Qart's profileDESDE MI PERISCOPIOPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
Fieles Difuntos.Pasado mañana se celebra, como todos sabemos, el Día de los Fieles Difuntos y, como viene siendo costumbre también, los cementerios se llenarán de gente, de familiares que recuerdan al mismo tiempo a los que ya se les han ido, a los que ya no están aquí con nosotros.
Y, aunque no se les puede olvidar y los cementerios nunca dejan de visitarse periódicamente -bien por motivo de la onomástica, del cumpleaños o del aniversario de la persona fallecida; bien para limpiar, renovar las flores y mantener “adecentados” la lápida, el nicho o el panteón; o bien para pagar la simbólica tasa anual que cobra el cementerio a cada familia por tener allí una propiedad-, en estos días los camposantos lucen especialmente, pues se engalanan con todo tipo de flores renovadas y frescas que se ponen como ofrenda a los familiares fallecidos.
Y a todo esto, de paso las floristerías hacen su agosto, a menos que prefiramos comprar periódicamente ramos de flores de plástico que duran más y que no dan la sensación de que el nicho o lápida parecen estar olvidados y mal cuidados.
Pero, en cualquier caso, parece que la visita es obligada. O conveniente, al menos, desde el punto de la vista de la Fe. No es que no haya otro día en todo el año para ir al cementerio, se puede ir cuando a uno le de la real gana. Pero esta costumbre de acudir el 1 ó 2 de noviembre hunde sus raíces, según he podido leer, en las recomendaciones que la Iglesia hace a sus fieles para que éstos consigan indulgencias plenarias para sus difuntos en estos días, especialmente el día 2.
La costumbre era -no sé si seguirá siendo, pues todo ello también se habrá relajado con el paso del tiempo y la secularización de la sociedad- celebrar una novena por los difuntos, del 1 al 8 de Noviembre, durante la cual se consideraban como gestos favorables para conseguir dichas indulgencias la visita a un cementerio -aunque sea visita mental-, la visita piadosa a algún templo y, finalmente, confesarse y comulgar. Por eso ya desde hoy los cementerios están a rebosar de gente…
Yo no voy a visitar el cementerio en persona. Estamos “lejos” y me temo que a partir de ahora los viajes que quiera hacer allí van a ser contados y, además, los voy a tener que planificar con algunas semanas de antelación.
Pero sí me he dado un paseo por él. Lo hice “mentalmente”, con la inestimable ayuda del satélite del Google Earth. No se distingue mucho pues ya sabéis que, cuanto más te acercas al objetivo que quieres ver, más borroso se ve. Como mejor se aprecia es así.
No es muy grande. Corresponde al barrio cartagenero más popular de todos y, de hecho, lleva el nombre de éste: San Antonio Abad, más conocido como San Antón. Pero el más grande de nuestra ciudad es el de Los Remedios, que está en la otra punta de la ciudad, casi en Escombreras, y al que yo nunca he ido -no porque no haya insistido veces- a pesar de que mis abuelos paternos descansan allí.
Éste es mucho más grande e importante, pues allí están enterrados importantes figuras de la Armada como, por ejemplo, Isaac Peral, inventor del submarino eléctrico.
Esta visita “desde los cielos”, me ha permitido observar además que las tumbas del cementerio cumplen perfectamente con los preceptos de la práctica cristiana, es decir, están orientadas de forma que las cabezas de los difuntos quedan hacia el Oeste y los pies al Este, y que la nuestra está a 28 metros sobre el nivel del mar.
La primera vez que fui, acompañado por mi abuela, vi que nuestra sepultura [mancha naranja] casi rozaba con la tapia del final del camposanto. El pasado mes de marzo comprobé lo que ya había leído en la prensa electrónica, que el cementerio había sido ampliado, que se ha añadido una fila de panteones justo detrás de nuestra propiedad y que se ha abierto una calle que permite transitar a los coches de la funeraria y acercar así a los difuntos a su lugar final. Y después de la citada calle, un amplio espacio donde se están construyendo ahora mismo más sepulturas para que el cementerio tenga más capacidad [espacio en verde].
Nunca he paseado por el cementerio. Las dos veces he ido directamente desde la puerta de acceso hasta nuestra propiedad familiar [línea azul], dejando a medio camino la capilla del camposanto a la que nunca he entrado [cuadrado fucsia]. La verdad es que, salvo las avenidas principales de acceso, no es un cementerio fácil de caminar pues todo está muy “apelotonado” y, para hacer cualquier cosa, hay que andar subiéndose a las lápidas como los monos.
Nuestra propiedad lo es desde que el padre de mi abuela la comprara para la familia allá por 1970 y quiso identificarla con los apellidos de sus nietos, o sea, mis tíos y mi madre. Se encuentra en una zona que formó parte de una gran ampliación realizada en aquellos años. Él la compró y él mismo la estrenó el día de San Juan Bautista de cuatro años después. En febrero de 1978, le tocaría el turno a su mujer, mi bisabuela. Los dos murieron muy mayores, con más de ochenta años ambos. Por eso, conociendo la longevidad de sus padres y primos, yo pensé que mi abuela podría vivir algunos años más y superar la barrera de los 80 años. Dos años después, el jueves 13 de marzo de 1980, volvía a abrirse para dar sepultura a mi abuelo, cuando solo contaba con 51 años de edad. En seis años hubo tres bajas en la familia. En octubre de 1990, y con solo 28 años, fue enterrado allí mi tío. Cada vez que lo pienso y que pienso en su madre, mi abuela, se me ponen los pelos de punta. Eso es un dolor horrible, incomparable, lacerante, que siempre está ahí aunque no lo parezca. Y, finalmente, hasta que no han pasado 18 años no hemos dado cuenta de una baja más en la familia: la de mi propia abuela que, con mucho dolor de mi corazón, se nos fue sin chistar, sin quejarse, sin querer ser una carga para nadie y sin querer molestar a nadie. Aún hoy me parece increíble y son muchos los días que despierto y que tengo que cerciorarme de que no ha sido un sueño, sino que ha sido real, que mi abuela ya no existe. Y puedo aseguraros que son muchas las personas a las que les ocurre lo mismo, pues cuesta reconocer que una mujer que ha vivido dejando un legado de amor y un ejemplo de vida alegre y esperanzada como el suyo, ya no la podamos disfrutar.
Y es una gran alegría descolgar el teléfono y escuchar que al otro lado hay alguno de sus vecinos o amigas que me llama para saber cómo estoy, pues hace tiempo que no voy por allí y mi ausencia también la notan, sabiendo como saben que yo la trataba como nadie la trató, que a ella no había otra cosa que la alegrara más en este mundo que saber que su nieto iba a ir a pasar unos días con ella, y que entre nosotros siempre hubo “un algo” especial. Es emocionante comprobar que todos se siguen acordando mucho de ella, que se reservan un momento antes de dormir para rezarle un Padrenuestro, que el párroco Pepe Nicolás no hace otra cosa más que nombrarla una y mil veces en Misa o que, cuando pasan por delante de su casa, siguen mirando por si acaso estuviese su amiga Fabi en la terracica, desayunando como todas las mañanas veraniegas tostadas o panes de leche bien cargados de mermelada de fresa -¡que tantísimo le gustaba!-, y les saludara desde su mecedora. Hasta el encargado de las oficinas del cementerio [cuadrado rojo] nos hizo un arreglo en uno de los lienzos de mármol de la sepultura totalmente gratis, en homenaje a su querida amiga Fabi.
Pero también es muy doloroso recordar todo aquello, recordar la alegría tan grande que se le reflejaba en el rostro cuando yo llegaba a su casa, lo mucho que presumía yendo del brazo de su nieto cuando yo la animaba a salir a la calle a que le diera el aire. ¡Si parecía que se le quitaban los males y que se le abría el apetito poco a poco!
