Qart's profileDESDE MI PERISCOPIOPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    Nuevo museo.

    Desde el pasado miércoles 26 de Noviembre de 2008, mi ciudad natal es mucho más importante.

     

    Tranquilos, no me he mudado.

     

    Comprendo a aquellas personas a las que su tierra y sus raíces no les dicen nada del otro mundo y les da lo mismo vivir lejos que cerca, pues no tienen ese sentimiento muy arraigado en su interior.

     

    Yo, sin embargo, sí lo tengo. Y no sé por qué, ni a quién se lo debo, pues mis padres, cuando era bebé, no me dieron clases de cartagenerismo cantonal, ni me enseñaron los platicares del lugar. Pero, vamos, seguramente el hecho de estar en Madrid más solos que la una, de que toda mi familia viva allí y el de vivir en un lugar tan agradable y magnífico como el nuestro, haya tenido algo o mucho que ver en todo ello. El caso es que no lo puedo remediar, mi tierra y mis orígenes me tiran mucho de siempre.

     

    Y así no pasa un día sin que visite la prensa local electrónica para enterarme de lo que allí pasa día a día. Que si llega un nuevo crucero, que si el buque Hespérides de la Armada Española sale para el Antártico, que si huelgas de obreros de alguna fábrica, que si obras y restauraciones municipales o, incluso, hasta cortes de agua practicados por motivo de alguna obra. Y, además, saco muchas fotos, que es lo que más me gusta.

     

    No es necesario que diga que es una ciudad que me gusta, especial porque rezuma historia por todas partes, buena y tranquila para vivir, al menos en la zona que yo más he frecuentado. Y que cada vez que iba, me parecía que estaba más bonita. Ha estado mucho tiempo dejada de la mano de Dios y, ahora, las restauraciones y rehabilitaciones de propiedades privadas y de edificios públicos son muy lentas. Aun queda mucho por hacer, son muchos los derribos realizados y muchas las zonas que, antes de urbanizarse, deben excavarse para salvaguardar los restos arqueológicos romanos que presumiblemente se reparten bajo los cimientos de la ciudad actual. Pero lo que está hecho parece que está bien hecho y me encantaba ir y ver cómo Cartagena deja de ser una ruina en sí misma poco a poco.

     

    El pasado miércoles se dio un nuevo paso. En este caso se trata de uno de gigante. Y es que la ciudad se honró con la visita de S. A. R. la Infanta Doña Cristina de Borbón, Duquesa de Palma de Mallorca, y del Ministro de Cultura, César Antonio Molina, para la inauguración del Museo Nacional de Arqueología Subacuática y Centro Nacional de Investigaciones Submarinas (ARQUA).

     

     

    El nombre del centro lo dice todo. Se trata del lugar que regirá y divulgará toda la labor investigadora en lo que a la arqueología submarina se refiere. Un lugar que pondrá de relieve los hallazgos encontrados bajo el mar y que nos enseñará el potencial que éste esconde entre sus aguas, así como los métodos y técnicas de estudio que se aplican en esta área del conocimiento arqueológico. Se trata de una arqueología que se ha desarrollado desde no hace mucho tiempo especialmente en las costas cartageneras, que esconden una riqueza sorprendente de pecios y materiales romanos, fenicios o de los siglos modernos principalmente. Esa es la razón de que este Museo se haya hecho aquí y no en otro sitio. Es el único centro de investigación sobre la materia, con biblioteca especializada, que será de visita obligada para todos aquellos que se dedican a investigar en estos temas. Es decir, Cartagena estará presente en las agendas de nuestros investigadores, será objeto de visitas por su parte y será un lugar de referencia.

     

     

     

    No hay otro centro igual en toda España. Ello significa que Cartagena se pone a la cabeza de la investigación arqueológica española, dando carta de naturaleza y normalidad a la arqueología subacuática, con un edificio moderno y que, según parece, se organiza en torno a los más actuales criterios museográficos y expositivos para hacerle al público más comprensiva su visita al lugar.

     

     

     

    Pero también será un museo que le permitirá adoptar a Cartagena una relevancia más allá de nuestras fronteras pues, entre sus funciones, está la de ser Observatorio Permanente del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Subacuático, “incluida la defensa jurídica del patrimonio arqueológico bajo las aguas de terceros países”, según publicó La Verdad.es.

     

    Es por ello que desde ese día estoy muy feliz y me siento exultante de orgullo. Estoy tan contento como chivo con zapatos nuevos. Mi habitual elevado nivel de cartagenerismo en sangre que, según nuestro amigo Pepe se situaba en el 200%, ahora está en el 800%. O sea, grave riesgo de padecer un shock. Tendré que administrarme unas cuantas dosis de insulina murciana centralista que me contrarresten los efectos perjudiciales de este subidón.

     

    Saludos a todos.

     

    PD: Imágenes extraídas de La Verdad.es

    Aquí estamos de prestado.

    Acabo de enterarme de que mi amigo de los Live Spaces Pepe Rey falleció el pasado 24 de Noviembre, hace tres días pues, como consecuencia del cáncer que padecía desde hacía algún tiempo, no habiendo llegado siquiera aun a cruzar la frontera de los 60 años de edad. Todo por el tabaquito de las narices que se lleva por delante a tantísima gente año tras año.

     

    Me he quedado sin habla y mentiría si dijera que no me he emocionado y que la noticia no me ha sentado como un jarro de agua fría. Quizá es que tengo aún ciertas experiencias muy recientes, no sé. El caso es que esta noticia ha sido un mazazo en toda regla, y eso que no lo conocía en persona. Siento mucha lástima por él. Era un buen hombre. Solía actualizar muy a menudo pero, ciertamente, llevaba ya muchos días sin poner entradas nuevas. Yo ya echaba de menos sus chistes, pero pensé inocentemente que estaría liado y cansado con la quimioterapia. Seguro que, dado el gusto que le tenía a los chistes, era un hombre muy agradable en el trato personal, muy divertido e, incluso, todo un cachondo mental.

     

    Nos conocimos como se conoce la gente por este medio. Yo fui quien le dejé un comentario al comprobar que vivía en Cartagena, para decirle lo mucho que me divertían sus entradas. Recuerdo que hacía muy pocas semanas mi abuela se había marchado, yo andaba fatal y sus chistes me venían bien para pensar en otras cosas.

     

    Él rápidamente me contestó. Solía comentarme todas las entradas y, en su lista de blogs amigos, me incorporó tildándome de “cartagenero 200 %”, lo cual a mí me hizo muchísima gracia porque es verdad.

