegid la que queráis y, luego, me la enseñáis. Estilo libre, recuérdese. Venga, a relajarse. El link: Reflexiones sobre la muerte digna. A propósito de Eluana y otros.Europa y todo el mundo están conmocionados. Hay un tema que recorre, como un huracán, todo el Planeta y, de paso, remueve nuestras conciencias, nos hace pensar y reflexionar.
Se trata del caso de Eluana Englaro, la muchacha italiana que lleva media vida en coma o en estado vegetativo sin que, al parecer, haya posibilidad de que vuelva a la vida. A la vida independiente, me refiero. Mucho se está diciendo y escribiendo al respecto y podemos comprobar que es un tema donde lo ético y lo moral se mezcla con lo ideológico y la política, cosa muy poco recomendable por cierto.
El tema me lleva a reflexionar y ciertamente me resulta difícil escribir sobre esta cuestión pues, a pesar de toda la información que corre por periódicos y telediarios, no entiendo de medicina, ni de biología, ni nada que se le parezca. Una entrada de Joan Josep, un amigo de los Spaces, me ha animado a intentar escribir unas letras no sobre el caso concreto de Eluana, que desconozco, sino sobre todo de esa obsesión que algunos parecen tener con el alargamiento de la vida y sobre la dignidad de la muerte. Aunque el miedo a “meter la pata” o a valorar frívolamente el tema, siempre está presente, intentaremos escribir algo al respecto.
Por un lado, se trae y se lleva continuamente eso de tener “una muerte digna”. Para mí, una muerte digna no es más que la que ocurre cuando la persona que fallece ha vivido dignamente, evitando causar perjuicios a terceros y rodeado, si puede ser, de los suyos. Porque la dignidad, en este caso, no va asociada al acto o a la forma de morir, sino a la persona (digna o no) que fallece. Pero cuando nos enfrentamos a situaciones terminales o de no retorno a un estado de vida normal, se plantea lo de la muerte digna. En estos casos, una muerte digna sería aquella que intenta no que la persona no muera y se mantenga viva a toda costa, sino que muera con la mejor calidad y calidez humana posible. De ahí el uso de los llamados métodos paliativos. Métodos que, ante estados terminales, no evitan la muerte pero sí tratan de ahorrar dolores y sufrimiento a la persona que se enfrenta al trance de la muerte.
La prolongación de la vida, ante esas situaciones terminales y de no retorno, creo que hace bien poco a favor de la dignidad de la persona y de la propia muerte. Más bien al contrario, genera una vida artificial, dependiente de sondas y máquinas y, en muchos casos, acompañada de un estado de inconsciencia por parte del individuo enfermo. Ello genera, por lo demás, situaciones dolorosas y sufrimiento para dicha persona y, por supuesto, para los que les rodean y quieren. Es un modo de vida si no indigno, sí al menos cruel y poco envidiable.
Mi misma abuela, sin ir más lejos, podría haber vivido muchos días más si el médico la hubiese conectado a un respirador en la UCI del hospital. Habría respirado la máquina por ella, pero ella habría conservado la vida, que es lo que preocupa a algunos. Claro que sin salir de la UCI. En el momento en que la desconectaran del respirador, moriría sin remedio. Ya no tenía solución. Entonces, ¿en qué estado hubiera vivido conectada a esa máquina? Su neumólogo estimó que era absurdo prolongar el sufrimiento de la paciente de ese modo, simplemente por aquello de prolongar su vida y mantenerla con vida contra viento y marea, y, aplicándole sueros y métodos paliativos, veló porque muriese de la forma menos dolorosa y sufrida posible.
Yo, como nieto y una de las personas que más la querían en este mundo, no deseaba que muriese, aunque solo fuese por seguir teniéndola y viéndola, o sea, por puro egoísmo. Pero ahora pienso que habría sido criminal y ciertamente indigno, el intentar mantenerla con vida a toda costa, considerando el estado en que se encontraba. A ello habría que sumarle la aplicación de una sonda aparte para que pudiese alimentarse porque, en su estado, no podía comer. Y de otra sonda para sus necesidades porque, tal y como estaba, tampoco las hacía. Y si a eso le sumáramos la no aplicación de métodos paliativos del dolor (recuérdese lo ocurrido recientemente en un hospital madrileño), no quiero ni imaginar el espectáculo que nos habría tocado presenciar, teniendo delante a un ser humano que vive enganchado a siete máquinas pero muerto de dolores.