A la hora de comer yo solía sacar a la mesa algo de fiambre o sobrasada con la idea de hincarle el diente, pues mi madre no suele sacarnos esas cosas y, como ella dice, con los dos platos de comida y el postre, ya va usted servido, que no hay que ponerse muy gordo. Cuando ella estaba acabando su plato de comida, me preguntaba para qué había sacado el fiambre, si luego al final no solía comer. Yo le decía que lo había sacado por si acaso. Y tanto que por si acaso porque, a continuación, era ella la que se ponía mano a mano con el queso o la sobrasada o, incluso, tomando como postre galleticas con mermelada o un plátano con pan. Y yo me alegraba de verla comer ya que me daba en la nariz que, cuando se quedaba sola, no comía tanto, ni tan bien, ni tan a gusto. Tan bien comía, que todo le sentaba de maravilla y rápidamente se le notaba cierta mejoría en su estado general de ánimo. Tampoco era raro el sábado que me preguntaba, a media tarde, si no tenía yo ganas de comer algo dulce. Y yo le contestaba que no. Pero le contestaba eso sabiendo que se moría porque bajara a la Confitería Marín a comprarle algún pastelico, que tenía ganas de merendar algo dulce, como ella me acababa diciendo al final con tal de conseguir su ansiado pastel.
Perdón por el royo. Me lié a escribir y, al final, mezclé lo que pretendía escribir con los recuerdos, lo cual parece ser inevitable en mí.
DESCANSEN EN PAZ Hoy es Nochebuena y Navidad para 80.000 personas.Con esto de que Maradona ha sido designado Seleccionador Nacional de Fútbol de Argentina, me he enterado hoy de que existe una Iglesia Maradoniana.
Y confieso que aluciné en colores. Pero es que además esta noche se celebra casualmente la Nochebuena Maradoniana, pues mañana es el cumpleaños del astro argentino. Por eso, mañana es el día de Navidad para los seguidores de esa iglesia.
Y saca la bota María, que me voy a emborrachar, que diríamos aquí en España.
Estos señores, 80.000 fieles nada más y nada menos, dan culto a Maradona, que viene a ser su “dios supremo”.
Su tierra santa es Argentina. Imagino que el sitio donde nació el astro futbolista será de obligatoria peregrinación como La Meca.
Esta gente, incluso, no cuenta los años desde el nacimiento de Cristo, como hacemos el resto de los mortales, sino desde el nacimiento de Maradona. Por eso, hoy estamos en el año 47 DD (o sea, Después de Diego), pues Diego nació en 1961.
Esta noche es su Nochebuena. La Nochevieja no sé cuándo la celebrarán e imagino que tendrán alguno de los pelucos de Maradona que haga las veces del reloj de la Puerta del Sol, o el que ellos tengan para celebrar normalmente la entrada del año nuevo en su país.
Tienen sus Diez Mandamientos particulares, que me permito transcribir:
1.- La pelota no se mancha como dijo Diego en su homenaje. 2.- Amar al fútbol sobre todas las cosas. 3.- Declarar tu amor incondicional por el fútbol. 4.- Defender la camiseta argentina, respetando a la gente. 5.- Difundir las palabras del “Diego Maradona” en todo el universo. 6.- Alabar los templos donde predicó y sus mantos sagrados. 7.- No proclamar el nombre de Diego en nombre de un único club. 8.- Amar siempre los principios de la Iglesia Maradoniana. 9.- Llevar Diego como segundo nombre y ponérselo a sus hijos. 10.- No ser cabeza de termo y que no se te escape la tortuga.
Y tienen un Diegonuestro:
Diego nuestro que estás en las canchas. Santificada sea tu zurda, venga a nosotros tu fútbol. Hágase tu calidad tanto en el cielo como en la tierra. Danos hoy los goles de cada día. Perdona nuestras patadas como nosotros perdonamos la mafia napolitana. No nos dejes caer en la tentación de manchar la pelota y líbranos de Havelange.
Y consta que, al menos una vez, se les manifestó su Dios supremo. Y cuando eso ocurrió, no sabemos si en una peña, en una roca, en un pilar, en sueños o en el desierto, dijo así:
“A los fundadores de este movimiento y a los hinchas que participan, les agradezco en el alma que me tengan tan presente en la memoria y en su corazón. Gracias”.
Esta iglesia tiene página Web, por si no se lo creen: http://www.iglesiamaradoniana.com.ar/
Esta noche y el día de mañana se celebran así:
Es la fecha más importante del calendario de festejos de la Iglesia Maradoniana. Pero también tienen unas Pascuas Maradonianas, que se celebran el 22 de Junio para celebrar sus dos mejores goles, bautizar a los nuevos miembros de la iglesia y hacer el juramento de “Yo soy el Diego”: Cada 22 de junio, el mundo recordará un hecho histórico, sucedió en México durante la Copa del Mundo de 1986. Curioso lo de estos señores y toda la parafernalia que se traen entre manos, ¿verdad?
Claro que de qué me sorprendo yo, si aquí hasta se propuso ponerle una calle a la madre que alumbró a nuestro portero, por hacer bien su trabajo. Y, además, algunos comentaristas deportivos no saben hablar de él si no es dándole el tratamiento de Santo.
Saludos a todos. Soluciones.Cuando me enteré la semana pasada de que pronto iba a abrirse el nuevo plazo para solicitar las becas del Mierdesterio, empecé a pensar en muchas cosas.
Pensé en lo que era correcto o no. En lo que debía hacer o no, y si debía volver a pedirla, con lo que ello significaba a la hora de “blindar” a mi tutor y que éste no pudiera firmar ninguna otra solicitud.
Pensé que lo correcto debía ser que un año me firmase a mí, aunque no haya habido suerte precisamente, y otro a él, pues los dos estamos con el mismo problema y el agua al cuello.
Y aunque cierta cosa me sentó mal y me hizo escribir tontadas sin fundamento y paridas sin cuento, parece que hay “algo” que, aunque solo sea por una vez cada mucho tiempo, aparece para facilitarnos las cosas.
Y ese “algo” ha sido la Universidad Complutense que, por fin, ha publicado un listado con la evaluación de las propuestas que se presentaron para optar a sus becas predoctorales. Y yo no he quedado en mal lugar y, aunque hay que esperar a la resolución definitiva cuando se evalúen las reclamaciones, es plausible pensar que yo recibiré una de esas becas.
Aunque no voy a desistir con la del Mierdesterio, que es mejor que la de la Complutense, he reflexionado esta tarde sobre la suerte que supone tener una beca. No he hecho otra cosa, pero no considero que haya sido una tarde perdida en balde. Hay muchos que no tienen nada…, pensaba yo. Y que están peor que yo.
Poco después, agarré el teléfono y llamé a mi tutor. Le dije que se olvidara de mí y que firmara los papeles de la solicitud al otro compañero al que no se los pudo firmar el año pasado.
¿Y qué vas a hacer, entonces? Ya veré. Seguro que hay otros profesores con que pedir la beca. Pero lo importante es no acaparar y darse cuenta de que siempre hay quienes están peor que nosotros necesitando una ayuda más apremiante. Y si ello nos conduce a desendurecer nuestros corazones y sentirnos bien con nosotros mismos, pues mire usted qué bien.
Y mi tutor me ha dado las gracias por el gesto. No hay de qué. Todos nos merecemos nuestras oportunidades y no sólo existe una única salida y forma de solucionar los problemas. La amistad.Mucho hablamos de la amistad y de la necesidad de ser buenos y solidarios los unos con los otros.
Pero cuando reflexionamos, al menos en mi caso, nos damos cuenta de que somos los seres más miserables del mundo, pues no hacemos nada por llevarnos bien y por hacer de esta vida algo más llevadero. Más bien al contrario, tratamos de ponernos zancadillas y malas caras, de mantener los odios y las riñas y de no solucionar las cosas cara a cara y con el diálogo.
Siempre hay alguien que te da alguna lección. Y hoy, un ex compañero de carrera, me ha llamado para darme un aviso que a él ni le iba ni le venía. Pero, precisamente por eso, me ha demostrado su grandeza humana y su interés por ayudar a los demás en la medida de sus posibilidades.
Y eso me dejó pensando pues, aunque todos sabemos que es lo correcto, casi nunca o nunca lo ponemos en práctica y, de hecho, son pocos los que sobresalen por ese tipo de conductas. Y es inevitable sentir sonrojo ante ello, cuando uno descubre que vive encerrado en sus odios y no sabe comportarse igual. No sé ni cómo se puede dormir bien con todo ello sobre nuestras espaldas.