     

    Seguro que voy a notar su ausencia como, de hecho, ya la estaba notando. Pero, en cierta medida, pienso que ya dejó de sufrir, que ha superado el trance que tanto nos aterra y que ya descansa para siempre de tanto problema, de tanta enfermedad y de tanto sinsabor como nos depara esta puñetera vida que nos toca vivir a cada uno. No sé si habrá Cielo o no pero, si existiese, se lo tenía ganado pues era güeno, güeno, rematao.

     

    Recuerdo que un día, habiendo leído una de las muchas entradas que dedico a mi abuela, me dijo que cuando se fuera de este mundo (él decía que no le faltaba mucho), una de las primeras cosas que haría sería buscar a mi abuela para darle un beso fuerte de mi parte. Dijo que le encantaría conocer a una mujer tan buena. Aquello me emocionó y se me quedó grabado. Así de bueno era. Ojalá, después de haber saludado a los suyos, haya tenido un poco de tiempo para darle ese beso que me prometió.

     

    Esta noche ha sido muy rara. Dormí poco y estuve dándole vueltas a la cabeza. Pensaba en que aquí estamos de prestado y que, independientemente de los pisos, millones y riquezas que atesoremos, tan pronto estamos como dejamos de estar. Así de frágiles somos, aunque nos creamos que no. Y dejamos un vacío horrible en los que aquí se quedan.

     

    Y, como él era militar y creyente, supongo que le habría encantado que, en su último adiós, sonaran las notas de esta canción emocionante que ha adoptado de hecho nuestro Ejército para despedir a sus compañeros fallecidos.

     

    La muerte no es el final

    Click aquí.

     

    AMIGO PEPE,

    DESCANSA EN PAZ.

     

     

    PD: La vida es una mierda. Anda que vaya añito que llevamos algunos. Como todos los años que me quedan sean como este o parecidos, no lo quiero ni pensar.Repito: una mierda como un palacio.

     

    Por si alguien quiere visitar su espacio: Espacio de José A. Rey Gonzalvo.

    Jornada contra la violencia contra la mujer.

    Dicen que los blogs sirven para “tomarle el pulso” a una sociedad y que, a través de ellos, puede saberse qué siente la gente y qué reivindica.

     

    Yo no sé si eso será verdad o si los blogs serán solo una forma más de crear lo que se llama “basura cibernética” que no tiene más utilidad que la de satisfacer el gusto literario de su propietario y la de permitirle conocer a más y más gente.

     

    El caso es que hoy, día 25 de noviembre, se celebra la jornada mundial contra la violencia que se ejerce contra las mujeres. Tema que tanto nos afecta, que tanto nos sonroja y que es la más vergonzante de las causas de mortalidad femenina en estos momentos.

     

    Cada día prácticamente nos despertamos con alguna noticia sobre maltratos ejercidos por parte de algún hombre sobre alguna desgraciada mujer, cuyo desenlace suele ser la muerte. Una muerte temprana, indigna y vergonzosa para una sociedad que se enorgullece de ser democrática y de pertenecer a esa parte del mundo que llamamos democrático y occidental.

     

    Desde aquí me solidarizo con las víctimas pues, desgraciadamente, yo sé muy bien lo que siente y lo que padece una mujer maltratada por cualquier hombre -en mi caso por su hijo- y, mucho más, cuando se enfrenta a algunos de esos energúmenos malnacidos.

     

     

     

     

    Por unas mujeres que sean como son, que entren y salgan cuando quieran, que no tengan miedo, cuyos hijos crezcan sanos y sin miedo, que vistan como quieran, que estén vivas y que conozcan sus derechos

     

    NO SE TE OCURRA PONERLE LA MANO ENCIMA.

     

    ANTE EL MALTRATADOR,

    TOLERANCIA CERO.

     

     

    PD1: Esta última parte de mi entrada es una adaptación del mensaje que contiene el conocido anuncio televisivo promovido por el Ministerio de Igualdad. Un mensaje contundente, fuerte y que me gusta, por lo que decidí traerlo hoy aquí.

     

    PD2: La imagen que acompaña a esta entrada es el cartel elegido como ganador de este año del II Concurso de Carteles contra la Violencia de Género por el Ayuntamiento de Cartagena para recordarnos la dedicación de este día a esta causa. El cartel está elaborado por un madrileño, Jesús Rojo Sánchez. El segundo cartel recibió solo un áccesit, pero me parece igualmente bueno. Me han gustado y he decidido ponerlos para que los veáis también. Las imágenes las cogí de la Página Web del Ayuntamiento de mi ciudad:

     

    http://www.cartagena.es/frontend/genericas/detalle_agenda/_tOEti9NmTbyCJ3j7Fwc-PWqaidueb3hEqR0YnXhiCuY

     

    Saludos a todos.

    ¿Muela del juicio?

    Me estoy poniendo malo y de todos los colores. Por momentos.

     

    La muela sigue a lo suyo, dando guerra. El caso es que me parece un poco raro, pues todas las muelas del juicio me han salido y lo han hecho por entero. Todas están bien, alguna ligeramente movida, pero ninguna de ellas me empuja o fuerza las muelas de al lado.

     

    La muela me sigue dando una guerra horrible. Hasta una simple ensaimada o un trozo de queso blando me hacen ver las estrellas y las constelaciones celestes. Cosa que no me viene mal a la hora de comprender mejor, ya que estamos, las lecturas astronómicas que hacían los pueblos celtibéricos. Comer, un martirio. Dolor desde detrás del oído hasta la mandíbula.

     

    El Ibuprofeno funciona durante las dos o tres primeras horas. Después, la muela de las narices vuelve a su estado follonero anterior.

     

    Y el caso es que me resulta muy raro. Porque la muela ha salido entera y en su posición correcta, pero está empotrada al final del maxilar inferior, mitad fuera, mitad dentro. O sea, que si se saca, será mediante un corte. No sé, quizá sea alguna infección de la encía, pues la muela nunca me molestó hasta hace unos días.

     

    Y, claro, uno ha visitado páginas Web para ver qué se cuece en el mundo de las desconocidas -para mí- muelas del juicio. Y, la verdad, descompuesto me hallo. Tengo el cuerpo al revés.