Ello no nos debe llevar, pienso yo, a justificar alegremente la eutanasia como un método masivo y a la carta, a gusto del consumidor, para aligerar el proceso de la muerte. Además, la eutanasia es la provocación directa de la muerte, o sea, se da cuando en lugar de medicamentos para evitar dolores, se administran para provocar la muerte. Esa idea me gusta menos o, sencillamente, no me gusta. Supongo que las decisiones médicas que llevan a retirar una sonda o a estimar oportuno no conectar a un paciente a un respirador, se basarán en una valoración total del estado del paciente y de si tiene o no posibilidades de sobrevivir independientemente una vez se le haya desconectado de la sonda, máquina o respirador. Una valoración que trata de no acelerar el proceso, pero tampoco alargarlo indebidamente causando sufrimiento y padecimientos crueles al enfermo/a. Esa valoración, según el citado amigo de los Spaces, debe estar presidida por tres principios: buena práctica médica, tratamiento por igual de todos los pacientes y respeto de la libertad del paciente (o de sus familiares en su lugar) para elegir el tratamiento. Todas las personas tenemos derecho a vivir y los médicos están, entre otras cosas, para permitirnos hacerlo con una mínima calidad de vida. De ahí al mantenimiento de la vida porque sí, en algunos casos, entiendo que va mucho trecho. Y entiendo también que si se ha decidido, por parte del equipo médico, retirar la alimentación o no proceder a conectar a determinada máquina, no será porque se pretenda asesinar o matar a esa persona o pasar olímpicamente de su dignidad como persona, sino porque se ha concluido que ese es el modo de respetar su dignidad y dejarla morir en paz, sosegada, tranquila y relajadamente, pues mantenerla con vida no tiene sentido. Porque, entre otras cosas, el proceso no tiene marcha atrás.
Me ha sorprendido, de la entrada de Joan Josep, la parte en que se refiere a la Iglesia Católica, que combate estos días contra el tratamiento que se está aplicando a Eluana. Comenta que “la moral tradicional elaborada por F. de Vitoria en el siglo XVI reconoce el derecho de una persona enferma y deprimida a dejar de comer. Acepta que un enfermo no está obligado a tomar la medicación. Incluso afirma que un enfermo no está obligado a suprimir el vino (o fumar, o un hábito cualquiera) de su comida aunque sepa que esto le acorta la vida. “Porque Dios no quiere que nos preocupemos tan exageradamente de alargar la vida.” (Nec enim Deus voluit nos tan sollicitos esse longa vita). El 1 de agosto del 2007, la Congregación para la Doctrina de la Fe escribía a los obispos estadounidenses que la nutrición e hidratación artificiales son medios ordinarios, proporcionados y obligatorios, justamente lo contrario de la tradición moral”. Curioso cambio de parecer.
Y como él concluye: en un enfermo normal esos tratamientos sí son ordinarios, proporcionados y obligatorios, pero en un enfermo que está en coma o en estado vegetativo, ¿son ordinarios?
Y, por otro lado, y copiando casi literalmente otra de sus preguntas, ¿Cómo de preparada está la Congregación de la Doctrina de la Fe para decir qué es lo ordinario y lo extraordinario en lo que a tratamientos médicos se refiere? ¿Y en lo referente pues al tratamiento adecuado de este tipo de enfermos?
O quizá estemos asistiendo, como casi siempre, a un debate perversa y meramente ideológico y político, no solo moral o ético. Mi nombre y las cosas que tiene la vida.En vista del clamor popular comprobado estos días a favor de mi antiguo nombre, por el que todos me conocisteis y el que tanto os llamó la atención y os hizo visitarme por primer vez, y en señal del inmenso aprecio y cariño que por vosotros siento, creo que lo mejor que puedo hacer es mantener mi antiguo y primer nombre. El de siempre. Por el que me conocéis o habéis conocido.
Así que ya está, decidido. No obstante, si surge algún otro nombre, lo comentaremos entre todos.