Anda que no me queda nada por mejorar, por aprender a ser humilde y por distinguir cuándo mi mano puede ser útil para otra persona que la necesite para cualquier cosa.
Y esta canción que encontré en YouTube viene al pelo para describir la esencia de la amistad y cómo debemos comportarnos, en general, en el trato con los demás. Solo hace falta que sepa aplicarme el cuento, que es lo más difícil:
CANTARÉ, CANTARÁS
Quiero ser un puerto en el mar, ser ese compás que te devuelva el rumbo. Quiero ser, un lugar de paz y no dejar jamás que se te acabe el mundo.
Amigo, amigo, no hay nada que temer, estoy contigo. Y después de la oscuridad, esperando está un nuevo día.
Cantaré, cantarás, y esa luz al final del sendero brillará como un sol que ilumine al mundo entero. Cada vez somos más y si al fin nos damos la mano, siempre habrá un lugar para todo ser humano.
Junto a ti quiero caminar compartir el pan, la pena y la esperanza. Descubrí que en el corazón siempre hay un rincón que no olvida la infancia.
Amigo, amigo hay tanto por hacer, cuenta conmigo.
Cantaré, cantarás, y esa luz al final del sendero brillará como un sol que ilumine al mundo entero. Cada vez somos más y si al fin nos damos la mano, siempre habrá un lugar para todo ser humano.
Yo quisiera tener poder de ayudar y cambiar tu destino.
Te daré cuanto puedo dar, solo se cantar y para ti es mi canto. Y mi voz, junto a las demás, en la inmensidad, se está escuchando.
Cantaré, cantarás, y esa luz al final del sendero brillará como un sol que ilumine al mundo entero. Cada vez somos más y si al fin nos damos la mano, siempre habrá un lugar para todo ser humano.
I will sing, you will sing and a song will bring us together. And our hopes and our prayes, We will make them last forever. Educación para la Ciudadanía.El sabido que la asignatura de Educación para la Ciudadanía se imparte en inglés en la Comunidad Valenciana, independientemente del grado de conocimientos que adquieran los estudiantes ya que se trata de un idioma diferente al nuestro. Quizá lo hagan por eso, para que nadie se entere de nada, en una conducta desleal. Y quién sabe si se llegará a límites como los de esta parodia de El Hormiguero que me encontré en YouTube y que me ha hecho gracia. O quizá se pongan en este plan: Todo, para conseguir ciudadanos tan formales y bien educados como éste ladronzuelo: Rectificando, que es gerundio.Hay veces que, en caliente, se dicen muchas tonterías. A todos nos ha pasado, ¿verdad?
Y las más de las veces, esas tonterías alcanzan un nivel tan supino que bien merecen ser desechadas y pedir disculpas por ellas.
Eso es lo que voy a hacer ahora mismo. El otro día escribí, enrabietado por los comentarios que me hizo una persona a la que aprecio mucho porque sabe mucho y conoce muy bien este mundo de la investigación y de las becas, una entrada relacionada con las becas y sus criterios de concesión. En aquella entrada puse por escrito mis dudas sobre las reglas y criterios de evaluación de tales becas, dudas que sigo teniendo, pues hay cosas que no me encajan, ni me encajarán nunca. Pero también, llevado por esa desagradable ira que a todos se nos pone alguna que otra vez en nuestro interior y que apenas nos deja respirar o ver más allá de nuestras narices, algunas tonterías que bien merecen una cartulina roja y un par de jornadas sin jugar ningún partido como sanción.
Releída la entrada, me avergüenzo de ella. Reconozco que no tiene el más mínimo sentido, más allá del de patalear un rato con el motivo más nimio, y pido disculpas a todos aquellos, especialmente todAs aquellAs, que pudieron sentirse molestas. Pues si así se sintieron no fue porque les faltara razón.
Y como tampoco es mi estilo, borro la entrada y escribo esta para disculparme. Para que la disculpa no pase desapercibida y yo me vaya de rositas como si no hubiese pasado nada, cosa que no me gusta pues a lo hecho, pecho.
Y tan buen karma es el que me rodea hoy que he decidido no mover un solo dedo en estos primeros quince días en que estará abierto el plazo para solicitar la beca de los demonios.
He leído por ahí que quizá las reclamaciones y suplencias salgan en estos primeros quince días del mes. Si es así y yo tuviese la enorme suerte de hacerme con una de esas becas, el otro compañero de Doctorado que anda detrás de mi tutor podrá presentar su solicitud firmada por dicho profesor. Y, aunque lo de las becas sea una lotería que nadie sabe a quién le va a tocar, tener en principio mayores probabilidades. Aunque ya le digo yo, desde aquí, que no se haga muchas ilusiones, pues aquí estoy yo para poner un ejemplo práctico.
Los dos estamos en la misma mala situación y francamente desesperados a partes iguales. Y como no es culpa mía, ni de nadie, que las cosas salgan así, que la gente se equivoque y que los vientos no soplen a nuestro favor todos los días, para qué nos vamos a andar con jaleos, con rencores y odios. Es asqueroso y miserable regir nuestra vida de esta manera. A mí por lo menos no me sirve de nada toda esa basura integral que, por cierto, no encaja con mi forma de vivir la vida ni con lo que me han enseñado desde chico. Y, por eso, también he borrado de mi espacio todo lo que huele a ello.
No quiero más rencores, ni agobios, ni odios, ni palabras feas, ni amenazas, ni planes B, ni demás historias en este blog. A partir de ahora, este blog va a ser como empezó siendo en un principio: un lugar donde se respire bien y lo que se respire sea un buen olor.
Saludos a todos. Un trozo de Cartagena.Hace pocos días un compañero de un foro que suelo visitar me dio una gran alegría.
Me puso esta foto de los pisos en que vivieron mis abuelos maternos desde principios de los años `70 del siglo pasado y donde yo he pasado algunas temporadas cuando iba a estar con mi abuela. Además, fue la primera casa que vieron mis ojos después de nacer, aunque de aquello obviamente no tengo ningún recuerdo.
La foto es de cuando las estaban terminando de construir, para entregarlas acto seguido. Las construyó la empresa para los trabajadores que quisieran comprar en El Ensanche un piso. Se trataba de pisos grandes, de 5 habitaciones, aseo y baño, salón comedor bastante grande y cocina amplia, patio tendedero y zona de aparcamiento. A pesar de que eran muy atractivos, la opción no dejaba de ser “arriesgada” pues entonces el Ensanche no dejaba de ser una zona que estaba naciendo y que no se caracterizaba precisamente por tener a mano los servicios urbanos. Pero, como ocurre siempre, al final estas zonas acaban convirtiéndose en el centro neurálgico de nuestras ciudades y tener un piso en ellas es toda una ventaja.
Mis abuelos llevaban viviendo en El Ensanche desde hacía años, pues se habían trasladado desde el poblado de Refinería en Escombreras a Cartagena cuando el hijo mayor iba a entrar al colegio. Mi abuelo quería que fueran sus hijos a colegios religiosos y en Escombreras no los había. Vivían en una casa que hay al lado de éstas, un tercero sin ascensor. Como mi abuela empezaba ya a tener complicaciones cardíacas tuvieron la necesidad de trasladarse a vivir a un edificio que tuviese ascensor y le permitiera a mi abuela subir y bajar sin problemas de ningún tipo.
Y, encima, poco después de marcharse del Poblado, en octubre de 1969 tuvo lugar un virulento incendio en una parte de la Refinería que, de alguna manera, fue el culpable de que poco a poco sus habitantes fueran abandonando el lugar debido al supuesto peligro que conllevaba vivir tan cerca de la refinería más grande y potente del país.
Y, al final, podemos decir que mis abuelos hicieron bien en marcharse y comprarse un piso tan céntrico -hoy en día- como estos, pues al final el Poblado fue destruido por la empresa que actualmente tiene intereses en ampliar sus dependencias y convertirse en una de las más grandes de Europa.
Ya os he hablado de la casa varias veces. Hoy no me voy a extender mucho, más allá de agradecer a Carnumis, compañero del foro que os cuento, que tuviera el detalle de ponérmela y alegrarme el día con tan simple detalle.