     

    Que si dolores sin cuento, que si un mes a base de potitos con pajita por cada muela del juicio extraída; que si daños en el nervio que provocan la pérdida de la sensibilidad en los labios y en la boca durante todo lo que me reste de vida; que si cirugías e ingresos hospitalarios; que si desmayos y sangrías; que si pruebas de anestesia previas a la extracción; que si fiebres de 40º C; que si puntos de sutura; que si te dejan que no puedes hablar en varios días; que si anestesias locales, agujas que se clavan en la encía y el método de la palanca para la extracción de la pieza; que si se parten las raíces y se sacan independientemente para no dañar nervios; que si pericoronaritis y muertes por mediastinitis; que si dentistas sin máster en cirugía que pueden llegar a hacer alguna que otra pifia en nuestras bocas; que si problemas de cicatrización e infecciones del espacio que antes ocupaba la muela; que si la cara se te queda como una mezcla entre Popeye y Fernando Alonso; y demás desgracias sin cuento.

     

    Yo no tengo ningún interés en sacármela. Me gusta mi cuerpo y todo lo que hay en él, incluidas las muelas del juicio. No me gustaría deshacerme de ellas, que para eso son mías. Además, cuantas más muelas del juicio me quiten, menos juicio me quedará. Si ya de por sí tengo poco...

     

    La idea de ir al dentista e imaginarme tumbado en el sillón con la boca abierta, la jeringa de la anestesia y cinco artilugios más dentro de mi boca al mismo tiempo, me provoca pavor. Sudores fríos. Escalofríos. Mareos.

     

    No puedo.

     

    Mierda de muela y de vida, que nunca se puede estar tranquilo en esta vida sin tener una “pejiguera”, como se dice en mi tierra, dándonos la vara.

     

     

    PD: Y mañana, arroz con conejo. Apoteósico.

    Saludos y disfrutad del Domingo y, si puede ser, una buena comilona. No vaya a ser que el demonio y la muela del juicio no os dejen comer mañana.

    Miscelánea.

    ¿Hay algún remedio para el dolor de muelas, aparte de arrancárselas o darse un puñetazo anestesiante?

     

    Nada, que llevo tres días con un fuerte dolor en una de las muelas del juicio de la mandíbula inferior derecha. El dolor me llega al oído y tengo la boca como anestesiada, dormida o “zompa” que se dice en mi tierra.

    Estos dos últimos días he tomado Ibuprofeno.

    El primer día se me quitaron las molestias considerablemente y pude cenar muy bien, pero ayer la pastilla no me hizo el menor efecto. Cualquier alimento que ingería no lo podía masticar y, además, me daba mucha impresión en los dientes -“dentera” en mi tierra-. El dolor no va a menos, de momento, y hasta cepillarse los dientes se convierte en un suplicio.

     

    En fin. A aguantarse tocan. ¿Cuántos días dura esto? Espero que dure poco porque yo, sin mi vicio del comer -mi único vicio-, no soy nadie.

     

     

    Ayer, dada la fecha, se habló mucho del régimen de Franco. Yo no entiendo cómo la gente se queja tanto, si resulta que a todos los que lo hemos probado nos ha ido de perlas con él.

     

    Y si no, vean este breve vídeo explicativo sobre dicho régimen.

     

    Click aquí.

     

     

    Cambiando de tema, debo decir que este anuncio me gusta mucho. No es que me guste, pues no vale nada, pero es que es verlo y reírme. No lo puedo remediar. Las caras de tonto que pone el padre de las mellizas bailarinas, tan orgulloso que se siente de ellas; el bailecito de las chiquillas y del padre que les sigue y jalea; y la expresión de asombro y perplejidad del banquero me encantan.

     

    Click aquí.

     

    Saludos a todos.

     

    PD: Y, encima, mañana tengo que levantarme a las 06:30 horas de la mañana para estar a las 09:00 en Somosaguas, pues tengo el primer seminario del CAP. Y, encima, dicho seminario no termina hasta las 14:00 horas. Vamos, que me tendré que llevar la almohada, pues seguro que será súper interesantísimo lo que nos piensen contar.

    Odio cuando me hacen perder el tiempo de esta manera.

    De verdad, para CAP-arles.

    Tempus fugit.

    Día 1 de Noviembre de 2008.

     

    11:30 horas de la mañana.

     

    A esta hora da comienzo, como ocurre todos los Domingos y fiestas de guardar, la misa en la Parroquia de Santa Florentina de Cartagena con ocasión de la festividad de Todos los Santos.

     

    Poco después, el sermón. El párroco Pepe Nicolás habla de la santidad y de que no es necesario esperar a que el Vaticano nos canonice para empezar a ser santos. Que todos lo podemos ser, siempre y cuando amemos a los demás, los consideremos nuestros hermanos y vivamos haciendo siempre el bien y mirando por los demás. Y que, de hecho, junto a los santos reconocidos por la Iglesia hay otros muchos santos y santas anónimos, cuya vida no está recogida en ningún libro, pero que han vivido dando ejemplo y dejando una profunda huella en los demás.

     

    A todo esto, y sin previo aviso, el sacerdote pregunta de repente a sus fieles:

     

    -¿Alguno de vosotros ha conocido a alguna persona santa?

     

    Tras unos segundos de silencio general, una mujer tomó la palabra espontáneamente y dijo:

     

    -Fabiana fue para mí una auténtica santa.

     

    Y, acto seguido, se dispuso a enumerar las interminables virtudes que recordaba de su amiga Fabi: habló de su enfermedad y de cómo, estando enferma y limitada desde hacía tantos años, nunca dejó de visitar enfermos al hospital o de llevarles la comunión a sus casas los domingos a mediodía. Mencionó también que, a pesar de perder a uno de sus hijos, nunca perdió sin embargo las ganas de vivir, la ilusión, ni las ganas de sentirse útil ante los demás. Tampoco pudo olvidar que su amiga Fabiana nunca se quejaba de sus dolores o de los problemas de casa, que era muy callada, que nunca chismorreaba y, además, que nadie aceptaba las desgracias y reveses de la vida con tanto aplomo, aguante y serenidad como ella. Recordó cómo a las reuniones de la Pastoral de la Salud, del Comité Óscar Romero o de Vida Ascendente, les faltaba algo cuando ella, sus reflexiones, sus poesías o incluso sus dulces faltaban por alguna razón extraordinaria. No olvidó mencionar que fue una de las fundadoras de la Parroquia, nacida allá por 1965, justo cuando mis abuelos acababan de llegar desde Escombreras al Ensanche; y los enormes servicios que desempeñó desde el principio participando en todas las excursiones, siendo Administradora Extraordinaria de la Comunión, llevando la comunión a los enfermos que no podían salir de casa o arreglando las flores y plantas de la iglesia. Imposible olvidar, también, su ayuda desinteresada en la selección de ropa para Cáritas, en la organización de mercadillos benéficos con productos llegados desde las comunidades indígenas de América del Sur, en las movilizaciones que tuvieron lugar en defensa de los inmigrantes cuando se aprobaron las últimas reformas de la Ley de Extranjería o tejiendo vendas para que las usaran las enfermeras del hospital de leprosos de Murcia en las curas que hacen a sus enfermos. Y dudó de haber conocido a alguien cuya cara y cuyos gestos emanaran, a pesar de todo, tantísima felicidad, tanta bondad, tanta serenidad, tanta simpatía y tanto calor humano. Alguien que pudo vivir haciendo el bien, encontró gozo en ello y cultivó una gran familia de amigos que siempre la recordarán como el mejor ejemplo de vida que pudieron tener.