Muchas gracias por vuestras ideas pues, entre todos, hemos pasado buenos ratos.
Hoy os vengo a hablar de la vida que transcurre en los pueblos o barrios pequeños. El principal inconveniente de este tipo de sitios es que todo el mundo se conoce. Todos sabemos dónde vive quién, a qué hora coge el autobús, dónde trabaja, con quién vive, en qué número o piso reside y quiénes son los miembros de su familia y su novio/a.
En fin, que todos saben la vida de todos. Y cuando alguien hace algo “llamativo”, inesperado o sorprendente, se convierte en la comidilla de las calles del barrio durante las siguientes semanas. Así ocurrió cuando, hace casi tres años, un amigo mío se intentó suicidar tirándose Puente de Toledo abajo, en Madrid. Todo el mundo se enteró y aquello se convirtió en un escándalo, pues se trataba de un muchacho formal, de estudios sobresalientes, muy religiosa y, por qué no decirlo, tenido por “rarito” (que llamaba la atención de muchos, vamos).
El caso es que una de las cotorras oficiales de Radio La Poveda, una emisora independiente al servicio del comadreo local, cometió la imprudencia de meter demasiado la nariz donde no la llamaban y, entre otras cosas, iba por la calle no precisamente deseándole a este muchacho una pronta recuperación. Y de ahí pasó a hablar de sus tendencias sexuales y de todo aquello que le servía para ensañarse con dicho chico y su familia que, huelga decir, no estaban pasando precisamente por su mejor momento.
Semejante personaje, hace meses, la tomó con la madre de un servidor y con un servidor mismo. Según ella, yo soy tonto (y otras muchas cosas menos finas y decorosas) porque me gustan los trajes y lo único que quiero es presumir y figurar delante de todo el mundo. A mi madre le dice de todo menos guapa, a pesar de que mi madre, por ejemplo, le prestó hace tiempo mis libros del colegio para que su hijo pudiese estudiar o, al menos, hacer que estudiaba. Porque estudiar, lo que se dice estudiar, no ha estudiado mucho que se diga. Es decir, que la señora debía estarnos agradecida.
Pero la envidia es muy mala. El caso es que hemos pasado de ser amigos, de hablarnos cuando nos veíamos por la calle, etc., a no dirigirnos la palabra (en nuestro caso, con razón, creo yo), aunque tampoco es raro que esta tipa se arrime a nosotros de vez en cuando, nos hable de repente, nos halague incluso o nos desee un feliz año 2009. Lo que hay que ver y aguantar. Hipocresía pura. Y cuando le da por malmeter contra nosotros, esta señora comete la imprudencia de hacerlo no con gente que no nos conozca, sino con amigas de mi madre o con la vecina de al lado. Es decir, gente que nos cuenta lo que va soltando por su venenosa boca, porque les llama la atención la manía persecutoria que le ha entrado contra nosotros.
El caso es que, a veces, la vida nos hace probar de nuestra propia medicina. Nos trata como hemos tratado nosotros a los demás, nos hace experimentar situaciones por las que están pasando otros por culpa de nuestra lengua desbocada y nos enseña que no se puede hablar mal de nadie, ni hacer sangre de las desgracias ajenas. Porque, más que nada, puede volverse en nuestra contra. Y así ha sucedido. Resulta que, hace dos semanas, el hijo de esta señora se intentó suicidar dentro de un brote psicótico cuyas causas desconozco.
Ahora está pasando por lo mismo que pasó la madre de mi amigo cuando su hijo se intentó suicidar. En virtud de la ley del ojo por ojo y diente por diente, habría que desearle “que se joda” (como ella decía) y habría que ir por las calles del barrio hablando mal del loco de su hijo y de lo mala que ella ha sido como madre, sin haber podido evitar el suicidio de su hijo.
Pero eso no va a pasar, por lo menos por nuestra parte. Pues cuando una madre recibe la noticia de que su hijo ha hecho tal cosa y lo primero que hace es llamar a una vecina para que, por favor, no le de la noticia ni a mi madre, ni a mí, ni a otra vecina muy amiga nuestra, nos parece que bastante tiene esta mujer con lo que ya tiene encima. Se preocupa de que la vecina no se entere, antes del estado de salud de su propio hijo. Que con su pan se lo coma.