Por tratarse de una foto antigua, que muestra cómo era una parte de la Cartagena de entonces y el lugar donde vivió mi madre su niñez, me resulta muy bonita. Comprando en el "mercato".Hace tiempo que no escribo sobre música.
Para traer a colación esta canción no hacen faltas muchas, ni largas, presentaciones. Solo hace falta abrir bien los oídos y dejarse llevar por la letra y, sobre todo, las afinadas cuerdas vocales de la cantante.
Menos mal que no vive como cantante, sino como asistente habitual a los programas del corazón porque, si no, se moriría la pobre de hambre.
Una cantante patética, una letra absurda y gilipollesca y una canción que da pena y grima a partes iguales, resumen a la perfección semejante obra de la música universal de todos los tiempos.
He leído por ahí que a Antonia la música le sirve de terapia. Lo que no decía es que a los oyentes nos sirve para todo lo contrario. Mientras que a ella le sirve de terapia, a nosotros nos sirve para ir de cabeza a terapia, pero a terapia intensiva.
Y encima de todo, tiene videoclip. Videoclip que refleja a las mil maravillas a “la artista”. Para orinarse encima la canción toda ella, su letra, su música, etc.
La letra no tiene ningún sentido. Y para que lo comprobemos, transcribo lo que entiendo, solicitando vuestra ayuda para completar aquellas frases que mi oído sea incapaz de descifrar [señaladas en rojo].
HE COMPRADO UN HOMBRE EN EL MERCADO
He comprado un hombre en el mercado, lo he desvestido, lo he lavado. [No me entero de qué dice en esta frase] [Esta también está complicadilla. Solo entiendo el gallo que mete la tía]
Era tal como había soñado, como había soñado.
He comprado un hombre en el mercado, lo he observado en el [¿pescado?]. Ahora quiero solo amarlo, no castigarlo, cansado y deshidratado.
Pero [adivina lo que dice] descongelado, yo lo he descongelado.
Y lo pienso y yo lo cuido. Es como un sueño, [ni torta] de un sueño. Y lo pienso y yo lo siento. Y lo deseo, oh Dios, cómo lo deseo.
He comprado un hombre en el mercado, lo he negociado muy caro. Su aspecto firme me ha fascinado, lo he cogido sin pesarlo.
El alma me había capturado, me había capturado.
Y lo pienso y yo lo cuido. Es como un sueño, [idem] de un sueño. Y yo lo pienso y yo lo siento. Y lo deseo, oh Dios, cómo lo deseo.
Y ahora paso a mi antojo.
Y yo lo pienso y yo lo cuido. Es como un sueño, [estas palabras no las entiendo] de un sueño. Y lo pienso y yo lo siento. Y lo deseo, oh Dios, cómo lo deseo.
Y ahora paso a mi antojo.
Y me pregunto. ¿Así es cómo liga ella? ¿En el “mercato”? Pues sí que dan de sí los mercados, tendré que ir un día al Mercadona a ver si encuentro algo. Si ella encontró a su hombre entre el pescado, quizá yo pueda encontrar alguna moza fermosa en el stand del ketchup.
PD: Esta entrada va dedicada a mi hermana, en recuerdo de lo bien que lo pasamos aquel día, hace muchos años, en que escuchamos en la televisión por primera vez esta cosa. Nos reímos hasta no poder más y, después de tanto tiempo, hoy me reencontré con la canción en YouTube y recordé aquella noche en que cenando, salió esta loca en la caja tonta cantando paridas.
Además, hoy, 21 de Octubre, es el día de su onomástica pues es Santa Celia. Felicidades para ella y para las demás Celias de la familia. Y que disfrute, junto a todos nosotros, de la canción.
Saludos a todos. Siete meses: Fabiana Barcelona.20 de Octubre de 2008
Silencio y paz.
Fue llevada al país de la Vida. ¿Para qué hacer preguntas? Su morada, desde ahora, es el Descanso y su vestido, la Luz. Para siempre.
Silencio y paz. ¿Qué sabemos nosotros?
Díos mío, Señor de la Historia y dueño del ayer y del mañana, en tus manos están las llaves de la vida y la muerte. Sin preguntarnos, la llevaste contigo a la Morada Santa.
Silencio y paz.
La música fue sumergida en las aguas profundas y todas las nostalgias gravitan sobre las llanuras infinitas.
Se acabó el combate. Ya no habrá para ella lágrimas, ni llanto, si sobresaltos. El sol brillará por siempre sobre su frente y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.
Señor de la vida y dueño de nuestros destinos. En tus manos depositamos a este ser entrañable que se nos fue.
Mientras aquí abajo enterramos en tierra santa sus restos, viva su alma inmortal para siempre en la paz eterna, en Tu seno insondable y amoroso, oh Padre de Misericordia.
Silencio y paz.
---------------------------------------------------------
Parecemos devolvértela a ti, oh Dios, de quien la recibimos. Pero así como Tú no la perdiste al dárnosla a nosotros, tampoco la perdemos cuando regresa a ti.
Oh Amante de almas, Tú nos das como el mundo da. Lo que das no quitas, pues lo que es Tuyo, también es nuestro puesto que somos tuyos, y Tú eres nuestro.
La vida es eterna, el amor es inmortal; la muerte no es más que horizonte y el horizonte no más que límite de nuestra visión.
¡Levántamos, oh Poderoso Hijo de Dios, para poder ver más allá; enjuga nuestros ojos para mirar con luz más clara; acércanos a Ti para sentirnos junto a Ti y hallarnos cerca de nuestros queridos seres que están contigo!
Y mientras preparas un lugar para nosotros, prepáranos a nosotros también para esa tierra feliz, para que donde estés, estemos nosotros también, por siempre.
Bede Jarret.
----------------------------------------------------------
¡Oh, Jesús, único consuelo en las horas eternas del dolor, único consuelo sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos!
Tú, Señor, a quien los cielos, la tierra y los hombres, vieron llorar en días tristísimos.
Tú, Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto.
Tú, oh Jesús, que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo.
Tú, Padre amantísimo, compadécete también de mis lágrimas.
Míralas, Señor, como sangre del alma dolorida por la pérdida de aquella que fue deuda queridísima, amiga fiel, cristiana fervorosa.
Míralas, Señor, como tributo sentido que te ofrezco por su alma, para que la purifiques en Tu sangre preciosísima y la lleves cuanto antes al Cielo, si aún no goza en él.
Míralas, Señor, para que me des fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma.
Míralas, y por ellas concédenos que los que en la tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos del amor, y ahora lloramos la ausencia del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a ti en el Cielo para vivir eternamente unidos en Tu corazón.
SIETE MESES
Esta es la hora de la paciencia para los santos, para los que guardan los mandatos de Dios y la fe de Jesús. Del Cielo, alguien me dijo:
“Escribe esto: Felices desde ahora los muertos, si han muerto en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus fatigas, pues sus obras los acompañan”.
Apocalipsis de San Juan, 14: 12-13.
No lloréis, yo voy al Señor, voy a esperaros en la Gloria. Yo muero, pero el amor a mi familia y amigos no muere. Os amaré en el Cielo como os he amado en la Tierra.
SAN AGUSTÍN
Que así sea.
DESCANSA EN PAZ, ABUELITA.
PD: Las tres primeras oraciones que aparecen en esta entrada han sido extraídas de esta página Web, aunque han sido en algunos casos ligeramente alteradas por mí. Mi opera prima.Por fin, mi desesperado padre, mi disimulada y fría madre, mis alucinadas primas (alucinadas por lo novedoso de tener un escritor en casa) y demás admiradores incondicionales podrán disfrutar de mi Opera prima.