     

    Esto me lo han contado hace unos días. Pública -y casi heroica- fue la semblanza que se hizo de mi abuela y público será también el agradecimiento que quiero hacer, sin dejarlo pasar por alto. La responsable de ese bello gesto y de esas hermosas palabras fue Chuqui (su verdadero nombre es Concepción), una de las mejores amigas de mi abuela. Yo la conozco desde hace muchos años…

     

    Yo no estuve en Cartagena durante el pasado puente festivo. Pero no nací ayer y, como me los conozco, barruntaba que algo de esto iba a ocurrir, pues me resultaba imposible que se fueran a olvidar de ella en esos dos días tan señalados.

     

    Eso ocurrió el día 1. Al día siguiente, de los Fieles Difuntos, leyeron una larga lista con los nombres de los 64 familiares y amigos fallecidos en lo que va de año entre el vecindario. Y, cómo no, el nombre de una de las personas que estrenaron el barrio y que fundaron la Parroquia, o sea de mi abuela, volvió a estar presente en la lista y en el recuerdo de todos.

     

    Muchas gracias a toda la comunidad de Santa Florentina. La verdad es que es muy emocionante y todo un orgullo, ser el nieto de alguien tan querido y tan entrañable para tantas y tantas personas. De alguien que sufrió mucho y que vivió con muchas y dolorosas limitaciones pero que, con su ejemplo, su modo de vida, su ánimo siempre dispuesto a ayudar y sus ganas de vivir por encima de cualquier dolor, nos cautivó a todos, ganándose nuestro cariño y el respeto, la admiración y las alabanzas más sinceras de todas las personas, amigos o vecinos, que la conocían desde hace tantísimos años.

     

     

    PD: Además de este último detalle, llamémoslo post mortem, Chuqui está casada con Cristóbal, un hombre que fue asesor fiscal. Él regentó durante muchos años la Asesoría Fiscal Cegarra, sita en el Paseo Alfonso XIII de Cartagena, haciendo esquina con nuestra calle de Tierno Galván.

     

    Las dos familias han sido amigas desde que mi abuelo y Cristóbal se conocieron hace años. Las dos mujeres se conocían de la Parroquia, han sido muy amigas y han compartido muchas cosas y, sobre todo, una grandísima amistad. Ahora la Asesoría la llevan sus hijos. Pero tanto el marido como los hijos, durante sus veinte años de viudedad, le hicieron totalmente gratis a mi abuela las declaraciones de la renta y algún que otro papeleo.

     

    Además, al final de la Misa de Corpore Insepulto, antes del entierro de mi abuela el pasado 22 de marzo, Chuqui fue quien leyó entre sollozos unas hermosas palabras donde agradecía haber conocido a una mujer como su amiga Fabi. Y se despedía de ella con unas muy sentidas palabras.

     

    Por si fuera poco, su hijo José Pedro ha sido el que ha ayudado a los hijos de mi abuela con los papeleos burocráticos propios de toda herencia y quien está gestionando aun todos los asuntos y escrituras con la Notaría a la que él mismo acudió para que los hermanos procedieran a la lectura del Testamento y se arreglaran como mejor pudiesen.

     

    Y todo ello, por amor. Por amor a su amiga Fabi.

     

    Muchas gracias, querida Chuqui y familia, por tus palabras, por haberla querido tanto, por haber tenido tantos detalles con ella y por tanta ayuda inmerecida (y, por supuesto, nada agradecida) que sé que nos habéis dado solo por respeto y admiración a su memoria.

     

    20-Noviembre-2008

    OCHO MESES

     

    D. E. P.

     

    El tiempo pasa. Y a mí, a veces, me sigue pareciendo mentira. Algo así como un mal sueño, como si no hubiese ocurrido. Pero la realidad es tozuda y se acaba imponiendo. El dolor ya se encarga de recordárnoslo. Cómo me gustaría verla rebosante de felicidad ante los artículos y la Tesina de su nieto, contándoselo a todas sus amigas que apenas se enteraban de lo que es el Doctorado. Cómo me gustaría decirle que se está escribiendo un libro sobre el Poblado de Refinería en el que ella vivió -y mi madre nació- y contarle lo que se me ha ocurrido hacer al respecto. Cómo me gustaría verla leer mis escritos.

     

    Pero no pudo ser. Se fue sin hacer ruido, sin molestar -tal y como vivió- y de repente, justo cuando mejor estaba. O esa impresión me daba cuando la escuchaba por teléfono y, tan animada estaba, que me contaba que este verano sí que estaba dispuesta nada menos que a ir a Torrevieja, con la máquina del oxígeno incluida. Me lo dicen una semana antes y no me lo hubiese creído.

     

    Un beso allá donde estés, abuela. ¡Ah!, y no te olvides de echarme un cable, que ya sabes que tenemos un asunto entre manos que a ver cómo termina.

    De luto, otra vez, por mis compañeros.

     

    ROGAD A DIOS EN CARIDAD POR EL ALMA DE

     

    TODAS AQUELLAS PERSONAS Y COMPAÑEROS A LOS QUE ENVÍO CORREOS ELECTRÓNICOS Y, AL CABO DE LOS DÍAS Y LAS SEMANAS, SIGUEN SIN CONTESTAR Y SIN DAR SEÑALES DE VIDA.

     

    SU AMIGO Y/O COMPAÑERO, AL PARTICIPAR A SUS AMISTADES TAN SENSIBLE PÉRDIDA, RUEGA UNA ORACIÓN POR EL ETERNO DESCANSO DE SU ALMA.