Quizá sea que la conciencia le pesa como una losa y no quiera que nadie se entere y recuerde lo que ella fue por ahí diciendo de un chico que se intentó suicidar no hace mucho tiempo. Pero, para su desgracia, se han enterado todos.
Aunque, sin embargo, para su bien, me consta que nadie dirá lo que ella dijo y que nadie se comportará con ella como ella se comporta con los demás. Ha recibido de su propia medicina. No me hace feliz, porque no me gusta que nadie muera o se suicide, pero espero que le sirva para cambiar y dejar de insultar y agredir injustificada y gratuitamente al personal. La cuestión del nombre.Veamos qué nombres me habéis propuesto. Los pongo por orden de los comentarios que me habéis ido dejando.
No obstante, a decir verdad, he notado un esfuerzo por lanzarme algunas propuestas para establecer definitivamente mi identidad bloguera y, así, no volver loco al personal.
Pero, en fin, vayamos con los nombres:
1º.- Escuálido o Conde Consorte de Cartulina.
2º.- Qart Hadast.
3º.- Hannon o Pancho en su rancho.
4º.- Dinio.
5º.- Aníbal, Rey de Cartago.
6º.- Cartagenero, Caliqart, Capiqart, El torpedo del submarino, El hombre roca, El consorte del Palasss, Yo mismo, Donde rompen las olas, Cartagena de mis amores, El palasss de Qart, De buen abolengo, La buena cepa, Ya estoy harto de buscar nombre, El espacio de yo mismo.
7º.- Metamorfosis inacabada.
8º.- Capitán Cartagena.
Ciertamente, debo decir que hay dos que me han hecho mucha gracia y que, de alguna manera, reflejan la identidad actual de este blog.
Los dos a los que me refiero son: Ya estoy harto de buscar nombre y Metamorfosis inacabada.
Me identifico con el primero porque, realmente, estoy ya hasta las mismísimas cuestiones de darle a la cabeza a cuenta de este temita. Y el segundo nombre representa mi blog porque realmente ha sido una metamorfosis inacabada: he puesto una imagen de fondo, he cambiado los colores de los encabezados de las listas y algunas otras cosas. Pero, el nombre no. Eso es lo que me falta. Por eso ha sido una reforma inacabada, a medias.
Si nadie más tiene algún nombre curioso o gracioso que proponer, comencemos pues la segunda vuelta de las votaciones. Como mis dos favoritos son los arriba citados, elijan ahora ustedes cuál de los dos les gusta más. El más votado será, finalmente, el que adopte como nombre para los próximos meses.
Saludos a todos y gracias por vuestra participación. Todo sea porque acabe pronto la locura de los nombres. Actualización, 3 de febrero de 2009 a las 00:00 horas: El maño Jesús, una vez publicada esta entrada, propone otro nombre, a saber: El misil cartagenero. Y Merce, por su parte, ha pensado en otro: El torpedo de Cartagena. Actualización, 3 de febrero de 2009 a las 13:50 horas: Neko propone otro nombre: Cartagenero moreno. Pepi dice que podría ser: Cartagenero, a secas. Y Laura ha propuesto varios, a saber: Príncipe de Cartagena, acorde con mi elevado nivel social y el Palasss de Cartulina; Moreno de Cartagena; Tooooma Moreno (como decía Rockefeller, el de José Luís Moreno) y La metamorfosis según el Moreno. Venga, sigamos dándole vueltas. Actualización, 5 de febrero de 2009 a las 10:30 horas: Normis, a la vista de mi indecisión, propone un nombre muy ajustado a esa realidad: ¿¿¿¿¿????? Susana, por su parte, dice que me ponga: Trovador. Y, Cartulina, propone tres nombres más: Torpedo con traje y corbata para ir al campo, Yo mismamente y Consorte de cartón. Lo de trovador me gusta, aunque no soy poeta, ni me dedica a trovar en este blog. Pero, bueno, es una idea buena. Los nombres de Cartulina son muy divertidos pero, vamos, una locura. Lo de Normis, ciertamente, representa muy bien mi actual crisis de identidad. ¿Qué os parecen? |
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