Lo que ya no les garantizo es que logren mantenerse despiertos, sin caer en un profundo y reparador sueño, cuando empiecen a leerlo o que se enteren de algo, aunque sea de poco. Seguramente intentarán leerlo, pues es toda una novedad y un orgullo que un hijo, hermano o primo tuyo publique algo. Y lo leerán de todo corazón, aunque cada uno a su estilo, pues a quién vamos a engañar a estas alturas. Mi padre, como es propio en él, lo leerá para sacarme cuantas más faltas pueda: me dirá que no lo entiende porque he puesto mal esta coma o aquel punto y que si esa coma o ese punto estuvieran más allá o más acá, se leería mejor. Quizá mi hermana opte por la solución más rápida: me dirá que soy un rollero, que no se entera de nada y que antes que leerlo estaría dispuesta a hacerse la cama y a ordenar el caos que tiene por habitación, así como aprender la difícil e ímproba tarea de meter la ropa en cajones o colgarla de perchas dentro del armario. Mi prima Celia, una de las mayores, quiere que se lo envíe a su casa, dedicado y autografiado, no vaya a ser que el día de mañana me convierta en un escritor de prestigio (que algo, digo yo, se nos tiene que haber pegado de cuando fuimos vecinos de los Pérez-Reverte) y ella pueda subastar el ejemplar autografiado por mí y sacarse unas perrillas a costa de mi buena fama. Mis primas Judit y Amanda, las pequeñas, no sé qué dirán. Quizá serán ingratas con su primo y ni lo leerán, pues ellas están a otras cosas, sus clases, sus amigos, sus deberes, etc. El que sí lo leerá será su padre, mi tío Antonio, que gusta de ver documentales de Historia y que sabe un montón sobre giptanos, las pirámides egipcias y los melones de Guardamar de Segura (al lado de Torrevieja) y querrá ampliar sus conocimientos sobre el mundo funerario de los celtas hispanos gracias a su sobrino “el catedrático”.
En efecto, he terminado ya mi primer artículo. La verdad es que lo acabé hace tiempo, pero quise dejarlo guardado unos días, sin abrirlo, solo pensando en qué aspectos podían mejorarse.
Y ayer lo volví a abrir. Y con nuevas ideas o formas más correctas de expresarlas, me decidí a hacerle los últimos retoques. Estuve, de hecho, desde por la mañana temprano hasta casi las 03:00 horas de la madrugada corrigiendo frases, quitando párrafos, añadiendo otros nuevos y retocando la bibliografía y las citas.
Puedo decir que ahora ha quedado completamente de mi gusto, aunque es breve y he tenido que condensar mucho la información así como poner muchas referencias o citas a otros autores -cosa que no es mala, al contrario, pues te obliga a abreviar los datos y las frases, a leer gran cantidad de trabajos y a aprender a citarlos correctamente-.
El otro día pensé en dedicárselo a mi abuela. Pero deseché la idea, pues es un artículo corto y no muy ambicioso. Además, el libro donde va a publicarse, no va a tener una gran difusión y no sé hasta qué punto serán trabajos que el resto de investigadores, especialmente los investigadores seniors, conocerán y citarán.
Tengo en mente otro artículo que será más largo, más crítico y más ambicioso. Me gustaría poder publicarlo en una buena revista de investigación, para lo cual debo esforzarme en escribirlo muy bien y dedicarle mucho tiempo, muchos días y muchas más lecturas que tengo preparadas ya en casa o que están por fotocopiar.
Me gustaría empezarlo pronto, cuanto antes. Quizá para mañana o para este fin de semana. Disfruto mucho escribiendo, aunque reconozco que es muy difícil y que nunca sabes cuál es la frase o la palabra correcta con la que los lectores pueden entender lo que estás queriendo decir. Cuanto más lees, más te da la sensación de que a tu artículo le falta algo, de que le podrías haber añadido alguna referencia más, etc. Pero, aunque sea agobiante porque exige estar a la última en publicaciones -cosa que no es fácil- y es una labor lenta porque hay que leer al mismo tiempo que se escribe, es una actividad muy satisfactoria.
Y será ese segundo artículo, que me gustará más que este primero y que pretendo que sea mi carta de presentación ante el resto de la comunidad investigadora arqueológica, el que dedicaré a mi abuela. Porque ella siempre se ha merecido lo mejor, aunque no lo haya tenido. Y, desde luego, su nieto no va a olvidarse de quien, a 450 kilómetros de distancia y sin saber muy bien de qué iba el asunto, más se preocupaba de sus estudios, de su carrera, de su revista, de sus notas y, sin duda, lo hubiera hecho también de sus congresos y artículos. Y, luego, se encargaba de presumir orgullosa y de ponerlo todo perdido de babas.
Ahora me toca presumir a mí, aunque no oculto mi tristeza porque ella no ha llegado a tiempo de tener en sus propias manos alguno de mis artículos y porque yo no la he podido ver radiante de felicidad presumiendo de su nieto que, encima de todo, es escritor.
Saludos a todos. ¿Para qué?Lo siento, pero no tengo ganas de escribir. No me encuentro bien. No es que esté enfermo, no. De salud estoy bien, al menos, de momento. Ni tampoco he sido víctima de las riadas que tan de moda se están poniendo ahora en nuestra piel de toro.
Solo que no tengo ganas de nada y lo que hago, lo hago porque lo tengo que hacer y no me queda otra. Quizá hacer lo que hago y tener siempre algo entre manos, me ayuda a no hundirme definitivamente. Pasan los días, las semanas y los meses, unos detrás de otros, y yo no me encuentro mejor. O, mejor dicho, me dan bajones que suponen una y otra vez una marcha atrás, una vuelta al principio, un volver a empezar. Es como un dolor que se extiende por todo el cuerpo, que no se acaba nunca, que parece que no se va a ir y que hay que aprender a convivir con él para siempre.
El caso es que no quiero recordar y me esfuerzo por no recordar, pues los recuerdos son una mierda y no traen más que pena y tristeza al que recuerda y/o vive del recuerdo. Pero, aun así, no sé por qué no me encuentro mejor.
Mis amigos creen que exagero y que no es para tanto. Espérate a que ellos lo experimenten en sus propias carnes…, y que me cuenten después. Pero lo cierto es que veo a mi madre, a mi hermana, a mi tía, a mis primas, etc., y no parecen tan afectadas. Viven, igual que hago yo. Pero es otro talante, no sé cómo decirlo… Una de dos, o la vida ya les ha curtido en estos asuntos y se muestran menos afectados o francamente yo he notado más que nadie la ausencia de mi abuela.
Leí el otro día en una página Web que a los seis meses del fallecimiento de una persona querida, el que se queda viviendo en este mundo de Dios, experimenta un bajón importante que, a veces, supone volver a estar igual de mal que el día después del fallecimiento. Será eso, que vamos ya camino de superar los seis meses y que automáticamente uno no puede sentirse de otra manera.
El caso es que haga lo que haga, vaya a donde vaya y diga lo que diga, me acuerdo de ella. Si me pongo a escribir pienso que, a pesar de lo orgullosa que ella se sentía de su nieto y lo mucho que la pobre presumía delante de sus amigas de mis logros, ya no podré llamarla para contarle que estoy escribiendo un artículo o que voy a dar una conferencia en la Universidad. Tampoco podré llevarle a casa, en cada visita que le haga, los artículos que vaya escribiendo, para que los vea y se los enseñe a quien quiera. Ella era muy feliz así, presumiendo de nieto ya que de pocas cosas podía presumir. Cada noche, cuando dan las 22.00 horas, me acuerdo de que a esa hora la llamaba para ver qué tal estaba y que me contara cómo había pasado el día. Ya no llamo a ese número, ni ese número nos llama a nosotros.
Cuando llega cada puente festivo, pienso en que no se me tiene que hacer tarde para ir a la Estación Sur de Autobuses de Madrid a comprar los billetes para ir a ver a la abuela. Y, después, me acuerdo no solo de ella sino de tanta gente que, día a día y en cada visita, me daban tanto cariño y me testimoniaban el que sentían por mi abuela.
Y acto seguido me pregunto: ¿Para qué? ¿Para qué tanta abuela, tanta visita, tanto viaje, tantos veranos, Semanas Santas, Navidades y puentes juntos, tanto cariño, tanta llamada telefónica? ¿Para qué? Pues para nada. Bueno sí, para que ahora los recuerdos por un lado y la rabia por otro, se me agarren a la garganta y, frecuentemente, me hagan soltar más de una lágrima.