     

    D. E. P.

     PD: Comprendo que todos, yo el primero, estemos muy ocupados con nuestros deberes y obligaciones de todo tipo y que no tengamos tiempo de nada. Pero creo que es posible sacar un minutito al día o cada dos o tres días, al menos, para abrir el correo y contestar, aunque solo sea con una pequeña frase, al mail y a lo que nos cuente en él quien se ha molestado en perder su tiempo para enviárnoslo y contarnos o pedirnos lo que sea. Vamos, para que a dicha persona no le de por pensar que le está escribiendo correos electrónicos a las inanimadas paredes.

    Educación para la ciudadanía (y II)

    UN CUENTO DE TERROR

     

    A un lado, una carretilla; al otro, un cadáver. Es una de las instantáneas que nos llegaron de uno de los flamantes nuevos hospitales inaugurados por Esperanza Aguirre.

     

    Por Juan José Millás

     

     

    A la izquierda, una carretilla con una caja de cartón y un bote de pintura. Un poco más allá, una camilla con una sábana hecha un revoltijo. A la derecha, un mueble de acero con un cadáver envuelto en un sudario de plástico o papel, no se aprecia. Tampoco sabemos si el cadáver corresponde a hombre o mujer, a anciano o niño, pues está precintado, para evitar reclamaciones.

     

    La imagen procede del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, Madrid, gestionado por Esperanza Aguirre, que privatiza lo que cae en sus manos con una furia obsesiva. No la detiene nada. A veces, en medio de la noche, apenas cubierta con un camisón que tiene algo de mortaja, abandona la cama y sale a privatizar con el gesto extraviado y la melena al viento. Privatiza con la saña con la que un demente hace ganchillo o un necrófilo excava tumbas. Es sabido que cuando se privatizan 1.000 euros, alguien se va a cenar con ellos, pero cuando se privatiza a un difunto, se le coloca junto a la basura. En Madrid, el relato de la sanidad pública de toda la vida ha sido sustituido por una antología de cuentos de terror. Cada día nos despertamos con una nueva historia protagonizada por Esperanza Aguirre o por su sicario (él se llama a sí mismo consejero) Juan José Güemes. Tenemos relatos de terror de anestesistas y relatos de terror de ginecólogos y relatos de terror de cardiólogos y relatos de terror de forenses, entre otros. Cuando Aguirre se cansa de privatizar la Sanidad, privatiza la Enseñanza, a la que ha dejado en cueros. Pero su sueño es ser presidenta del Gobierno para privatizar España.

     

    La Imagen

    El País Semanal

    9 de Noviembre de 2008

    Número: 1.676

    Página: 13

     

    Francamente denigrante, indigno y vergonzante. Pero es lo que tiene montar -y “disfrutar de”- 7 curiosos hospitales públicos, pero de gestión privada. Sí, sí, como lo oyen. Hospitales para hacer negocio con los mismos de siempre o para montar peluquerías o tiendas en su interior -como en el de Arganda del Rey- que, como todos sabemos, no pueden faltar en todo recinto hospitalario que se tercie. No vaya a ser que, mientras esperamos la realización o los resultados de una prueba diagnóstica o mientras nuestra mujer o marido están recibiendo la quimio, nos entren ganas de emperifollarnos, atusarnos la pelambrera o hacernos la permanente y no tengamos a mano un salón de belleza. Que es que nuestro Gobierno regional piensa en todo.

     

    Hospitales en los que nadie -salvo los propios familiares- limpian las habitaciones en que están internados sus enfermos y que, cuando uno muere, no tienen un sitio mejor donde dejarlo que en el cuarto de la basura atentando contra los más básicos principios de la dignidad humana.

     

    Nueva clase magistral de educación para la ciudadanía. Ahora comprendo por qué a esta gente le supera el debate sobre la dignidad de la muerte, pues no saben siquiera tratar con la decencia requerida a los difuntos y a sus familiares, ni qué puñetas hacer con sus restos aún calientes.

     

    Curioso resulta comprobar que, si bien para el Ayuntamiento de Madrid los hombres anuncio con sus carteles de “compro oro” atentan contra la dignidad humana, al mismo tiempo sin embargo se toleran estas tropelías y estas faltas de delicadeza y educación en nuestros hospitales.

     

    Y bien, destruidas la Sanidad y la Educación, ahora toca ir a por el agua. Ya me veo combatiendo la sed con Coca Cola, el pis americano como lo llamaba Rafael Alberti y que me gusta bien poquito, por no decir que la aborrezco. Y los patos de las charcas del Jarama desaparecidos porque los han privatizado.

     

    En fin, no se puede decir que esto no concuerde con el logo del Gobierno regional madrileño, que dice así: Madrid, la suma de todos.¿De todos? Sí, sí, de todos. Pero, visto lo visto, de todos los despropósitos juntos.

    El caso de la embarazada ¿y la ciudadanía?

    Esta mañana Madrid era un caos. Y eso que no ha llovido…

     

    Por la mañana, avería de no sé cuantas horas en uno de los sentidos de la línea de Metro más transitada. En el otro -el sentido que precisamente yo he cogido- los trenes iban a la velocidad de la tortuga. Total, más de una hora para ir desde Conde de Casal a Ciudad Universitaria, cuando lo normal es no tardar más de 20 minutos.

     

    Al volver a casa, reinaba felizmente la normalidad. Y, viendo que en mi vagón había un asiento libre, me senté. Y es que llevaba mi maletín cargado de cosas y, además, dos libros pesados que tenía que llevar forzosamente en la mano.

     

    En la estación siguiente, observo que se sube una mujer claramente embarazada. O sea, que se le notaba mucho que estaba en estado de buena esperanza. Calculé que debía estarlo entre 6-7 meses.

     

    Automáticamente pensé en cederle el sitio como hago siempre que veo a alguna embarazada o algún anciano. Pero esta vez quise hacer una prueba: quise ver si a alguna de las personas que iban en el vagón conmigo les pasaba como a mí. Es decir, se sentían en la obligación moral de dejar su asiento a dicha mujer.

     

    Y, debo decirlo, mi decepción y bochorno iba en aumento conforme comprobaba que, tras dos estaciones, ¡¡NADIE!! había levantado todavía sus reales posaderas para cederle el asiento a la embarazada.

     

    Y lo más indignante es que todos los que estábamos sentados delante de ella, nos habíamos percatado de su existencia, pues pude ver cómo todos la habían mirado al menos una vez -o la seguían mirando, incluso, sin pudor- durante el recorrido entre esas dos estaciones.

     

    Y, certificando que nadie estaba dispuesto a abandonar su comodidad en pro de una señora embarazada que tiene teóricamente preferencia en el uso de los asientos en el transporte público, me levanté yo y le cedí mi sitio. La señora, muy agradecida, se sentó rápido y me sonrió aliviada.

     

    Y así fue cómo quien iba más cargado de todas las personas que estaban sentadas, o sea yo, se quedó de pie hasta que llegué a mi destino. A todo esto, la escena, antes de que tomara asiento la embarazada, era como sigue:

     

    La describo. Eran un total de 10 asientos. 6 ocupados por mujeres. 4 por hombres.

     

    La una estaba leyendo la revista Diez Minutos. Supongo que las noticias sobre las clases de baile que recibe la Nietísima del Caudillo en no sé cuál programa de televisión, la última y más sexy entrevista al Duque, los rumores de que no sé quién es gay o los últimos morreos vistos en Gran Hermano, le iban a quitar el sueño esta noche si no las leía. Tan importantes que no podía abandonar la lectura durante unos minutos en favor de una señora notoriamente embarazada a la cual miró cuando subió al tren y, sin inmutarse, continuó con sus enjundiosas lecturas.

     

    La otra estaba enfrascada en resolver un sudoku que, al parecer, era cuestión de vida o muerte. Tampoco podía dejarlo para luego cuando comprobó que delante de ella había una señora encinta.

     

    Los tres siguientes que estábamos a su lado, una señora, yo y otro señor, los cuales estaban simplemente mirando a la nada y con las manos vacías. Y siguieron así después de que la embarazada hiciera acto de presencia en el vagón. Parecía que se les había aparecido la Virgen del Pilar o que les había dado un vahído, pues tenían la mirada como perdida. Miraban a todas partes, a todos los que entraban y se ponían enfrente de sus narices, pero pasando olímpicamente de todo. Más que sentados estaban recostados. Parecían cansados.

     

    Enfrente, otros cinco asientos. Tres mujeres y dos hombres. Uno de ellos le estaba enseñando unas fotos con una cámara de ultimísima generación a las dos chicas que tenía a su lado. Que si esto es no sé qué, que si la catedral estaba por allá, que si el río pasaba por debajo de donde hicimos tal o cual foto, que si el puente romano estaba más para acá, que si comimos ibéricos y potaje de la tierra, que si el alcázar, que si tal y que si Pascual. Y las otras, antes y después de que la citada señora subiera al vagón, miraban embobadas las fotografías que, por las caras que ponían, debían ser todo un canto y homenaje a la ciencia fotográfica de todos los tiempos. Ni él, ni ellas, consideraron oportuno dejar las fotos para luego o, en su caso, seguir viéndolas de pie.

     

    A su lado, otro hombre que estaba con los altavoces puestos en las orejas, pero sin hacer nada en especial. Como tampoco se levantó, pensé que quizá las noticias que estaba escuchando eran demasiado fuertes como para oírlas de pie y aguantar el tipo sin padecer de temblores en las piernas.

     

    Por fin, la última mujer disfrutaba de la lectura del 20 minutos, un diario gratuito, como todos sabemos. Debe ser que venía cargado de noticias frescas y súper interesantísimas, quizá algo relacionado con el Euríbor que últimamente sube y baja como las norias, lo cual le impedía despegar los ojos del papel y dejarle el sitio a la famosa embarazada.

     

    No sé. El caso es que aquello me resultó indignante y, de alguna manera, muestra de la pérdida de los más elementales valores y normas de educación y convivencia mutuas. ¿Dónde están? ¿Por qué se han perdido? ¿Dónde quedaron?

     

    O a lo mejor es que se trata de una nueva moda o tendencia con la que difícilmente puedo comulgar. Modas de las que suelen hacer gala los que tanto hablan de lo educados y bien formados en valores que estamos los españoles. No sé, pero yo ya sé de 10 personas a las que enviaría por la vía rápida a hacer un Máster en educación para la ciudadanía.

     

    Que hay que tenerlos “cuadrados” para ver a una persona anciana o a una embarazada y hacer como si no se hubiera visto nada.

    Solución al enigma de la entrada anterior.

    Tal y como ya ha desvelado nuestro maño Jesús, el misterio de ayer es que los señores que aparecen en las fotos son nada más y nada menos que los Reyes de Malasia, que vinieron a llevarse el submarino que su país ha comprado para equipar bien su ejército.

     

    La madrina del aparato fue la Reina. Y todo aquello ocurrió en el Muelle de Armamento del puerto de Cartagena hace quince días.

     

    Estos señores no estuvieron acompañados por sus homólogos españolas, ni tampoco por los ministros de Defensa o Asuntos Exteriores españoles, a sabiendas de que nuestro sector de la construcción naval lleva ya muchos años sin estar precisamente en una situación muy boyante que digamos.

     

    También es verdad que, como dice Joan Josep, no sabemos muy bien para qué querrán un aparato como este, equipado con tecnología punta militar, en un país como Malasia que es de suponer que tendrá otros problemas más acuciantes que resolver antes que el de sus posibles batallas y gestas navales.

     

    Pero, en fin, el caso es que estuvieron aquí y nadie se enteró. Y con las mismas, se fueron y la gente siguió sin enterarse.

     

    Y, por cierto, a todo esto…, ¿quién es el señor que aparece en este retrato? Es a él a quien debemos el actual nombre de la Base de Submarinos y que ésta se encuentre destacada hoy en Cartagena. Un personaje y una biografía apasionantes pero, como suele ocurrir en estos casos, prácticamente desconocido para el común de los mortales a pesar de haber sido uno de los grandes cerebros que ha dado nuestro país.
     

    Yo y mis adivinanzas.

    Recuperemos el juego de las adivinanzas misteriosas.

     

    Os voy a enseñar unas fotos de hace medio mes. El lugar seguro que lo adivináis.

     

     

    Pero a ver si alguien sabe quiénes son los dos protagonistas de estas fotos, pues son las máximas personalidades de un país que nos queda muy lejano, pero de cuya visita nadie se ha enterado. Ni tampoco ha ido nadie a recibirles o rendirles los honores que se dan a otros Jefes de Estado que se vienen a pasear por España aunque sea de vacaciones. En fin.

     

     

     

    El caso es que ellos vinieron a botar y llevarse el submarino que veis en la segunda foto. ¿En qué puerto estrictamente español se construyen y reparan actualmente submarinos? ¿En qué puerto se encuentra la Base de Submarinos de la Armada española? La respuesta es evidente, por eso supongo que el lugar lo adivinaréis rápido.