Os dejo una canción que el otro día cantaron en Misa en la Iglesia a la que acudo los Domingos por la mañana. Desde días atrás me encontraba como ahora, pero esa canción me entristeció muchísimo, pues es una de las que mi abuela cantaba con más alegría cuando íbamos a Misa en su Parroquia de Santa Florentina de Cartagena. Y, mientras escuchaba la canción y me acordaba de ella dando la comunión junto al párroco, le prometí que el día que celebremos en su Parroquia la Misa del primer aniversario -viaje que pienso hacer aunque solo sea para eso- me encargaré de decírselo al Párroco con suficiente antelación para que la preparen, la canten y, así, la recordemos mejor. Y le tengo preparada alguna cosa más que tengo que seguir madurando, pues su nieto quiere que sea el aniversario más bonito. El aniversario que ella se merece.
¡QUÉ DETALLE, SEÑOR!
¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo. Cuando me llamaste, cuando me elegiste, cuando me dijiste que Tú eras mi amigo! ¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo!
Te acercaste a mi puerta, pronunciaste mi nombre. Yo temblando te dije: -Aquí estoy, Señor. Tú me hablaste de un Reino, de un tesoro escondido, de un mensaje fraterno que encendió mi ilusión.
¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo. Cuando me llamaste, cuando me elegiste, cuando me dijiste que Tú eras mi amigo! ¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo!
Yo dejé casa y pueblo por seguir tu aventura. Codo a codo contigo comencé a caminar. Han pasado los años y aunque aprieta el cansancio paso a paso te sigo sin mirar hacia atrás.
¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo. Cuando me llamaste, cuando me elegiste, cuando me dijiste que Tú eras mi amigo! ¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo!
¡Qué alegría yo siento cuando digo Tu nombre! ¡Qué sosiego me inunda cuando oigo Tu voz! ¡Qué emoción me estremece cuando escucho en silencio Tu palabra que aviva mi silencio interior. Casualidades de la vida: Tierno Galván, 36.Mira que es casualidad, oye.
Poco tiempo después de que el piso de la abuela en Cartagena lo valoraran en 17.000.000 de las antiguas pesetas, va ahora un vecino del mismo portal y pone su piso en venta. No he identificado el piso del que se trata, pero seguro que conozco a sus dueños. Sobre lo que quiero llamar la atención es que no se les ocurre otra cosa a sus dueños que pedir nada menos que 35.939.376 de pesetas. Vean ustedes:
Descripción del inmueble:
Piso en Calle Tierno Galván, 36 (entrada por Calle Jiménez de la Espada).
Precio: 216.000 euros (35.939.376 pesetas). Dormitorios: 5. Cocina. 1 baño y 1 aseo, reformados en 1997. Terraza. Galería-tendedero. Salón-comedor. 2 ascensores. Portero automático. Jardín comunitario. Zona de aparcamiento privada y garajes (para alquilar) en los bajos. Agua, luz, teléfono y Gas Natural. Orientación sur: soleado. Superficie habitable: 100 metros cuadrados. Año de construcción: 1964-1966.
Calidad: en buen estado.
Precio del metro cuadrado en este inmueble: 2.160 euros.
Y para que alguien no diga que me lo invento, aquí les dejo las páginas Web de las que he sacado la información:
http://www.habitamos.com/post/821468/piso_en_cartagena_zona_maristas
Vamos, es que cualquier persona con dos dedos de frente sabe que eso es una exageración, una bárbara barbaridad. Y cualquiera sabe que los precios, engordados por las inmobiliarias y los bancos, no se corresponden con la realidad.
Ustedes, queridos lectores, tienen que ponerse al día. Ahora, los pisos que valen 36 millones, valen realmente 17. Y lo valen en virtud del artículo 33.
Igual que, efectivamente, la gasolina deberían regalarla como muestra de que los pobres consumidores no nos dejamos engañar por las gasolineras y los países del turbante que engordan sin freno los precios. Lo mismo sucede con el marisco, con el transporte y demás cosas que tan baratas están y que ustedes mismos, mis queridos lectores, compran todos los días con mucho dolor de su bolsillo.
Una de tres: o somos tontos, o nos han tomado por tales o yo no entiendo nada.
PD: Que conste que esta entrada -menos lo referente al piso en venta- es irónica. Me parece estupendo el precio que le han puesto al piso. Quizá un poco elevado, pues dos portales más allá hay otro idéntico valorado en los mismos términos y no lo venden ni de broma. Supongo que no tendrán prisa en venderlo… Lo que quiero decir, no vaya a ser que el dueño se pase por aquí y se confunda al leer esta entrada, es que, al menos, él le ha puesto un precio que se ajusta mucho al real de esos pisos, al precio que debe ser. Y así me gusta, las cosas claras, sin intentar vender la moto a nadie. Pues nada, querido vecino, que lo venda usted pronto. Y si no, ya sabe, 17 millones y aquí Paz y después Gloria, y chim pum.
Saludos y buen fin de semana para todos. Empapelado.Y venga fotocopias. Y más y más libros que traer a casa.
Es lo que tiene, me diréis, hacer una Tesina y la posterior Tesis Doctoral. Que hay que leer mucho y que hay que estar haciendo fotocopias continuamente para tener material suficiente con que trabajar en casa tranquila y eficientemente y, así, de paso, formar una biblioteca especializada poco a poco.
Hasta el momento, me limito a hacer fotocopias. No he comprado ningún libro. Me basto con cogerlos de la Biblioteca de la Facultad, que me los presten por un mes por ser investigador. Además, muchos de los que manejo tienen más de una década y no se venden ni en pintura. Pero ya llegará el momento de empezar a comprar libros, ya…
Pero antes de que llegue ese momento, yo ya tengo un problema sin importancia: no tengo sitio. Así, como suena. Y una de dos: o me voy de casa para poder empapelar mi habitación y convertirla en un almacén de libros o alquilo el cuarto de máquinas del ascensor y los dejo allí. Hoy por hoy, sin haber apenas empezado como aquel que dice, ya tengo papeles para alicatar todos y cada uno de los cuartos de baño de la Preysler.
Por otro lado, hablando esta tarde con un profesor, me comentaba que ha tenido que alquilar un apartamento para meter libros exclusivamente y, de paso, montar allí su despacho de trabajo sin que la familia tenga que verse afectada por su dedicación casi completa a escribir. Mi tutor, por su parte, me comentaba hace meses que había intentado alquilar una especie de trastero que hay en su mismo portal para meter libros y que, en su defecto, ha tenido que llevarse los libros a su casa de Soria.
Apañado voy si pienso que me van a ser suficientes no ya los escasos metros cuadrados de mi habitación, sino los 90-100 metros cuadrados del piso en que vivimos. Imposible. No me salen las cuentas…
Y, encima, mi madre ya está harta de tanto libro y tanto papelote. Cada vez que me ve entrando con un tocho nuevo se pone mala. Todo es cuestión de acostumbrarse, pero anda que no le queda nada que sufrir a la pobre…
Sin embargo, a mi padre le dan mucha curiosidad los libros que traigo y, cuando se da cuenta de que hay algún libro nuevo, no duda en abrirlo, ojearlo y toquetearlo sin poner demasiada atención, para después preguntar qué es y sobre qué va el rollo.
Yo no sé lo que voy a hacer. Solo me queda esperar a que la abuela, desde arriba y más pronto que tarde, haga lo que tenga que hacer para que su casa pueda ser de unos servidores y, así, disponer de mucho más espacio para llevarme allí libros que ya no uso y, además, poder ordenar los artículos en archivadores de pastas duras, en lugar de tenerlos tirados en el suelo como los tengo ahora. A ver si me echas un cable, abuela, que si no no vas a poder presumir por ahí de nieto listo, escritor, intelectual, conferenciante y todas esas cosas que tú y yo sabemos. Que no es cuestión, como podrás comprender, de pedir el usufructo de una de las 5 habitaciones de tu casa, pues ya es demasiado rizar el rizo y, además, tendría que pagar indemnización al usufructuario que lo es por la gracia de la otra propietaria, o sea, mi querida madre. Un jaleo, pues ya sabes que las cosas a medias nunca traen nada bueno. Las medias, para las piernas, como dice tu hija la mayor.