     

     

     

    Pero venga, queridos compatriotas, a ver si sabéis de dónde vinieron estos señores y qué profesión tienen en su país.

     

     

     

    Unas pistas: el nombre de ese país empieza por la letra M, es oficialmente musulmán y su bandera le da un aire a la de los Estados Unidos de América.

     

     

     

    A darle al coco un poco.

     

    Saludos a todos y feliz fin de semana.

     

    Fuente de las fotografías: Diario La Verdad.es.

    Reeditando, con alguna cosa nueva.

    Hace días publiqué esta entrada. Como noto que no me lució nada, la repito pero completada con nuevas cosas que se me han ocurrido tonteando con el Google Earth. Os decía en aquella entrada que…

     

    ...hacía pocos días que un compañero de un foro que suelo visitar a menudo me dio una gran alegría.

     

    Me puso esta foto de los pisos en que vivieron mis abuelos maternos y sus hijos, entre ellos mi madre, desde 1970 y donde yo he pasado muchas temporadas cuando iba a estar con mi abuela. Allí puedo decir que, a pesar de los pesares y de situaciones desagradables que he tenido que presenciar, he sido inmensamente feliz. Además, fue el primer lugar -la primera casa- que vieron mis ojos después de nacer, aunque de aquello obviamente no guardo ningún recuerdo.

     

     

     

    Estas casas las construyó la empresa en que trabajaba mi abuelo, la Refinería de Petróleos de Escombreras S. A. (REPESA, luego REPSOL) para sus empleados. En época franquista era muy frecuente que las empresas emprendieran este tipo de políticas sociales que suponían conceder casas en propiedad a las familias o, también, hacer accionistas de la empresa a sus trabajadores. Ejemplos de este tipo de viviendas hay muchos repartidos por toda España.

     

    La foto es de cuando las estaban terminando de construir, para entregarlas acto seguido. Las empezaron a levantar allá por 1968-1969. Estas casas se construyeron en el marco de la cuarta y última fase del programa de vivienda de REPESA, programa que comenzó a desarrollarse en 1965 y que afectó al barrio de José María Lapuerta -también conocido como barriada de REPESA-, a Tentegorra y al Ensanche en Cartagena. En total y en esos tres lugares se levantaron 1.652 viviendas por un coste de 535,66 millones de pesetas de las de entonces.

     

    Se trataba de pisos grandes, de algo más de 100 metros cuadrados, de 5 habitaciones, aseo y baño (alicatado hasta el techo), amplio salón comedor y cocina amplia (y también alicatada), patio tendedero y zona de aparcamiento (que hoy en día, cuando en cada casa cada miembro de la familia tiene su coche propio, se ha quedado muy escasa). Su valor era de 320.000 pesetas y las condiciones de pago muy cómodas: la empresa retenía del sueldo de cada trabajador la letra mensual correspondiente.

     

     

     

    A pesar de que eran pisos muy atractivos y condiciones de excepción, la opción no dejaba de ser “arriesgada” pues entonces el Ensanche no dejaba de ser una zona que estaba naciendo y que no se caracterizaba precisamente por tener a mano los servicios urbanos. Pero, como ocurre siempre, al final estas zonas acaban convirtiéndose en el centro neurálgico de nuestras ciudades y tener un piso en ellas es toda una ventaja por la cercanía que ofrecen respecto de todos los puntos importantes de la ciudad: mercados, bancos, cajas, facultades, estaciones de ferrocarril o autobús, calles y avenidas principales, hospitales y centros de salud, colegios, institutos, etc.

     

    Cuando se lanzaron a comprar esta casa, mis abuelos llevaban viviendo en El Ensanche unos cuantos años, pues allá por 1963 se habían mudado desde el poblado de Refinería en Escombreras a Cartagena. Y, así, comenzaron a vivir en un edificio que hay al lado de éstas precisamente, en un tercero sin ascensor. Como mi abuela, especialmente a partir de su último parto en 1965, empezó a tener sus primeras complicaciones cardíacas tuvieron la necesidad de trasladarse a vivir a otro edificio que tuviese ascensor y le permitiera a mi abuela subir y bajar sin problemas de ningún tipo. Y estos edificios eran perfectos pues tienen dos ascensores por cada portal.

     

    Y, encima, poco después de marcharse del Poblado, en octubre de 1969 tuvo lugar un virulento incendio en una parte de la Refinería que, de alguna manera, fue el culpable de que poco a poco sus habitantes fueran abandonando el lugar debido al supuesto peligro que conllevaba vivir tan cerca de la refinería más grande y potente del país.

     

    Y, al final, podemos decir que mis abuelos hicieron bien en arriesgarse, marcharse y comprarse un piso como estos, pues actualmente son muy céntricos y, encima, dos décadas después el Poblado fue desmantelado por la propia empresa que actualmente está ampliando sus dependencias y tiene intención de convertirse en una de las más grandes de Europa.

     

    Ya os he hablado de la casa varias veces. Hoy no me voy a extender mucho, más allá de agradecer a Carnumis, compañero del foro que os cuento, que tuviera el detalle de ponérmela y alegrarme el día con tan simple detalle.

     

    Por tratarse de una foto “antigua”, que muestra cómo era una parte de la Cartagena de entonces y el lugar donde vivió mi madre su niñez, me resulta muy bonita. Yo no desisto, ni pierdo la esperanza. Algo me dice que aún nos quedan muchas cosas por ver.
     
    Saludos a todos.

    Dos chistes.

    Os dejo unos chistes, a ver si nos vamos contentos y felices como perdices a la cama, que mañana será otro día.

     

    1º CHISTE:

     

    En un casting para un programa de televisión se pide a los participantes que den el nombre, los apellidos y una característica que les haga especiales.

     

    Llega el primero:

     

    -Pepe Romerales, 100 metros lisos en 10 segundos.

     

    El siguiente:

     

    -Manuel Vargas, bailarín profesional.

     

    Y llega el tercero:

     

    -José Unamuno, una polla de 37 centímetros.

     

    Los que estaban en el tribunal le miran con ojos desorbitados y le preguntan:

     

    -¿Una qué?

     

    -Unamuno, joder, como el escritor.

     

     

    2º CHISTE:

     

    Uno del risitas. Click aquí

     

    Saludos a todos.