Saludos a todos desde el fortín de los papeles. ¿Sobre cremaciones hindúes?Si alguien sabe algo sobre las cremaciones de los hindúes y, en concreto, sobre artículos y/o libros que traten dichas prácticas funerarias desde un punto de vista etnográfico -disposición de la pira, selección de la madera, orientación de los vientos, significado religioso del río al lado del cual se lleva a cabo la cremación, simbolismo de esta práctica funeraria, etc.-, que lo diga por favor.
Necesito encontrar material que trate sobre ese tema. Tema que, por cierto, desconozco por completo.
Pero es interesante conocer si ha habido investigaciones al respecto, para ver si éstas me pueden sugerir algo y/o me ayudan a plantear reflexiones, desde el punto de vista etnográfico-antropológico, sobre las prácticas funerarias crematorias que se engloban dentro de mi tema de investigación.
Por otro lado, insistiré nuevamente en la mala estrella que alumbra a un servidor. Hay dos congresos muy importantes que se celebrarán, uno en Daroca (Zaragoza) y otro en Barcelona, en noviembre de 2008. El primero es de tres días (jueves, viernes y sábado) y el segundo es de dos (viernes y sábado). La casualidad y mi mala estrella se han confabulado nuevamente para que, esos dos mismísimos sábados, yo tenga que asistir obligatoriamente a los dos primeros seminarios de la mierda del CAP (con perdón).
Pues nada, a la porra los dos congresos. Nos quedaremos en Madrid asistiendo a dos interesantísimos seminarios en que nos contarán, si todo sale como esperamos, cómo hay que comportarse cuando venga el padre de un alumno a abofetearnos por haber castigado a su hijito precioso que nunca ha roto un plato, o cómo hay que actuar para hacer las clases divertidas y que los alumnos no se aburran y, así, no prefieran irse a fumar porros al parque más cercano.
Venga, qué más da. Si ya da lo mismo. No se lo he dicho a mi tutor, pero cuando se lo diga imagino que le va a parecer muy bien. Ale, a morir por Dios.
Un asco. Mi doble santo y mi personalidad.Ayer, 4 de Octubre, fue el día de San Francisco de Asís, un santo excepcional.
Felicidades (atrasadas) a todos los Franciscos/as, Pacos/as y Paquitos/as. Yo mismo llevo, como segundo nombre, el de Francisco. Juan Francisco tengo el gusto de llamarme por la gracia de mis padres y de Andrés “El Feo”, que fue el funcionario del Registro Civil de Cartagena, sito entonces en la Plaza de España, que me inscribió al poco de nacer.
Andrés “El Feo” era vecino del mismo portal en que vivía mi abuela, propietario del 6º A, y marido de Juana María, una muy amiga de mi abuela. Andrés y Juana acabaron mudándose a Totana pues, por problemas de salud de ella, el clima húmedo de Cartagena no le venía nada bien. Y allí siguen viviendo, según nos cuentan unos vecinos totaneros que viven en Nueva Bucarest como nosotros y que casualmente les conocen.
El primero de la familia, que se sepa, que ha llevado los nombres de Juan y Francisco al mismo tiempo, es el hermano de mi madre. Ello se debe a que mi abuelo quería que su primer hijo varón se llamara Juan como él. Como, además, mi abuelo admiraba mucho la figura y la vida de San Francisco de Asís, decidieron ponerle Juan Francisco al zagal.
Cuando nací yo, mi madre, dolida por el entonces reciente fallecimiento de su padre, al que tan unida había estado desde pequeña, decidió ponerme el mismo nombre a modo de recuerdo y así, de paso, continuar con la costumbre de poner el nombre de Juan al primer hijo varón de la casa. A mi padre no le gustaba Juan a secas y mi madre me añadió como sobrenombre el de Francisco. El segundo Juan Francisco de la familia.
Pero, realmente, todos me vienen llamado Juan a secas normalmente. Mi abuela hablaba de su nieto como su Juanico o Juanitico. Mis amigos del colegio me llamaban y me siguen llamando Juanito. Por otro lado, tenemos al hermano de mi madre que se suele referir a mí con diferentes y muy variados calificativos, un poco más feos y malsonantes, que no es cuestión de traer a colación aquí.
Solo conozco a un Francisco que, por cierto, también vive en Cartagena, al lado de mi abuela, en el 3º C. Un caballero donde los haya, que se desvive por sus hijos y su mujer, que sale a comprar y cocina todos los días y que, encima, todavía sacaba tiempo para salir a la calle a traerle una barra de pan todos los días a mi abuela. Y, cada cinco días, también iba a por los panecillos de leche preferidos de mi abuela, que ella desayunaba muy a gusto con mermelada de fresa. Ayer le llamé para felicitarle y desearle que pasara un buen día, pues él me llamó el día de San Juan. Tanto él como su mujer siempre me dicen lo mismo:
-¡Cuánto te queremos y te echamos de menos!
Y a mí se me pone un nudo en la garganta pues yo les estoy muy agradecidos por vivir siempre pendientes de mi abuela, siempre haciéndole favores o ayudándola a ir al Hospital o a limpiar la casa cuando le daban las fuertes hemorragias que, hace tiempo, padeció. Yo también les quiero mucho, pues se han portado muy bien con mi abuela y conmigo mismo, y se siguen portando bien, pues siempre me dicen que cada vez que yo quiera ir a Cartagena, que vaya sin problemas, que ellos me invitan a su casa. No puedo más que tener buenas palabras para ellos.
Veamos lo que significa el nombre de JUAN:
Nombre masculino de origen hebreo.
Del hebreo “Dios es propicio” o “Dios se ha apiadado”.
Naturaleza emotiva:
Naturaleza emotiva y clarividente. Se expresa por medio de la perseverancia, la concentración, la suficiencia y la clemencia. Ama lo oculto, lo que es y puede ser. Le gusta sentirse admirado.
Naturaleza expresiva:
Es empeñoso. Se expresa por medio de su comprensión para los demás, despierta simpatías y antipatías. le gusta resolver problemas ajenos y dar amistad. Ama lo que perdura.
Talento natural:
Es mente de pensamiento deductivo. Se expresa como pensador independiente, con autoridad y lealtad, generalmente en actividades exclusivas, más dependiente de la intuición que de la razón. Recibe aumento en tareas que requieren meditación, inspiración, inmersión en las profundidades del ser y de las cosas. Ama lo complejo y lo elevado, lo que se siente y lo que se presiente.
Podría destacar en profesiones como científico, profesor, ocultista, escritor, horticultor, inventor, abogado, actor, analista o líder religioso.
Número de la suerte: 5.
Por otro lado, el de FRANCISCO:
Nombre masculino de origen germánico.
Abanderado. Naturaleza emotiva: Naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial, sagaz. Ama la armonía de las formas y los métodos persuasivos. Le gusta sentirse alabado.
Naturaleza expresiva: Es empeñoso. Se expresa por medio de su comprensión para los demás, despierta simpatías y antipatías. le gusta resolver problemas ajenos y dar amistad. Ama lo que perdura.
Talento natural:
Es mente de pensamiento firme. Se expresa como pensador ágil, con capacidad analítica y tendencia a armonizar contrarios. Recibe impulso en las empresas que requieren de tacto, diplomacia. Amplia comprensión, penetrante adaptación y fusión de lo ancestral y lo actual. Ama complacer y recibir. Podría destacar en profesiones como estadístico, contable, empleado, diplomático, bibliotecario, músico, político, pintor, escultor o mediador de paz.
Número de la suerte: 4.
Nótese que la primera de las profesiones en que destacan los Juanes es la de científico. Y la segunda, la de profesor. Justamente, las dos cosas que más me gustan, siempre y cuando no se trate de ser profesor de secundaria.
Pero donde destacamos de verdad los que nos llamamos Juan Francisco es en lo tocante a la belleza y a los cuerpos esculturales.
Nos gusta el deporte, tenemos nuestros cuerpos bien trabajados y curtidos en el gym.
Vamos marcando pectorales por ahí con atrevidas y sugerentes camisetitas de tirantes de obrero de la construcción o mecánico de coches que hacen las delicias de nuestras admiradoras.
Somos de rasgos faciales bien definidos y de ojos azules o verdes, según seamos del hemisferio norte o del hemisferio sur.