    Memoria histórica y elecciones en EE.UU

    Os dejo un artículo que leí ayer en El País Semanal y que me ha resultado muy interesante. Versa sobre la memoria, la historia y las políticas de recuperación de la memoria histórica. A mí me gustó y creo que no le falta razón.

     

    LA TIRANÍA DE LA MEMORIA

     

    El debate sobre la llamada memoria histórica parece el debate de nunca acabar. Aunque a menudo sea un debate bárbaro y fatigoso, es natural que no acabe: la memoria pasa, pero la historia no, y aquí de lo que se trata -de lo que debería tratarse- es de la historia, no de la memoria. Primero fue la llamada Ley de Memoria Histórica -que no lleva ese nombre, sino un nombre imposible e imposible de citar aquí-; luego fue el juez Garzón pidiendo información sobre los desaparecidos de la guerra y la posguerra. De entrada, ambas cosas me parecen bien; en realidad, no entiendo que a nadie pueda parecerle mal que se resarza a las víctimas de la guerra y la dictadura, que se eliminen los símbolos del franquismo, que se ayude a enterrar dignamente a los muertos, que se realice un inventario de los desaparecidos. Otra cosa es que el Estado tenga que promulgar una ley para haber lo que debería haber hecho sin necesidad de ninguna ley, que encima sea una ley que amaga y no da y que, para colmo, las autoridades se hagan las remolonas a la hora de aplicarla: a mí no me hace ninguna gracia que el Estado se ponga a legislar sobre la historia, no digamos sobre la memoria -como no me haría ninguna gracia que se pusiera a legislar sobre la literatura-, porque la historia deben hacerla los historiadores, no los políticos, y la memoria la hace cada uno, y porque una ley de este tipo recuerda embarazosamente los métodos de los Estados totalitarios, que saben muy bien que la mejor manera de dominar el presente es dominar el pasado; pero la ley está para cumplirse y, una vez aprobada ésta, hay que cumplirla de inmediato y a rajatabla. Otra cosa es, también, que tenga que ser un juez quien se encargue del asunto; esto, lo repito, tendría que haberlo hecho el Estado: Suárez no habría podido hacerlo, porque ese mismo día le bombardean La Moncloa; González no lo hizo, y Aznar -que habría sido bonito que lo hiciese, porque eso hubiera demostrado que la derecha se ha emancipado de verdad del franquismo-, tampoco; y ya que Zapatero amaga y no da y remolonea, está bien que Garzón le empuje un poco (más no hará: Garzón sabe que le será imposible hacer lo que se propone). En fin: todo esto se ha dicho y repetido mil veces; todo esto está bien: para las víctimas, para la memoria y para la historia. ¿También para la historia?

     

    ALGUNOS HISTORIADORES empiezan a ponerlo en duda: algunos historiadores empiezan a temer que la invasión de la historia por la memoria -un fenómeno no exclusivo de España: otros países han promulgado con anterioridad las llamadas Leyes de la Memoria- tenga contrapartidas peligrosas para la historia. Acaban de explicarlo Pierre Nora y Élie Barnavi en un debate publicado en el número de verano de Le Magazine Littéraire. Nora y Barnavi son dos historiadores serios: el primero, francés, es autor de un libro seminal, Los lugares de la memoria, que tuvo el acierto pionero de tomar la memoria como objeto de la historia; del segundo, israelí, conozco un libro breve y vibrante, Las religiones asesinas. Nora y Barnavi alertan al unísono contra lo que llaman “la tiranía de la memoria”: hasta una época reciente, la memoria había servido como material del historiador; ahora la memoria tiende a conquistar la historia, de tal manera que ésta tiende a ponerse al servicio de aquélla, si no a apropiársela. Pero la historia no puede estar al servicio de la memoria, sino de la verdad, y la memoria es por definición lo opuesto a la verdad, porque es parcial, personal, subjetiva, mientras que la historia debe aspirar a ser, si no total y universal, sí al menos objetiva. La memoria es un ingrediente de la historia, no la historia: uno de los riesgos de convertir la memoria en historia -uno de los riesgos de las llamadas Leyes de Memoria- consiste en la creciente inclinación a escribir la historia desde el punto de vista exclusivo de las víctimas, cuando la historia de las víctimas es apenas una parte de la historia, que sólo empieza a completarse con la historia de los verdugos: una no existe sin la otra, ni se explica sin la otra. La historia pierde así su función de reconstructora objetiva del pasado al subordinarse a la memoria; la propia memoria pierde su función de vínculo vivo con la reivindicación de justicia que la anima, de recurso de los vencidos de la historia, y al institucionalizarse puede convertirse en la coartada del terror: la memoria manipulada del Holocausto es una de las justificaciones de las salvajadas del Gobierno israelí; más cerca: la memoria manipulada del franquismo es una de las justificaciones de las salvajadas de ETA. El historiador no es un ideólogo. El historiador no es un político. El historiador no es un juez. El historiador no es nada más que un historiador. Y nada menos.

     

    HASTA AQUÍ, EN LO ESENCIAL, Nora y Barnavi. Necesitamos la memoria porque sin memoria no hay identidad; necesitamos la historia porque sin la historia sólo hay barbarie. Quizá distinguir entre una y otra -dar a la memoria lo que es de la memoria y a la historia lo que es de la historia- ayudaría a convertir este debate de nunca acabar en un debate civilizado. Quizá deberíamos proscribir la expresión memoria histórica.

    Posdata (17 de octubre): Olé por Garzón.

     

    Palos de ciego

    Javier Cercas

    El País Semanal

    2 de Noviembre de 2008

    Número: 1.675

    Página: 8

     

     

    NOTA FINAL: No podemos evadirnos de la actualidad. Y ésta viene marcada por las elecciones en los Estados Unidos de América. No seré yo quien les diga lo que tienen que votar, nada más lejos de mi intención, pero no oculto que me gustaría que los votantes se portaran y votaran a ese candidato que no es blanco, pero que tampoco es negro del todo. A ese candidato que parece simpático y buena gente y que, sobre todo, promete nuevos aires, nuevas políticas, encarar la crisis y una renovada esperanza de que las cosas se pueden hacer de forma muy diferente a como las ha venido haciendo en estos últimos ocho años el incalificable Sr. Bush.

     

    Cuatro años más de republicanismo como el de Bush, representado ahora por el curioso dúo McCain-Palin, y yo me suicido. Quizá en el Más Allá, sin su presencia, se esté mejor que soportando otros cuatro años de despropósitos Made in USA.

     Saludos a todos.