Nos gustan los trajes y las corbatas. Y todas desean tener un hijo nuestro.
Espero que el lunes no tenga a los directivos de Interviú en la puerta de mi casa, para que les haga el posado del año por un puñado de millones de euros. Que ya tengo bastante con las pesadas que me van incordiando cuando cojo el Metro, el autobús, cuando voy andando por las calles de Madrid o cuando salgo de fiesta con mis colegas.
Está claro. Ponga un Juan Francisco en su vida. Dos años.El pasado día 1 de octubre, o sea antes de ayer, este blog cumplió:
DOS AÑOS
En estos dos años de existencia de mi blog, he publicado 332 entradas, me habéis ido dejando 1.774 comentarios y he recibido 159 entradas-comentarios en mi libro de visitas, así como 63 comentarios en las fotos de mis álbumes.
Teniendo en cuenta que, en total, me habéis visitado 33.750 veces, cada día he recibido, como media, 46 visitas. Que no está nada mal si partimos de la base de que esto es basura espacial o como la llamen, o sea, una ego-página sin mayor interés en el marco de la Red de Redes.
No sé cómo lo podría haber celebrado, pues no tengo el espíritu para muchos festejos.
Solo os daré las gracias por estos dos años, por haberme dedicado unos cuantos minutos de vuestro preciado tiempo -que si los sumamos pueden llegar a sumar algunas horas- en leer las tontadas, unas veces divertidas otras lacrimógenas, que vierto en esta página.
Y bien, os emplazaré a todos a que nos sigamos viendo otro año más en esta vuestra casa, siempre y cuando Dios y la censura nos lo permitan.
Muchas gracias por la compañía, los consejos y compartir vuestras experiencias con este joven servidor.
Saludos a todos. La mala estrella que me alumbra por doquier.Ya he dejado de ser un sin papeles, un español en situación irregular.
Efectivamente, esta mañana, a mediodía, tenía cita en la Comisaría de la Policía Nacional de la Calle del Doce de Octubre de Madrid para efectuar la renovación del Documento Nacional de Identidad que, esta vez, me lo han dado electrónico, como si de una tarjeta de cajero se tratara. Estoy como chivo con zapatos nuevos…, aunque la utilidad que le voy a dar va a ser la misma que al anterior.
Es muy bonito. Estoy muy contento con él. Es toda una pocholada.
Pero no se vayan a creer ustedes que no ha costado lo suyo conseguirlo porque, como no podía ser menos, hasta en la Comisaría de Policía me acompaña el mal fario que siempre me caracteriza.
Os cuento. He ido con mi mejor amiga y con su madre, que es la que nos ha llevado en coche hasta la mismísima puerta, como hacen los señores. Hasta ahí todo bien. Ella tenía que hacerse fotos en un fotomatón, yo las traía hechas de un estudio fotográfico, pues quería que el fotomatón no afeara mi innata belleza y mis perfiladas y delicadas facciones.
Entramos a la Comisaría y vemos a un hombre con acento andaluz, a voz en grito tratando de organizar los turnos de renovaciones de DNIs y Pasaportes. Al entrar había que decirle quién eres y a qué hora pediste cita por Internet. Él te busca en una lista y, muy puntualmente, el hombre te llama y te indica la mesa que te toca.
Mi amiga tenía un número antes que el mío y ha pasado, pues, antes. Le ha tocado una mujer rápida y eficaz que le ha hecho todo el trámite al segundo y que le ha explicado largo y tendido para qué sirve el nuevo DNI electrónico.
Después he pasado yo. La señora que me ha tocado me ha pedido firmar dentro de un rectángulo, sin salirme de los bordes, y que le soplara 6,80 euros del ala no sé por qué. Me ha pedido que revisara mis datos en una pantalla que tenía a mi izquierda. Todo estaba bien, menos un detalle: la dirección de mi casa estaba desordenada y daba lugar a confusión pues hay que distinguir entre Calle, Bloque, Portal y número y letra del piso. Le he dicho el orden correcto y, aunque le ha costado un poco coscarse, lo ha puesto bien.
Luego, me ha hecho pasar el dedo índice de cada mano por un lector de huellas dactilares que tenía más mierda que el palo de un gallinero. Ahí había de todo impregnando el lector. Mi huella debe tener restos de las miles de huellas que hayan usado el lector antes que yo lo cual, pensé, me podría venir bien en alguna coyuntura criminal donde yo sea el protagonista. Claro, si algún día cometo un delito, el guirigay de huellas que me han tomado y han quedado registradas en mi DNI, no permitirá a la Policía identificarme y podré irme de rositas.
El problema ha venido a continuación. De repente, cuando ya no había que tomar más huellas, ni firmar nada más, se oye un golpe fuerte y seco. Nos quedamos mirándonos la señora y yo. Yo oliéndome que algo había pasado, algo que precisamente no me iba a hacer mucha gracia.
En efecto, al instante la señora se echa las manos a la cabeza y se pone a chillar que la impresora se ha tragado mi DNI. Vamos, que la tarjeta se ha atrancado dentro de la máquina… Que si alguien sabía arreglarla, lamentándose de que no la había usado nadie esta mañana y que, justo al usarla por primera vez conmigo, se había roto.
¡Qué casualidad! Justo con mi DNI. No podía ser de otra manera, eso solo le pasa a Juan, que nació estrellado, no con estrella.
Conforme pasaban los segundos, he sentido una rabia dentro de mí que no la podía soportar. La señora tratando de arreglar el invento, diccionario de inglés en mano. La gente mirando con gestos compasivos, pidiéndome con los ojos y sus expresiones faciales que tuviese paciencia. Yo, desesperándome y con unas ganas horribles de llorar porque siempre tengo que significarme cada vez que salgo de mi casa.
A todo esto, mi amiga ya había acabado su trámite hacía medio siglo. Menos mal que se ha acercando, viendo que yo tardaba tanto, y he podido desahogarme con ella. Le he dicho que estaba profundamente convencido de que había un 95 % de posibilidades de que yo saliera de la Comisaría sin el DNI electrónico, o sea, con el DNI viejo cortado de un tijeretazo por su esquina inferior derecha, o sea, invalidado. Y vuelva usted mañana. Es que como si lo estuviera viendo... La señora no tenía culpa de nada, me decía yo. A ella no le dije nada. Pero yo necesitaba salir a la calle y ciscarme en la mala estrella que me alumbra. Leñe, siempre igual. Que uno ya se cansa.
Al final, la señora ha optado por repetir todo el proceso desde el principio, abandonar la máquina rota y ha preferido utilizar la otra que había en la sala. Dicha máquina no se ha atrancado, me ha podido grabar los datos en el chip y nos hemos podido ir. Y, con tanta puñeta, me he ido sin saber para qué demonios sirve el DNI electrónico. Mi amiga me lo ha explicado por encima, pero como soy un poco zoquete para entender cosas de ordenadores, lectores de tarjetas, trámites burocráticos, claves y números pines, me he quedado igual que estaba.
Total, casi media hora para hacer un trámite que no dura ni cinco minutos. Ni cinco minutos, siempre y cuando la suerte te acompañe, cosa que a mí nunca me ocurre.
Ah, y para que veáis que lo de la mala suerte es de nacimiento, antes de ayer le pregunté al secretario de mi Departamento por las notas del único curso de Doctorado que me queda por calificar. Que si sabía si el profesor correspondiente había puesto las notas y si éstas las había bajado a la Secretaría de la Facultad. Y me dice que sí. Me saca las actas y veo que todos tienen su nota y yo un ¡¡¡¡NO PRESENTADO!!!!
Hay que fastidiarse, oiga. Ayer y hoy he estado todo el día pegado al teléfono y pensando en este otro jaleo, para ver si podía encontrar a dicho profesor y pedirle que hiciese el favor de arreglar el entuerto. Acabo de hablar con él, después de tener más que frita y aburrida a la secretaria de la Academia que me ha estado cogiendo el teléfono estos dos días casi exclusivamente a mí, y me dice que no sabe dónde metió el artículo que me pedía para evaluar el curso.
Dice que el próximo lunes estará arreglado el asunto. Es que hay que joderse, que siempre me toque a mí la china.
Saludos a todos. |
|
|